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#BlogOC ¿Pero quién está pensando en comunismo, después de los acuerdos del gobierno con las farc?

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Millones de Colombianos queremos y tenemos por paradigma las sociedades políticas de la Europa Social-demócrata, verbi gratia: Suecia, Noruega, Dinamarca, Alemania, Francia, Suiza, y un etc largo.

No caigamos en los falsos dilemas o las falsas encrucijadas políticas, de que si no es la porquería de sistema de gobierno de la Colombia corrupta actual, las únicas alternativas son los modelos de gobierno de Cuba o Venezuela. Los privilegiados del poder corrupto, los amantes del sistema actual corrupto, entre ellos Uribe, el procurador Ordoñez y toda la godarria, quieren meterle en la cabeza a los colombianos que esa son las perspectivas posibles de nuestro país. Nos quieren hacer creer que los Colombianos no tenemos alternativas reales y de beneficio general, incluso para los poderosos honestos. Pues, no! No es así! ¡Claro que hay otras alternativas y otros modelos de gobierno de oportunidades y beneficio social!

Si la Colombia actual, me refiero a la Colombia Republicana de la pos-independencia de España, no ha logrado a través de muchos años y distintos gobiernos azules y rojos, obtener una real democracia con una efectiva valoración social de un pueblo, ¿por qué no podemos luchar por un sistema de real y social democracia?  Con la firma de los Acuerdos de Paz de la Habana, se ha abierto una senda para que la sociedad colombiana (todos sin excepción alguna) pueda decidir por sí misma, y no empujada por el engaño de Santos, de Uribe o las FARC.

A partir de la suscripción de los Acuerdos de la Habana entre el Gobierno y las FARC, en secuencia lógica, en consecuencia y pragmatismo, los Colombianos deberíamos estar preparando una Asamblea Constituyente, que no un Plebiscito, para refrendar acuerdos de por si válidos y legalizados con la firma del Sr. Presidente Santos, con la perspectiva de introducir cambios fundamentales de contenido y no de forma, por vía de Leyes, a los sistemas administrativos, judiciales, educativos, salud, de manejo ambiental y ecológicos, electorales, de participación política, y los que sean necesarios, para garantizar una sociedad más justa y equitativa para todos los Colombianos.

Ya lo han dicho muchos analistas políticos y sociales: parece que solo importa validar con un “Si”, o rechazar con un “No”, el acuerdo logrado en la Habana. Y en esa banalidad, en esa fruslería, hemos caído miles de compatriotas. Bueno, quizás de algo ha de servir. Quizás sirva como un ejercicio electoral para consultar el nivel de participación de los colombianos en la comprensión y aceptación del proceso y los acuerdos logrados; a más de visualizar la correlación de fuerzas entre los que quieren seguir con el estatus actual de sistema y gobierno político corrupto, y los que quieren un cambio hacia formas reales de democracia, productividad y bienestar para todos los colombianos; de manera que el país pueda saber si existe la madurez política para convocar a una ASAMBLEA CONSTITUYENTE evolucionista, progresista y no regresiva.

De mi parte, estimo que aún no existen condiciones para realizar una Asamblea Constituyente Progresista. Quien puede creer, honestamente, que si se hace ahora una constituyente, se elegirían  constituyentes honestos que quieran ese cambio que necesita Colombia? No, aun no es el momento. Eligiríamos como constituyentes a los mismos bandidos de ahora y de siempre, con muy contadas excepciones. Serían constituyentes, los mismos que hoy son congresistas y gobernadores y ministros, que en una constituyente no cambiarían nada en beneficio general. Seguirían aprobando más desigualdad y exclusivismo. Toca esperar con paciencia jobiana, que los acontecimientos del plebiscito se den en su momento y hora, para poder acercar el análisis político a variables más previsibles en materia política en nuestro querido país.

¡Abramos el debate, Colombianos todos!  Votemos un “SI” en el plebiscito.

Un abrazo.

ABEL RIVERA GARCÍA.

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