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Análisis

La verdad oculta en el deterioro de la Ciénaga

Opinión Caribe

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Por Unidad Investigativa OPINIÓN CARIBE

Decir que la Ciénaga Grande ha sufrido en el último año un deterioro severo no es nada nuevo, de hecho,  OPINIÓN CARIBE ha publicado varios informes sobre lo que las autoridades científicas creen que son las verdaderas causas del inmenso daño ambiental que afecta al complejo lagunar más importante de Latinoamérica.

Lo que no se ha dicho y tampoco ha salido a relucir a la luz pública es todo lo que encierra desde el punto de vista social, administrativo y hasta político acerca de la gran problemática que se ha venido generando en los 528 mil kilómetros cuadrados que comprenden este amplio territorio del Departamento del Magdalena, precisamente por el potencial ambiental que representa y el interés que despierta en muchos sectores el poder ejercer algún tipo de dominio en ella.

La Ciénaga Grande de Santa Marta es considerada el ‘aeropuerto’ de miles de aves migratorias que llegan procedentes del otro extremo de la tierra a cumplir una etapa de su proceso biológico, al tiempo que constituye una de las reservas de flora y fauna más ricas en biodiversidad.

Algunos expertos temen que llegue a convertirse en una albufera, pero en realidad de verdad eso está muy lejos de poder ocurrir. En la Ciénaga Grande de Santa Marta desembocan siete ríos que tienen su nacimiento en la Sierra Nevada de Santa Marta y además de ello, recibe inyección acuífera del Río Magdalena, el afluente más caudaloso del país.

Lo anterior quiere decir que la Ciénaga Grande no ha dejado de recibir agua dulce durante muchísimos años y que su deterioro se ha venido dando en cumplimiento de los ciclos de la naturaleza, producto incluso del calentamiento global que ha venido sufriendo la tierra y que hoy constituye una de las preocupaciones más grandes del hombre.

Todos los expertos apuntan a decir que el deterioro de la Ciénaga Grande de Santa Marta comenzó a originarse desde el mismo momento en que se ejecutaron las obras de construcción de la vía Ciénaga-Barranquilla y que posteriormente comenzó a agudizarse con la construcción de la carretera marginal del río entre Palermo y Plato y sobre eso se ha llegado a la conclusión que quienes lo afirman tienen toda la razón porque se interrumpió el proceso natural de mezcla de aguas marinas y dulces.

Pero también es cierto que, desde esa época de avance al desarrollo económico y social de la Costa hasta ahora, también ha habido un abandono del Estado y en particular del alto gobierno hacia la preservación del recurso natural.

Hay registros periodísticos de los años 93 hasta el 98, por ejemplo, que informan sobre la misma situación de deterioro ambiental que hoy presenta la Ciénaga Grande de Santa Marta, durante los mismos meses de agosto, septiembre y octubre de esos años y con peores o los mismos resultados. Mortandad de peces mucho más grandes y muerte de manglares por pérdida de oxígeno y hambre entre los pescadores que habitan los pueblos palafitos y que han derivado durante años su sustento y el de sus familias de la pesca en el complejo lagunar. (Ver facsímil).

En esa época hubo también solicitud de declaratoria de emergencia, intervención del gobierno, crédito ante el BID y apoyo de cooperación internacional a través de la Agencia GTZ alemana, que permitieron desarrollar trabajos de apertura de caños, algunos de los cuales se encontraban sedimentados, permitiendo nuevamente el ingreso de agua dulce al complejo lagunar y por ende la recuperación de gran parte del mangle que se había secado.

Eso precisamente, corrobora que el deterioro de la Ciénaga se presenta de manera cíclica, particularmente en épocas de intenso verano, como el que acabamos de pasar, el denominado ‘Niño’, del cual todavía quedan algunos vestigios.

La conclusión es que el fenómeno de ‘El Niño’ acentuó más la problemática y que lo que se había logrado recuperar volvió a deteriorarse causando la alarma que hoy tiene al gobierno, ambientalistas y a todo el mundo con los ojos puestos sobre este complejo lagunar.

LA VERDAD OCULTA

Lo que la gente no sabe es que detrás de todo esto hay una verdad oculta que los organismos ambientales no se atreven a decir y que, aunque parezca mentira se trata de una manera de evadir responsabilidades de parte de quienes tienen el compromiso de adelantar acciones para salvar la Ciénaga Grande de Santa Marta.

La autoridad ambiental en el territorio de la Ciénaga Grande la ejercen actualmente dos instituciones, a saber, la Corporación Autónoma Regional del Magdalena, Corpamag, y la Unidad de Parques Nacional que posee allí el Vía Parque Isla Salamanca y el Santuario de Flora y Fauna Salamanca; al igual que los alcaldes de los 14 municipios que tienen jurisdicción sobre este territorio.

Y como autoridad ambiental tienen la obligación y el compromiso de velar por su preservación; pero lo que en realidad está ocurriendo es una verdadera “guerra campal” entre la institucional y las comunidades, lo cual ha desatado un conflicto de intereses particulares producto de querer manejar o tener algún tipo de participación en los recursos que se generan de la tasa ambiental, destinada para la recuperación de la Ciénaga y los que se puedan destinar de parte del Gobierno Nacional con la declaratoria de emergencia.

La tasa ambiental corresponde actualmente al 8% de lo que se recauda por concepto del cobro del peaje a vehículos en la vía Ciénaga-Barranquilla; dineros que la Concesión de esa vía debe girar a Corpamag entidad a la que le corresponde manejar esos recursos. El registro contable de esos recursos indica que Corpamag recibe anualmente algo más de 4 mil millones de pesos que están destinados única y exclusivamente para obras de recuperación de caños, plata considerada insuficiente para esa labor.

El tema es que detrás de esa plata está todo el mundo hasta el punto de haber llegado a montarse estrategias que llevan implícita una campaña de descrédito en contra de Corpamag aprovechándose de la sensibilidad que genera un caso tan complejo como lo es el deterioro de la Ciénaga Grande de Santa Marta. Para nadie es un secreto que la Unidad de Parques, siendo una institución del Estado ha querido desde que se creó, tener participación presupuestal en el recaudo de la sobre tasa ambiental y parece, aunque trate de ocultarlo, querer lograrlo a como dé lugar.

LOS PESCADORES TAMBIÉN

Pero como si eso fuera poco, los pescadores inducidos por personajes siniestros, han venido también reclamando el derecho a una ‘tajada’ de los recursos destinados para la recuperación de la Ciénaga. Y para colmo de males, quienes residen en los pueblos palafitos, solo les interesa por encima del bienestar de la Ciénaga tener una vía de comunicación y poder salir y entrar a través de ella, especialmente en horas de la noche a las cabeceras de sus municipios y de allí a la ciudad de Barranquilla donde la mayoría de ellos realizan actividades comerciales y practican el ‘rebusque’.

Ese interés particular de los pescadores se evidenció recientemente en el Caño Aguas Negras, que tiene ubicadas sus compuertas en la cabecera del municipio de Sitio Nuevo y que fue construido precisamente por la GTZ con el propósito de poder regular el flujo de agua del río Magdalena a la Ciénaga en épocas de invierno, pues el diagnóstico científico indica que en la medida en que entre mucho flujo de agua a la Ciénaga pondría en riesgo la estabilidad del sistema, lo cual terminaría ocasionando consecutivas mortandad de peces.

Pues bien, los pescadores bajo el pretexto de presentar la boca de ese caño un taponamiento de sedimentación, rompieron con maquinaria de manera arbitraria e ilegal el caño e hicieron un baypass de manera paralela a las compuertas del caño que hoy utilizan para salir por allí en sus embarcaciones hacia la cabecera de Sitio Nuevo y a Barranquilla. Expertos aseguran que técnicamente ese baypass no beneficia en nada a la Ciénaga y que lo que puede ocurrir es que, en la época de invierno, que está próxima a llegar, se presente una inundación en la zona de incalculables proposiciones que entonces acabará por destruir los cultivos de los agricultores del sector.

De hecho, en días pasados se presentó una situación que puso en condición de enfrentamientos a los dos bandos, pescadores contra agricultores, estos últimos disgustados por el “baypass” construido por los pescadores, que los pone en riesgo de perder sus cultivos. Los ánimos se han calmado por la intervención de las autoridades, pero el problema está latente.

En ese caño Corpamag reportó el año pasado tres intervenciones en sus puntos críticos; se trata de un canal que tiene 17 kilómetros de longitud hasta el complejo de Pajarales, en donde se han dragado 55.129 metros cúbicos de sedimento y se han recogido 165.176 metros cuadrados de maleza vegetal.

Corpamag también informa que uno de los caños que han sido recuperados por completo es el Caño Clarín Nuevo y muestra a través de video la recuperación alcanzada por la ciénaga en ese sector.

Los cuestionamientos en contra de la entidad han estado dirigidos a dos contratos suscritos con dos contratistas diferentes por la suma de 80 mil millones de pesos con el objeto de adelantar la recuperación de 32 caños del complejo lagunar.

Lo que se ha venido tergiversando y mal informando es que ese contrato se suscribió a 15 años, comprometiendo vigencias futuras de la sobretasa ambiental y que esos 80 mil millones corresponden a una proyección de los recursos que se percibirán en ese lapso de tiempo y que la inversión se irá haciendo con base en los ingresos que vaya percibiendo la corporación anualmente por concepto de dicha sobretasa.

Este año por ejemplo, hay solo proyectados un poco más de 1.800 millones de pesos para invertir en el caño Aguas Negras, lo que evidencia la insuficiencia de los recursos con que cuenta Corpamag para atender la emergencia.

LA COMISIÓN RAMSAR

La expectativa se centra en las recomendaciones que esta semana deberán presentar los dos miembros que conforman la Comisión Ramsar que el pasado lunes llegó a Colombia con el propósito de apoyar a las autoridades ambientales a desarrollar alternativas que permitan la recuperación del complejo lagunar.

La realidad es que, sin poner en duda el conocimiento científico que puedan tener los dos expertos de esta Comisión, lo que puedan aportar no será nada distinto a lo que ya todo el mundo conoce y sobre lo cual se ha venido “machucando” desde hace aproximadamente 22 años atrás: la perdida de oxigeno generada por la presencia de altas cantidades de sedimento, la falta de ingreso de agua dulce al complejo, la contaminación ambiental generada por los industriales y por los mismos pobladores que arrojan allí altas cantidades de residuos orgánicos, entre otros factores.

Lo que la gente no sabe es que esa visita no es gratis, la cuesta al Estado y en particular a la Gobernación comprometida a pagarlo, la ‘bicocaita’ de 12 mil dólares, o sea, 6 mil dólares para cada uno, que en cuentas mal sacadas arrojan la suma de 12 millones de pesos cada uno; eso sin contar los costos que representan la estadía, alimentación y desplazamiento de esos expertos por venir a observar las condiciones en que se encuentra la Ciénaga.

Así las cosas, se necesitan muchísimos recursos, y la articulación de todos los organismos del Estado, sin odios ni rivalidades, si lo que se busca es salvar a la Ciénaga del enorme deterioro que presenta.

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