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Análisis

¡Vamos a pajarear!

Opinión Caribe

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Llega el Big Day, el día en el que el mundo se une para observar aves.

La observación de aves podría definirse como la actividad de ‘identificar aves por diversión’. Un pasatiempo que requiere de tiempo, conocimiento y que, además, aporta a la conservación de la naturaleza, no hay que ser especialista para ser ‘observador de aves’.

En especial, porque uno de los principales problemas que enfrenta el mundo es la pérdida del contacto entre la gente y la naturaleza. La tendencia es una mayor población concentrada en las ciudades y una disminución de las comunidades rurales por lo que la observación de aves es una opción para liberar a los ciudadanos en el campo y los bosques.

Al vivir en centros urbanos, el contacto con la naturaleza se ve reducido a las pocas áreas verdes que rodean a sus habitantes o a las visitas intencionadas a zonas naturales. Resulta muy difícil observar animales grandes como Tigrillos o incluso pequeños como ranas o conejos si se vive en una ciudad, pero siempre se puede contar con las aves.

Las aves se pueden observar casi en cualquier lugar; desde el auto o la ventana de la oficina, el jardín, en el parque o fuera de las ciudades en ambientes más naturales.

La observación de aves tiene muchas ventajas para la gente que la disfruta. Es una actividad que se puede hacer en familia, con amigos o a solas, sin importar la edad.

Las aves pueden apreciarse a simple vista, colocando comederos y bebederos para atraerlas, o utilizando binoculares para identificarlas, además, se pueden hacer listas de todas las observadas. Hay personas que se dedican a estudiarlas, se llaman ornitólogos.

En los Estados Unidos, mucha gente es observadora de aves; la vigilancia constante de estas se considera, en este país, el deporte de espectadores número uno. En Gran Bretaña, el 80% de la población está interesado en las aves y millones de personas las alimentan regularmente durante el invierno.

Cada año llega a Colombia un mayor número de avituristas. La industria turística ha reconocido este hecho y trabaja para hacer de las aves un atractivo más para atraer a los extranjeros.

¡TODOS PUEDEN OBSERVAR AVES!

Para el ornitólogo Francisco Troncoso, apasionado por la observación de aves, cualquier persona puede verlas, porque lo único que se requiere es interés. Puede ser un adulto o un niño, un profesional o una ama de casa quienes se detengan y deleiten contemplando el comportamiento de las aves, sus colores, escuchando su forma de comunicarse.

El observador de aves se recrea al ir por la calle, en la carretera, en los parques y áreas verdes, durante sus vacaciones o al mirar por una ventana durante su trabajo en cualquier lugar y en cualquier momento.

¿QUÉ SE NECESITA?

“Sólo requerimos nuestros ojos y poner atención a nuestro alrededor; sin embargo, si queremos identificar a las especies que estamos viendo y saber sus nombres o alguna otra cosa sobre ellas, un observador de aves necesita algunas herramientas”, expresa el especialista.

Para comenzar, se necesitan binoculares, para ver más allá de lo que alcanzan los ojos, y una guía de campo, donde se puedan encontrar fotos o dibujos de las aves, junto con sus nombres, además de otras informaciones. Una libreta o cuaderno y un lápiz para recordar pequeños detalles que más tarde servirán para identificar al ave observada.

“Si salimos al campo, necesitamos ir vestidos para la ocasión, usar ropa de colores neutros como verde, café o beige. Un sombrero o gorra nos protegerá del sol, unas botas o zapatos cómodos para caminar por el campo harán que nuestro andar sea agradable y no una tortura. Una bolsa o mochila donde guardar la guía de campo, libreta, lápiz, agua y algo para comer. Hay que vestirse de acuerdo con el clima, si hace calor, usar ropa ligera; si es un lugar frío, llevar varias capas de ropa para poder quitarnos las necesarias en caso de que nos dé calor al caminar. Y siempre ponerse protector solar”, indicó Troncoso.

BINOCULARES

El binocular es una herramienta sumamente útil cuando se quieren ver detalles de un ave, como las barras en las alas o la cola, la ceja o la corona, o incluso si tienen un anillo blanco alrededor del ojo.

Los binoculares, por ser objetos con lentes ópticas, suelen ser costosos, y lo mejor es saber cuáles son los que más convienen dependiendo de sus características. A continuación, el lector encontrará una descripción de los tipos de binoculares disponibles en el mercado, el significado de los números impresos en la parte superior y cómo ajustarlos a su vista.

Los binoculares utilizan prismas para corregir la orientación de la imagen, de allí que también se les dé el nombre de prismáticos. Existen dos diseños básicos, el tipo ‘porro’ y el tipo ‘techo’.

Los binoculares de prismas tipo ‘porro’ pueden tener un ángulo de visión amplio con una excelente definición de imagen, pueden enfocar objetos más cercanos y suelen ser más económicos, aunque más pesados que los binoculares con prismas tipo ‘techo’ de similar calidad.

Los binoculares con prismas tipo ‘techo’ tienen un diseño más compacto que les permite soportar un tratamiento más rudo y tienen un sistema de enfoque interno que los hace menos susceptibles a la entrada del polvo y la humedad. Su compleja configuración óptica y la precisión requerida en su fabricación los hacen más caros que los binoculares con prismas tipo ‘porro’.

Hay que asegurarse de que el binocular se pueda abrir lo suficiente para ajustarse a la distancia que existe entre los ojos.

Cualquier binocular conveniente tendrá marcado en algún lugar un número seguido del signo de multiplicación ‘X’ y otro número a la derecha.

El primer número refiere el aumento, es decir, el número de veces que se aumenta la imagen; el segundo es la apertura, que determina la cantidad de luz que entra a los binoculares. Una buena luz hace que veamos los colores y detalles más claramente.

Para la observación general de aves, los aumentos recomendables son 8x, 9x y 10x. Los binoculares más luminosos (de 40 a 50 milímetros) tienden a ser más pesados, factor que también que se debe en cuenta, pensando qué tan cómodo puede sentirse después de llevar uno colgando del cuello por más de cinco horas.

La mayoría de la gente tiene más agudeza visual en el ojo izquierdo que en el derecho, por lo que es necesario ajustar el binocular para cada ojo. Este procedimiento se hace con el control de dioptrías, que puede estar localizado en el ocular izquierdo o derecho, o junto a la perilla de enfoque, y permite que uno de los oculares se pueda ajustar independientemente de la perilla de enfoque central.

  •  Identifique qué ocular tiene el control de dioptrías, algunos binoculares tienen signos de más (+) y menos (-) en el control.
  •  Cierre el ojo (o tapa el objetivo) correspondiente al ocular que tiene el control de dioptrías y enfoque el binocular con el otro ojo utilizando la perilla de enfoque.
  •  Abra el ojo del ocular que tiene el control de dioptrías y cierra el otro ojo, enfoque con el control de dioptrías sin tocar la perilla de enfoque central.
  •  El binocular está ahora ‘configurado’ según su agudeza visual, por tanto, debe ver claramente con ambos ojos, si no es así, repita la operación.
  •  Memorice o marque el punto óptimo en el control de dioptrías para que pueda ajustarlos rápidamente si los utiliza otra persona.

CUIDADOS Y RECOMENDACIONES

¡Nunca vea al sol a través de los binoculares!

Evite golpear el binocular y no lo deje al sol, especialmente dentro del auto.

Los lentes son delicados, un trato adecuado hará que duren muchos años. Limpie el polvo o suciedad soplando o con una brocha de pelos suaves y sin grasa (la puede conseguir en una tienda de artículos fotográficos).

Solo cuando haya manchas que no se quitan con la brocha, utilice la tela que suele venir con los binoculares nuevos, o mejor aún, compre una tela para limpiar lentes en una tienda de artículos fotográficos. En última instancia, use una tela limpia y suave, de algodón, que no deje pelusa. Para manchas persistentes puedes humedecer el trapo con alcohol puro (no desnaturalizado). Cuando use la tela, frote los lentes suavemente para evitar dañar los recubrimientos.

Si el cuerpo del binocular está sucio, puede usar un trapo húmedo para limpiarlo.

Evite que se mojen, y seque el agua de lluvia tan pronto como pueda.

LA GUÍA DE CAMPO

Las guías de campo ilustran y describen a las aves de una región o país. Ayudan a identificar sus características y distribución por regiones. En el caso de algunas guías como Aves de Colombia, de Steven L. Hilty y William L. Brown, los dibujos presentan las características más relevantes que ayudan a identificar a cada ave.

Las guías de campo incluyen el nombre común del ave, así como el nombre científico. El nombre científico está en latín y contiene dos palabras, el nombre del género y el de la especie.

Puede haber muchas aves con el mismo género, sin embargo, el nombre de la especie es el que va a separarlas. Por ejemplo, El Gallinazo, cuyo nombre científico es Coragipsatratus.

El nombre científico siempre está escrito en letra cursiva y en muchas ocasiones describe características del ave, un ejemplo es el del Gallinazo, Mimusgilvus, Mimus (Griego imitar) ya que esta ave emula el canto de otras especies y gilvus significa ‘que habla muchas lenguas’, ya que este animal puede imitar el canto de múltiples aves.

Para identificar al ave que se va a observar, es importante familiarizarse con la guía de campo. Recorrer todos los dibujos y estudiar sus diferentes características (es importante ya que en el campo no se cuenta con el tiempo suficiente para hacerlo). En la mayoría de las guías, la primera parte está dedicada a aves acuáticas; la segunda, a aves terrestres; esto disminuye a la mitad el campo de búsqueda. Al examinar su guía, intente identificar los principales grupos de aves y su localización, ya sea al principio, en el medio o al final.

GLOBAL BIG DAY

Colombia se ha impuesto el reto de ser por primera vez el país que registre la mayor cantidad de especies de aves vistas o escuchadas durante una jornada.

La marca se espera batir durante el llamado Global Big Day, un evento organizado por el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell (The Cornell Lab), que tendrá su tercera edición el próximo 13 de mayo.

El país participó en esta jornada el año pasado y ocupó el tercer lugar con 947 aves, por debajo de Perú con 1.240 y Brasil con 1.119.

De acuerdo con Global Big Day Colombia, los observadores inscritos para este año organizaron recorridos por la mayoría de las zonas biogeográficas del país. Las rutas cubrirán los departamentos de La Guajira, Cesar, Magdalena, Bolívar, Atlántico, San Andrés, Antioquia, Santander, Caldas, Cundinamarca, Boyacá, Tolima, Risaralda, Quindío, Valle del Cauca, Chocó, Nariño, Meta, Casanare, Arauca, Guaviare, Vaupés, Vichada, Caquetá, Putumayo, Amazonas y Huila.

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