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Análisis

Alcaldes del Magdalena desconocen el valor de las bibliotecas públicas

Opinión Caribe

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33 bibliotecas Públicas hacen parte de la Red Departamental en el Magdalena

Al año, un bibliotecario se cambia hasta cuatro veces de acuerdo con los intereses del mandatario de turno; situación que causa traumatismos en la continuidad de los procesos trazados desde el Ministerio de Cultura, además de la pérdida de recursos.

Aunque desde el Ministerio de Cultura se hacen esfuerzos por incentivar la lectura y escritura en los niños y jóvenes, la falta de compromiso de los alcaldes con la Red Departamental de Bibliotecas Públicas del Magdalena trunca esta política del Gobierno Nacional, manteniendo al departamento con bajo desempeño en la comprensión lectora una vez más en los resultados de las Pruebas Saber 2016, donde el ente territorial en lectura obtuvo 48.2% de un promedio de 15.882 estudiantes.

No todos los niños y jóvenes en el Magdalena tienen acceso a una biblioteca que cumpla con todas las condiciones, y los afortunados en contar con estos centros de estudios no las pueden disfrutar, porque en algunos casos se encuentran cerradas porque el alcalde no ha designado bibliotecario.

Lo anterior, además del avanzado estado de deterioro en que se encuentran algunas bibliotecas públicas del Magdalena, se demuestra en un informe levantado en noviembre de 2016 por el Ministerio de Cultura que realizó visita en todos estos centros de estudios dotados con herramientas TIC.

En la visita a la Biblioteca Pública del Municipio de San Zenón, se verificó el incumplimiento por parte del alcalde Alberto Martínez, al no reubicar en un nuevo espacio la biblioteca, actualmente funciona dentro de la Casa Cultural dificultando la concentración de sus visitantes. Además, la totalidad de las computadoras entregadas por el Ministerio de Cultura a través del Programa Educar no se encuentran disponibles, unas no han recibido el mantenimiento y otras se las robaron.

Por su parte, la infraestructura de la Biblioteca Pública del Municipio del Guamal es nueva, pero carece de un potente aire acondicionado para conservar los libros, no tiene rejas de seguridad en los ventanales y existe deficiencia en la organización y administración del lugar.

La Biblioteca Pública de San Sebastián de Buenavista no tiene una sede propia, funciona en la Casa de la Cultura y los ensayos de las diferentes manifestaciones culturales impiden la concentración de sus visitantes. El alcalde Édgar Iturriago tiene la responsabilidad de reubicarla, además de mejorar las condiciones de ventilación y seguridad.

Este centro de estudio presenta deficiencia en su parte administrativa: no cuenta con el reglamento del servicio, ni con el sistema de gestión PQRS, no presta los servicios básicos establecidos por la Ley, carece de computadoras, las entregadas por la Nación caducaron unas y otras fueron hurtadas.

Otra de las evaluadas por el Ministerio de Cultura fue la Biblioteca Pública Municipal ‘Míriam Piedrahita’ en Santa Bárbara de Pinto, donde hay baja conectividad a Internet, avanzado deterioro en la infraestructura y sin ventilación. Hay deficiencia en la administración y en el mantenimiento de las computadoras. Unas están inhabilitadas; las otras desaparecieron.

Chibolo está estrenando la Biblioteca Municipal ‘Jorge Eliécer Quiroz Muñoz’, pero debe mejorar en su parte administrativa, instalar el buzón de sugerencias, extender el horario, entre otros procesos que permitirán optimizar el servicio al público. La Biblioteca doctor ‘Eugenio Escalante de Concordia’ requiere de adecuaciones en su infraestructura y cambio en el mobiliario de las tres salas que la integran.

La Biblioteca ‘Adalberto Saumet Ramos’ ubicada en la cabecera municipal de Nueva Granada y la del corregimiento La Gloria, cuentan con espacios muy pequeños y en malas condiciones; les faltan mobiliarios, adecuados, servicio de sanitarios, conexión a Internet y reponer las computadoras entregadas por el Programa Educar. El centro de estudios de Algarrobo, Biblioteca ‘Benito Rebollo’, no tiene aire acondicionado, hay deterioro en la pintura de las paredes, baños en mal estado y requiere de mobiliario para las salas infantil, general y de Internet.

En esta misma situación se encuentra la Biblioteca Pública Municipal de El Retén, pero se le suma que tiene material bibliográfico en cajas por falta de estantería, infraestructura en malas condiciones, al igual que sus baños. La Biblioteca ‘Víctor S. Lara’ en El Banco, necesita estantería, inmobiliario y aire acondicionado.

La Biblioteca Pública Municipal San Sebastián de Buenavista no cuenta con sede propia, está dentro de la Casa de la Cultura, debe mejorar las condiciones de ventilación y la seguridad en puertas y ventanales. En esta misma condición se encuentra la Biblioteca ‘Digno Emérito Ferreira’ en Pijiño del Carmen.

Por su parte, los baños de la Biblioteca ‘Wencell Bolaño’ en Pivijay, están sin servicio por falta de conexión, las salas sin aire acondicionado. En esta misma situación está la Biblioteca ‘José Nicomedes Escorcia’, ubicada dentro de la Casa de Cultura de Salamina.

Los alcaldes justifican el incumplimiento por el bajo presupuesto que les asignan para el desarrollo y fortalecimiento de las bibliotecas, que si bien es cierto proviene del IVA de la telefonía celular y del 10%de la estampilla Procultura, recursos pignorados para la restructuración de pasivos de la Gobernación del Magdalena, que en ningún caso podrán ser utilizados para pagar la nómina ni el presupuesto de funcionamiento de la biblioteca, existen otros mecanismos de financiación como el Sistema General de Participación, recursos propios, entre otros, que no son agotados como lo estipula la Ley de Bibliotecas Públicas, por falta de gestión.

El documento de compromisos de las administraciones locales con las bibliotecas públicas expedido por el Ministerio de Cultura, indica, que los recursos destinados para las bibliotecas públicas son considerados de inversión social y las políticas de lectura y fomento deben integrarse a los planes de desarrollo económico y social de los entes territoriales.

Además, el documento deja claro que las bibliotecas públicas son consideradas como un bien público y como tal deben prestarlo sin interrupción, es decir, que se está violando la Ley de Bibliotecas Públicas en algunos municipios donde estos centros de conocimientos están abiertos al público solo de lunes a viernes en horario de oficina.

“Hace falta conciencia sobre la importancia de tener bibliotecas a nivel cultural. Algunos alcaldes están más comprometidos que otros, si no asumen compromisos serios con las bibliotecas tendrán que enfrentar las consecuencias”, manifestó el coordinador departamental de la Red de Bibliotecas Públicas del Magdalena, Juan Carlos Franco Ramírez.

El funcionario departamental aseguró, que el problema de conectividad existente en los municipios se debe a que los convenios de servicio de Internet se terminaron con las empresas y los alcaldes no han gestionado la continuidad de los contratos.

Si los mandatarios municipales no ponen de su parte para fortalecer la Red Pública de Bibliotecas del Magdalena serán sancionados por el Ministerio de Cultura. “Un tutor realiza todos los años visitas de seguimiento a los compromisos y si encuentra que los problemas persisten, esa biblioteca será privada de los recursos y de los nuevos programas, además, le quitarán las herramientas tecnológicas entregadas para cedérselas a otras, que, si las utilizará”, indicó el Coordinador Departamental de Bibliotecas en el Magdalena.

El Ministerio de Cultura dispone de recursos para la ampliación de bibliotecas, pero si las existentes tienen problemas tanto físicos como administrativos, las solicitudes son negadas. “Aracataca es una de las mejores y desea ampliar, pero tiene algunos detalles que no le permiten aspirar a esos recursos y por eso debe asumir ese gasto el alcalde”, señaló el funcionario departamental, Juan Carlos Franco Ramírez.

Por su parte, Ciénaga gestiona a través de recursos de regalías la construcción de su biblioteca municipal, la cual fue donada por la familia Bonett Locarno. Actualmente, funciona en el edificio de Movistar. Esta no pudo acceder el año pasado al programa TIC del Gobierno Nacional por la falta de conectividad, lo mismo que la de Pivijay.

LOS BIBLIOTECARIOS

Si las infraestructuras e inmuebles de las bibliotecas están en pésimas condiciones, la continuidad laboral de los bibliotecarios depende de la relación política que tengan con el alcalde de turno.

“Uno de los problemas más delicado de las bibliotecas es que no tiene bibliotecarios nombrados en propiedad, esta situación trunca los procesos y el bienestar de los usuarios. Existen alcaldes que nombran bibliotecarios y a los cuatro meses los cambian, se pierden la transferencia del conocimiento que les entregamos en las capacitaciones”, aseguró el coordinador de la Red de Bibliotecas del Magdalena, Juan Carlos Franco.

La falta de voluntad política afecta a la población. “La biblioteca de Tucurinca en la Zona Bananera estuvo cerrada el año pasado porque el alcalde no contrataba un bibliotecario, y el Inspector de Policía la abrió junto con unos estudiantes. Los intereses políticos no dejan que esto avance”, afirma Franco Ramírez.

La carencia de personal cualificado atrasa los procesos de promoción y fortalecimiento de los servicios, porque en ocasiones desconocen las funciones de un bibliotecario. La de Algarrobo fue contratada el año pasado, hoy se encuentra a la espera de su continuidad en el cargo. “Cada vez que hay una administración nueva se pone en riesgo el trabajo”, explicó Luz Dary Sanabria.

Por su parte, el bibliotecario de Aracataca lleva seis años desempeñando esta función y guarda la esperanza de continuar aportándole al desarrollo social de su municipio a través de la lectura y la escritura. Mientras que el de Cerro de San Antonio, designado en este cargo como contratista, lleva nueve años.

La bibliotecaria de Ciénaga, Margarita Bonett, tiene diez años frente a este a cargo similar a la de El Retén que fue nombrada de planta hace nueve años a diferencia de su colega de Concordia que fue contratada hace tres meses y guarda la esperanza de continuar laborando.

El bibliotecario de Fundación tiene dos años de haber sido contratado por la Alcaldía, mientras que la de Guamal tiene cinco y recibe sus honorarios de Cajamag por un convenio entre esta entidad privada y el Municipio.

La funcionaria de Nueva Granada estuvo durante un año como bibliotecaria, mientras que la de Pivijay tiene cuatro meses al igual que la de San Ángel; la de Salamina tiene un año de haber sido contratada. La más antigua es la de Santa Bárbara de Pinto, nombrada hace 27 años en propiedad.

Es usual que anualmente una biblioteca tenga hasta tres bibliotecólogos diferentes, cuando la Ley de Bibliotecas Públicas, establece que “debe tener continuidad y permanencia el personal que ha recibido capacitaciones para preservar las inversiones realizadas y garantizar que estos centros de estudios estén atendidos de manera cualificada”.

LA RED DE BIBLIOTECAS

En el Magdalena, la Red Departamental de Bibliotecas Públicas, se conformó mediante el Decreto 320 del 28 de mayo 2008, con el objetivo de establecer los recursos humanos y económicos para propiciar el desarrollo real de las bibliotecas y sus servicios en los municipios.

Actualmente, existen 33 bibliotecas vinculadas a la Red Departamental de Bibliotecas Públicas, de las cuales existen 28 municipales, cuatro rurales y un consejo comunitario. En la Zona Bananera, los corregimientos de Valera y Tucurinca cuenta cada uno con biblioteca; lo mismo que Nueva Granada en La Gloria.

También, la Biblioteca Pública Popular de Gaira está adscrita a la Red Departamental de Bibliotecas Públicas del Magdalena. Es importante resaltar que esta nació hace 33 años por iniciativa de un grupo de docentes del corregimiento que se unió para conformar este espacio de alta cultura. Las bibliotecas de Cajamag y del Banco de la República hacen parte de una red que brinda sus servicios en el Magdalena y en todo el país, respectivamente.

La Biblioteca ‘Germán Bula Meyer’ de la Universidad del Magdalena, fue inaugurada en octubre 26 de 2002, en el edificio donde actualmente funciona. La biblioteca cuenta con una infraestructura logística adecuada, que la posiciona dentro de las mejores de la Costa Atlántica con todos sus procesos automatizados y servicios que cumplen con las demandas actuales.

Otra de las bibliotecas universitarias de Santa Marta es la ‘Rodrigo Noguera Laborde’ de la Sergio Arboleda, constituida de manera paralela con la Institución, es decir, en el año de 1994, como apoyo de los estudiantes, docentes y personal administrativo, para el fomento del desarrollo académico, cultural e investigativo en la ciudad.

Sus colecciones fueron donadas por la Biblioteca ‘Álvaro Gómez Hurtado’ la sede Bogotá, personalidades del Departamento del Magdalena y amigos. A medida que se abren nuevos programas, adquieren textos relacionados con cada uno de estos.

La Red Departamental de Bibliotecas hace parte de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas que articula e integra las 1.444 bibliotecas públicas estatales y sus servicios bibliotecarios en orden departamental, distrital, municipal, rural, territorios indígenas y comunidades afrocolombianas, bajo la coordinación del Ministerio de Cultura, a través de la Biblioteca Nacional de Colombia.

BANCO DE LA REPÚBLICA

Santa Marta es privilegiada por hacer parte de la Red de Bibliotecas del Banco de la República ‘Luís Ángel Arango’, integrada por 35 mil volúmenes y considerada la más grande del Distrito. “Anualmente ha crecido entre 800 y mil libros, permanentemente tiene novedades”, afirma Joaquín Viloria, gerente de la Agencia Cultural del Banco de la República- Santa Marta.

La biblioteca cuenta con una sala general de lectura y una de lectura infantil. Además, ofrece servicios de préstamo de material bibliográfico de otras bibliotecas de la red a nivel nacional. Como mecanismo de difusión de lectura, el Banco de la República ofrece el préstamo gratuito de las Maletas Viajeras, integrada por 60 libros y las Maletas Didácticas, que hacen referencia a las réplicas del Museo de Oro Tayrona.

Realiza talleres de animación de lectura en la cárcel y el asilo; y a los niños de los corregimientos de Bonda, Gaira y Taganga, les organiza ejercicios lecto-escriturales.

A nivel internacional se ha desplazado la consulta de libros físicos a las visitas de las bibliotecas virtuales. “A nivel nacional el promedio de visitas a la biblioteca es de 4 millones, mientras que las visitas virtuales llegan a los 12 millones. Nosotros le estamos apuntando tanto a lo físico como a lo virtual”, asegura el Gerente de la Agencia Cultural del Banco de la República- Santa Marta.

Como centro cultural, el Banco de la República está integrado por cuatro componentes, la biblioteca, el Museo de Oro Tayrona, los conciertos y las exposiciones. Este lugar recibe 260 mil visitantes al año, de los cuales 120 mil ingresan por el museo y 110 mil por la biblioteca.

CAJAMAG

Otra de las bibliotecas importante en Santa Marta es la de la Caja de Compensación Familiar del Magdalena, Cajamag, que ofrece al público un espacio para la lectura y el acercamiento a las diversas expresiones culturales de la región.

Los samarios podrán disfrutar de consultas en la sala, préstamo de material bibliográfico, hemeroteca, programas de promoción de lectura, servicio móvil ‘bibliobús’, cajas y maletines viajeros, sala infantil y biblioteca virtual, entre otros servicios.

Las bibliotecas sirven como apoyo a la alfabetización y a la educación, ayudan a dar forma a las nuevas ideas que son vitales dentro de una sociedad innovadora. Asimismo, garantizan la existencia de un registro auténtico de los conocimientos creados y acumulados por las generaciones pasadas. Si no existieran las bibliotecas, sería difícil avanzar en la investigación y preservar los conocimientos acumulados y el patrimonio cultural para las generaciones futuras.

«Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de un pueblo», John Steinbeck, Premio Nobel de Literatura 1962.

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