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Anatomía de un asesinato

Opinión Caribe

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Informe sobre la destrucción del complejo de la Ciénaga Grande

El complejo lagunar de la Ciénaga Grande de Santa Marta alcanza casi las 500 mil hectáreas y las autoridades no tienen claro cuáles son los linderos entre áreas de reserva natural y aquellas donde el hombre puede extender sus intereses particulares. Ante esta situación y la reciente declaratoria de calamidad pública emitida por la gobernadora del Departamento Rosa Cotes de Zúñiga, para mitigar la afectación al complejo lagunar, OPINIÓN CARIBE hace un recuento del seguimiento periodístico que, durante el año 2014, en las ediciones número 64, 65 y 67, se ha publicado con respecto a esta situación. Tres historias relacionadas con sitios estrechamente ligados al ecosistema de la zona que se encuentran en peligro debido a la intervención humana y que ha traído consecuencias nefastas a la naturaleza, sin que hasta el momento se tomen medidas radicales para evitarlo.

Por UNIDAD INVESTIGATIVA OPINIÓN CARIBE

El pasado viernes, en sesión del Consejo Departamental de Gestión del Riesgo de Desastres –Cdgrd-, convocado por la gobernadora Rosa Cotes, fue aprobada por unanimidad la declaratoria de calamidad pública en la Ciénaga Grande de Santa Marta, con el fin de lograr mayor efectividad en las acciones adelantadas para la recuperación del complejo lagunar.

Entre las acciones adelantadas están el suministro de agua potable, la caracterización sanitaria del agua de la Ciénaga, y aperturas de caños, sumado a las brigadas de salud, proyectos de seguridad alimentaria, entrega de alimentos, incentivos económicos, censo y caracterización de pescadores, entre otras actividades, las cuales se realizarán de forma articulada para lograr resultados que beneficien a todos los habitantes de la zona.

En Colombia se ha escrito suficiente sobre el daño a las zonas protegidas de ciénagas y humedales.
OPINIÓN CARIBE en sus ediciones 64, 65 y 67 del 2014, divulgó los pormenores que están detrás de la afectación del complejo lagunar, y desde entonces hasta la fecha, la mortandad de peces ha sido una constante.

Se estima que la mitad de espejos de agua han desaparecido en el territorio nacional en el último siglo y con toda la normativa dispuesta para su conservación, aún siguen siendo débiles los esfuerzos ante el afán de expansión urbanizadora, ganadera, minera o agroindustrial.

Alejandro Camargo del Instituto Colombiano de Antropología, hace un recuento sobre la situación histórica de estos depósitos acuíferos, que se remonta a decisiones absurdas tomadas a principios del siglo XX. La orden era ‘tumbar monte para civilizar’, acabar con bosques y ciénagas y hacer crecer fincas y pueblos en las tierras sabaneras de Córdoba.

La ‘locura’ por buscar desarrollo y progreso aumentó cuando un grupo de expertos norteamericanos a comienzos de la década del 50 del siglo pasado, identificó a la agricultura como un sector potencial, pero este se veía truncado por tener las mejores tierras cubiertas con ciénagas.

La firma Tripton and Kalmbach concluyó en su estudio que 300 mil hectáreas en el sector del río Sinú debían ser desecadas.

En 1960 la situación llegó a tal extremo que la misión contratada por el Banco Mundial sugirió que la Ciénaga Grande debía desecarse en su totalidad.

En 1995 Pro-Ciénaga recuperó casi el 75 por ciento de la magnitud total que tiene Ciénaga Grande, con un aumento de bosque manglar de 226 km2 a 396 km2 en 2013. Y entregó un plan de manejo ambiental para los años de 1995 a 1998.

Horst Salzwedel, uno de los primeros estudiosos de la Ciénaga Grande de Santa Marta volvió hace poco a Colombia, y después de sobrevolar el área, dijo que encontró este ecosistema peor que en los años 90, recomienda aprender de los errores del pasado.

«Desde que me fui hace 20 años y hace un año que regresé, veo que no se hizo nada en la Ciénaga. Está bajando la tendencia de aumento de la cobertura, lo que es grave».

Para recuperar la Ciénaga Grande, planteó, se debe rehacer el modelo hidrodinámico, considerando fenómenos de variabilidad climática, también reactivar acuerdos con bananeros, palmeros y ganaderos.

CAPÍTULO I: UNA CIÉNAGA CON DUEÑOS

En la Ciénaga Grande de Santa Marta, la comunidad palafítica de Nueva Venecia ha luchado por mantenerse instalada en las tranquilas aguas del complejo lagunar más importante de Colombia, adaptados a un modo semiacuático, donde para sobrevivir cuentan con lo que les rodea, cientos de kilómetros de aguas dulce y salada combinada, que circula junto a mangles y pequeños islotes.

A pesar de los tropiezos que por décadas han tenido que sortear, que incluyen desplazamientos y masacres, más el evidente olvido estatal, lo peor es lamentar que su mayor patrimonio, los pintorescos y originales hogares construidos sobre pilotes de árboles enclavados en el fondo de la laguna, no tienen títulos de propiedad.

Para que el Estado les reconozca la propiedad de sus viviendas les exige un título. “¿Cuál título? si nosotros no edificamos sobre tierra”, aseguraba en su momento el líder Jesús Suárez hace algunos años cuando se le indagó sobre su situación legal. Cuatro años después y con un documento amparado por la Secretaría de Planeación del Municipio de Sitionuevo, se les reconoce la tenencia del territorio, pero sin la seguridad que entidades como Incoder o la Unidad de Tierras estén al frente de un proceso de legalización de los predios.

LA PARADOJA A POCOS KILÓMETROS

En contraste, a unos 30 kilómetros al nororiente de Nueva Venecia y haciendo parte del complejo de lagunas de la Ciénaga Grande de Santa Marta, se encuentra la ciénaga de El Chino, un espacio no mayor a las 700 hectáreas que compone el sistema protegido para la biosfera y la fauna silvestre a través del convenio Ramsar firmado en 1997.

La región rica en aves exóticas que migran desde Norteamérica y anidan por temporadas en los bosques de manglares, así como peces y crustáceos que surten de alimento y sustento a los pobladores aledaños, poco a poco se quedan sin espacio para desarrollar su vida.

Lo que por siglos ha sido santuario natural, hoy por trámites gubernamentales, la totalidad de sus aguas están adjudicadas como lotes divididos en nueve predios, casualmente en actos hechos, en su mayoría, por el desaparecido Incora en 1992.

Así, mientras en Nueva Venecia cientos de familias apostadas en sus viviendas de madera sueñan con ver un documento que los acredite como propietarios de sus casas sobre las aguas, cerca de allí, sin haber una casa construida, solo agua, animales silvestres y árboles, se encuentra toda una delimitación organizada y legalizada por el mismo Estado que aún no les define la propiedad a los habitantes de los palafíticos.

De las nueve adjudicaciones hechas dentro y alrededor de la ciénaga se conecta por temporadas a la inmensa Cgsm, seis de ellas tienen sus predios literalmente sobre el agua.

El primero y más grande con 450 hectáreas es el lote denominado La Gloria con número de matrícula inmobiliaria 222-19924 y que fue adjudicado mediante Resolución 322 del Incora en 1993 a Gloria Ulloa Camacho, quien ocho años después se lo vendió por 50 millones de pesos a la empresa Inversiones Farano Company, hoy con matrícula mercantil cancelada en la Cámara de Comercio de Santa Marta.

Como fue publicado por este medio, la propiedad estuvo en proceso de revocación por parte del Incoder por presunta ilegalidad en el proceso de adjudicación.

Le sigue Bella Flor con número de matrícula 222-20867 y una extensión de 391 hectáreas más 6.500 metros cuadrados. Adjudicados como baldío por parte del antiguo Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, Incora, en resolución 000608 del 18 de junio de 1992.

A partir de allí sólo ha mantenido un propietario, se trata de Dorkis Cotes Villarreal, quien en 2009 actualizó su ficha catastral ante el Igac.

Con 211 hectáreas y 7.000 metros aparece el lote Bonanza, adjudicado a Hernando Brugés Martínez, a través de resolución 000607 del Incora y matrícula 222-20866, también el 18 de junio de 1992. En el 2009 se actualiza su ficha catastral ante el Igac y en 2012 es vendida por 22 millones de pesos a Manuel Fontalvo Alandete.

Con menor área, pero igual ubicación sobre la ciénaga de El Chino, se encuentra el predio denominado La Mariposa (matrícula inmobiliaria 222-20780), adjudicado por el Incora con resolución 321 del 14 de abril de 1993. Son 100 hectáreas otorgadas a Carmen Navarro de Camargo y como los anteriores fue actualizado con ficha catastral en el Instituto ‘Agustín Codazzi’ en el 2009.

Con 100 y 50 hectáreas respectivamente se encuentran los predios denominados Lote 5 y Lote 4 (matrículas 222-23208 y 23207), ambos adjudicados por el Incora 1104 del 8 de septiembre de 1992 a Florentino Pimiento Rangel y actualizados en ficha catastral por el Igac en el 2009.

En el 2005 el Lote 5 fue vendido por una suma de 10 millones de pesos a Pedro Patiño Cuéllar, actual propietario del inmueble.

CAPÍTULO II: DE RÍO FRÍO A RÍO MOCHO

A lo largo de sus más de 40 kilómetros de recorrido desde la Sierra Nevada, Río Frío es una fuente natural de agua para abastecer poblados y fincas.

Llevando uno de los caudales más importantes de la cuenca hidrográfica del norte del Magdalena, el río tiene un triste final. Su cauce tradicional desapareció por completo gracias a la intervención humana.

Sus últimos cinco kilómetros pasan de ser un recorrido natural con serpenteantes corrientes, para convertirse en una abrupta línea recta en forma de embudo (en la parte alta llega a tener 35 metros de ancho y en la baja hasta 10), que a la fuerza y malsana ambición del hombre desmembraron su desembocadura en un agrietado flujo de agua que se esparce por las tierras bajas cerca a la Ciénaga Grande.

Édgar Santrich, coordinador operativo del Distrito de Riego de Asoriofrío, explicó el nefasto propósito. “Hace más de 20 años personas particulares le fueron metiendo máquina para hacer una excavación paralela para que el río se desparramara volviendo los playones de la ciénaga tierra fértil”.

Pero las teorías de otros conocedores superan hasta la realidad. Estudiosos sobre el tema advirtieron, en su momento, que los más de tres kilómetros construidos en línea recta para desviar el caudal y enviarlo directamente al río Sevilla, fue producto de un trabajo de ingeniería rudimentaria con el fin de facilitar décadas atrás el envío de droga procedente de la Sierra Nevada rumbo a la Ciénaga Grande y de ahí al exterior por vía marítima.

Aunque tanto la primera como la segunda hipótesis pueden tener validez, lo cierto es que en ambas la ausencia total de autoridad quedó en evidencia.

“Eso fue un abuso de las personas que lo hicieron, y fue responsabilidad del Inderena y el Himat, pero no tuvieron fuerza para reclamar en ese entonces”, expresó el señor Santrich.

Eran las épocas donde el poder y la política comulgaban fielmente con la ilegalidad, especialmente con las mafias del narcotráfico.

Originalmente Río Frío enviaba sus aguas a la ciénaga de El Chino, manteniendo el equilibrio entre las aguas que alimentaba la Cgsm con las provenientes de allí.

Hoy, el camino que tomaba está totalmente bloqueado y apenas llegan las crecientes por las lluvias se desparrama en zonas bajas, sedimentando el terreno, convirtiéndolo por arte de magia en zonas fértiles para los dueños de predios.

PEOR EL REMEDIO

Hace más de tres años, las obras hechas por el gobierno para mitigar el impacto de inundaciones en el sector, cerraron la recta que desviaba el curso de Río Frío, argumentando que perjudicaban a moradores aledaños. Como pudo constatar OPINIÓN CARIBE en sobrevuelo realizado durante una de las últimas crecientes del río, no solo desviaron las aguas esparciéndolas por el sector, sino que trajeron consigo un taponamiento en otras áreas con los desechos que arrastraban las corrientes.

Desde el punto que fue desviado hasta su desembocadura, son 13 kilómetros de zonas de humedales, protegidas como reserva de la biosfera, pero que paulatinamente han sido convertidas en imponentes territorios de cultivos y de cría de búfalos, actividad muy de moda por la adaptación de estos mamíferos a sitios
inundables.

El peligro a que desaparezca la ciénaga de El Chino por no tener su más importante abastecedor, es inminente.

“Los playones que son zonas de amortiguación de la Cgsm se utilizan hoy como zonas de siembra y cuando las aguas llegan allí no tienen por donde esparcirse, desviándose a las poblaciones, la única parte a donde ellas pueden ampliar su flujo de agua”, señaló el especialista Édgar Santrich.

Pero las cosas pueden empeorar de llegarse a concretar un proyecto de canalización para beneficiar otras 300 hectáreas cerca del río Sevilla, un acto que consideran los ambientalistas como un crimen a la naturaleza.

“A ellos no les interesan que el río llegue al río Sevilla o la ciénaga de El Chino, les interesan que haya un cauce taponado y ahí se desborde, cuando eso ocurre lleva un volumen alto de limo de sedimentación y material orgánico que es lo que realmente abona el terreno para futuras cosechas”, explicó una fuente consultada, quien pidió reserva de su identidad.

CAPÍTULO III: ¿PESCA CON OLOR A MIERDA?

Lo que enorgullece a los cienagueros y vecinos es su amplia variedad de peces y crustáceos que habitan en el fondo de sus aguas. Un suculento manjar para los comensales de exclusivos hoteles y restaurantes de las capitales aledañas.

En los últimos años, la dicha de disfrutar en el paladar estas especies se ha visto empalada por las constantes críticas que desde las propias autoridades locales hacen a quienes tienen la responsabilidad de vigilar y controlar el alcantarillado del municipio más cercano al complejo lagunar de la Cgsm, Ciénaga.

A tan sólo dos kilómetros de la cabecera, en el corregimiento de Sevillano, se avistan dos inmensas lagunas que forman un área de unos cientos de miles metros cuadrados, donde desembocan las aguas residuales de la población cienaguera que supera los cien mil habitantes.

La cercanía con la ciénaga de Sevillano ocasionó que la estructura creada a fines de los años 90, sea el dolor de cabeza de dirigentes locales, pescadores y pobladores residentes cerca de la zona.

Ya en el 2013 la Alcaldía de Ciénaga había criticado sobre el mantenimiento que tiene de las lagunas por parte de la concesión Operadores de la Sierra S.A. E.S.P, responsable, además, del sistema de alcantarillado, del agua y la recolección de las basuras.

Las aguas tratadas que llegan en un promedio superior a los 250 litros por segundo son tratadas a través filtros que van de una laguna a otra, gracias a la acción de la evaporación. Algo que criticaba el exalcalde de Ciénaga, Luís Tete Samper, en cuanto a la falta de tratamiento de las aguas que terminan vertiéndose, según el funcionario, a la ciénaga de Sevillano.

De acuerdo con fuentes consultadas por OPINIÓN CARIBE para comprobar la veracidad de una probable contaminación con materia orgánica en la ciénaga, se tomaron muestras de laboratorio con el propósito de constatar si los valores de vertimiento son los permisibles o si, por el contrario, superan las normas establecidas.

“Yo no contamino la ciénaga, eso es lo que puedo decir”, aseguró tajantemente Porfirio Castillo, gerente de la empresa Operadores de la Sierra.

Pero hay quienes la realidad dista mucho de la posición que asume la empresa de servicios públicos. “En estos momentos no hay garantía de calidad de los peces en la zona, porque el olor a putrefacción, producto de la materia orgánica que viene de las lagunas es muy fuerte”, advirtió un funcionario del municipio que le ha hecho seguimiento al tema.

Una de las más fuertes críticas al tema de la presunta contaminación a la ciénaga, de donde deriva su sustento gran parte de los pobladores del corregimiento de Sevillano, es que en vez de funcionar dos, deben ser cuatro en total las que deben prestar el servicio de filtración.

El Gerente de la empresa manifiesta, que solo son dos las que prestan el servicio y que a ellas se les presta tratamientos, supervisiones permanentes de su calidad.

Pescadores y ambientalistas coinciden en afirmar que el daño a especies como las ostras están acabando con un modo de subsistencia local. “Tiene que haber contaminación, por eso no es recomendable el cultivo de ostras ni camarones en el sector”, aseguró un ambientalista que se negó a revelar su identidad.

Debido a que las condiciones de las aguas no son favorables para la producción de alimentos, la Corporación Autónoma Regional del Magdalena, Corpamag, en el 2014 inició un proceso sancionatorio con el fin de comprobar el daño que puede estar ocasionando a la ciénaga de Sevillano las aguas residuales provenientes del alcantarillado del municipio de Ciénaga.

Castillo explicó, en ese entonces, que la Corporación Autónoma podía abrir la investigación sin derivar con ello en una sanción. “Cada vez que alguien dice algo, vamos y hacemos las pruebas y les demostramos lo contrario”, argumentó en tono desafiante el ejecutivo frente a las críticas.

Considera que la ciénaga está contaminada por razones ajenas a su tarea desde años atrás, “ante la indiferencia de muchísimas personas”.

Agrega, que de la Ciénaga Grande tributan residuos orgánicos e inorgánicos de unas 20 mil personas. “Si quieren buscar fuentes de contaminación, búsquenla donde es debido”, puntualizó.

LO QUE FLOTA EN LAS LAGUNAS

Frente a denuncias que evidenciaban fallas en el manejo de las aguas residuales del municipio de Ciénaga, Corpamag presentó una serie de presuntos incumplimientos en los compromisos pactados con la empresa de servicios desde que le otorgó el vertimiento de las aguas a la ciénaga de Sevillano.

Como consta en el auto número 0702 de fecha 11 de septiembre de 2014, Corpamag dispuso ordenar apertura de investigación en contra de operadores de Servicios de la Sierra, por presunta infracción a las normas de protección ambiental y de los recursos naturales renovables.

Según el documento, la empresa incumplió los acuerdos pactados en octubre del año 2012, cuando le fue otorgada la licencia de vertimiento para beneficio del sistema de alcantarillado de Ciénaga, que se descarga hacia la ciénaga de Sevillano, también conocida en el sector, por un término de cinco años, como la Ciénaga de El Chino.

LOS INCUMPLIMIENTOS

La visita de inspección ocular arrojó una serie de conclusiones que no dejan bien parados a los administradores del sistema de alcantarillado de los cienagueros.

El día dos de septiembre de 2014, funcionarios designados por Corpamag, comprobaron la aparición de un boquete en una de las dos lagunas que funcionan y que lleva el agua sin tratar hacia la segunda, reteniendo la sedimentación necesaria del lodo, que al final sería vertido en la ciénaga.

También comprobaron una alta presencia de mosquitos por la espesa maleza de la zona, cercana al barrio Carreño y al corregimiento de Sevillano.

Aunque por inconvenientes en el acceso hacia la salida de las aguas para la ciénaga, no se pudo comprobar el grado de contaminación denunciado. Donde se hablaba de mortandad de peces, olores desagradables y cambios de coloración en la superficie, la entidad ambiental ordenó un muestreo de varios tramos, desde las lagunas de oxidación hasta su desembocadura, con el fin de comprobar dichos contaminantes.

Pero más allá de lo que pudo comprobarse visualmente, también salieron a relucir los compromisos pactados por la empresa operadores de la Sierra S.A. E.S.P con la Corporación Autónoma, algunos de los cuales presentaron fallas que hoy agravan el entorno, del manejo que se le da al tema del alcantarillado en la segunda ciudad en importancia del Magdalena.

((CUADRO))

LO QUE PROTEGE A LAS CIÉNAGAS

Antes que se estableciera un convenio internacional para la protección de zonas de ciénagas y humedales en el mundo, llamado Ramsar en 1997 y que estableció condiciones legales y políticas para proteger los cuerpos de agua en Colombia, otras normas trataban de evitar, en lo posible, el afán dominante del hombre en búsqueda del poder de la tierra.

  • Decreto 2811/74: Código Nacional de Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio Ambiente. Artículos 83 (donde refiere bienes inalienables e imprescriptibles del Estado) y 84 (La adjudicación de un baldío no comprende la propiedad de aguas).
  • Decreto 1541/78: De las aguas no marítimas. Artículo 5, inciso C (Son aguas de uso público: los lagos, lagunas, ciénagas y pantanos).
  • Ley 357/97: Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas (Ramsar).
  • Decreto 224/98: Por el cual se designa a la Ciénaga Grande de Santa Marta para ser incluido en la lista de humedales de importancia internacional.
  • Resolución 157/04: Reglamento y uso sostenible, conservación y manejo de los humedales. Artículos 9 y 14.
  • Decreto 1465/13: clarificación de la propiedad, delimitación o deslinde de las tierras de la Nación (artículo 41 inciso 10; artículos 43 y 44).

“Si quieren que haya tierra para los campesinos, el país tiene abundantísimas tierras… son pantanos, pero si se secan, pueden redistribuir ahí lo que se quiera sin perjudicar a ningún propietario legítimo”, Laureano Gómez, 1961.

25 % del caudal de Río Frío se pierde al no desembocar en su sitio natural, esparciéndose por tierras en pequeños caños, la mayoría, construidos por el hombre.

3 kilómetros fueron los que a la fuerza el hombre construyó como canal para desviar las aguas de Río Frío y enviarlas al río Sevilla. Su propósito original aún sigue siendo un misterio.

DETALLES QUE SALTAN A LA VISTA

  1. Tras la visita realizada por Corpamag en el 2014, la entidad sugirió que se debía hacer un muestreo de las aguas en varios tramos. En oficio enviado, el gerente de Operadores de la Sierra manifiesta, que el muestreo de lodos y el muestreo de la calidad de agua de las lagunas de oxidación exigidos, lo realizarían en los laboratorios de la Triple AAA en Barranquilla.

Cabe destacar, que la empresa Operadores de la Sierra, hace parte de otra empresa de servicios públicos, como lo es Interaseo S.A., propiedad de William Vélez, quien es a su vez accionista de la empresa Metroagua de Santa Marta, y que también hace parte de un grupo empresarial al que pertenece la empresa Triple AAA.

¿La autoridad ambiental no debería determinar el sitio donde se analizarían dichas muestras?

  1. Para septiembre de 2013, en el informe ejecutivo de gestión de Opss, la Superintendencia de Servicios Públicos y Domiciliarios describe que, el sistema de tratamiento de aguas residuales de Ciénaga consta, entre otras cosas, de estación de bombeo, estación de medición del caudal y cuatro lagunas: dos facultativas de 4.5 hectáreas, y dos más de maduración con un área de siete hectáreas.

Curiosamente, en el mismo informe, pero actualizado a octubre de 2014, expuso: “El sistema de tratamiento de aguas residuales se conforma de dos lagunas de estabilización en serie con presencia de buchón de agua de 400 litros por segundo de capacidad instalada.

¿Por qué en el informe de la Superintendencia aparecen primero cuatro y un año después son dos las lagunas de oxidación?

Aunque en palabras del propio gerente de la empresa, sólo dos son las que funcionan, lo cierto es que la estructura fue diseñada para cuatro lagunas, tal como se observa en las imágenes. Sumado a esto, la visita realizada por Corpamag lo corrobora al señalar en su informe, que parte de las aguas que se dirigen a la ciénaga de Sevillano o El Chino, se desvían a las lagunas que no están en operación, y que estas se encuentran sedimentadas con propagación de mosquitos.

  1. En el mismo informe de la Superservicios de 2013, se hace énfasis en que la última información que recibieron sobre expedición del permiso de vertimientos hacia la ciénaga, data de 2008, sin reportar actualización alguna, pese a que Corpamag le dio autorización sólo en el 2012 y hasta el 2017.

A pesar de que las lagunas de oxidación fueron construidas a fines de los años ochenta del siglo anterior, y que la administración de las mismas llegó a manos de Operadores de la Sierra hace 12 años, expertos en el tema cuestionan el porqué de los largos periodos, en los que, al parecer, la empresa no ha reportado los informes de vertimientos y otorgamiento del permiso del mismo, brindado solo a partir de 2012 por parte de Corpamag.

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