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Edición Especial

En Santa Marta, una ambulancia por cada 84 mil personas

Opinión Caribe

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Eran las 7:30 de la noche cuando una motocicleta colisionó por detrás con un bus del Servicio de Transporte Unificado de Santa Marta, STU, en la calle 30, a unos metros adelante de la conocida Olímpica de El Pando. Al parecer, la lluvia que caía sobre la ciudad no dejó que el motorizado lograra frenar a tiempo, por tanto, se produjo el accidente.

Pasados unos minutos dos ambulancias llegaron una detrás de otra para atender al ‘herido’, situación que no se dio, porque el afectado solo había sufrido golpes menores en sus piernas.

Escenas como estas son el pan de cada día, porque la mayoría de veces las ambulancias sí llegan a tiempo. En otras, demoran para atender a los heridos.

Cabe destacar, que, frente a cualquier emergencia, el servicio es prestado por las ambulancias privadas. Las del Estado señalan que no tienen responsabilidad para atender este tipo de eventualidades, sino que solo están para traslados médicos.

MODELO DE ATENCIÓN OPORTUNA EN ESPAÑA

La Península Ibérica tiene un sistema de reacción inmediata sorprendente en comparación con el de Colombia. En entrevista con el médico Oftalmólogo Marco Mauricio Martínez Ceballos, un samario que trabaja desde el 2005 en el hospital comarcal de Llerena en la provincia de Barajas, expresó que los métodos de asistencia médica son obligatorios por parte del Estado.

“En un accidente de carretera es indispensable marcar el 112”, línea habilitada para atender la emergencia o solicitud de traslado de cualquier ciudadano. “En menos de 20 minutos la ambulancia está en el lugar del accidente”. Esta inmediatez se debe, según el doctor Martínez, a que cada población tiene por lo menos una Unidad Médica de Atención, Umen.

Cada comunidad contrata anualmente a un solo prestador del servicio, sea de carácter privado o público, haciendo que no haya una guerra entre varios prestadores de la misma actividad.

Las ambulancias son manejadas a 30 kilómetros la una de la otra, para que, al momento de ser contactados, la central envíe el aviso a la que se encuentre a menor distancia del lugar de los hechos.

Cualquier ciudadano puede pedir el servicio sea para una urgencia o para un traslado, esto último en el caso de las personas con discapacidad o que demuestren que necesitan ser movilizados por una ambulancia.

Estos vehículos están capacitados para movilizar de cinco a seis personas, para el caso de la atención de primeros auxilios con los equipamentos necesarios para brindar la atención.

Por otra parte, existen las unidades médicas especializadas que cuentan con todos los equipos de atención y asimismo con un médico y un auxiliar, diseñadas para prestar un servicio más avanzado de traslado de pacientes con un mayor grado de complejidad.

“En España, las ambulancias no se pagan, el Estado las provee”, acotó el oftalmólogo. Además, que existen dos maneras de acceder a ellas a través de una urgencia o sino cuando el médico de cabecera le pida una.

Para él, que labora como oftalmólogo en el hospital comarcal de Llerena, una población con aproximadamente 6 mil personas, las ambulancias están a disposición de toda la planta de médicos del centro asistencial.

Solo como dato curioso, este hospital que apenas atiende a una población de seis mil habitantes es más grande y de mayor nivel que el de la ciudad de Santa Marta, el ‘Fernando Tronconis’.

“El sistema de ambulancias en España es más funcional, real y objetiva que en Colombia”, puntualizó Martínez.

MAGDALENA Y SU EQUIPAMENTO DE ATENCIÓN

Para conocer la gestión y el estado actual de este servicio en el Departamento, OPINIÓN CARIBE consultó a Manuel Navarro, secretario de Salud Departamental, quien manifestó, que existen algunos factores que afectan la rápida reacción a la hora de atender a los pacientes que lo requieran.

Reconoce que existe un déficit de ambulancias en toda la red hospitalaria del Magdalena, además, muchas de las que están a disposición de la comunidad se encuentran en mal estado, porque su mantenimiento es costoso: Hay muchos de estos vehículos averiados como consecuencia del mal estado de las vías.

En el proceso de subsanar el problema de las ambulancias señala, “en los últimos dos años hemos fortalecido este parque automotor, tenemos alrededor de 24 ambulancias de dotación para varios hospitales del Departamento”. Esta dotación cumple con todas las especificaciones técnicas que exige el Ministerio, porque están dotadas con los equipos modernos para prestar el servicio de salud requerido.

“De las últimas entregadas este año se encuentran cinco bien modernas…Tenemos en la red 89 ambulancias distribuidas entre medicalizadas y de traslado asistencial básico”.

Por otra parte, el estudio técnico que tiene la Secretaría de Salud Departamental demuestra que hacen falta ambulancias, por tal razón, Navarro informó que ya existe un proyecto por parte de este ente territorial, quien, en conjunto con el Ministerio, las alcaldías y los hospitales espera hacer un aporte importante de 27 ambulancias para el departamento del Magdalena, concertado con el viceministro de Salud, Luís Fernando Correa Serna a mediados de este mes.

“Con esto fortalecemos el parque automotor, porque tendremos ambulancias nuevas y modernas. Esperamos a futuro implementar otro tipo de proyecto que nos permita fortalecer este proceso”, dijo Navarro.

De igual forma aclaró, que las ambulancias medicalizadas comúnmente son para las instituciones que prestan los servicios de mediana y alta complejidad. “Para el municipio de El Banco dotamos una ambulancia con dotación medicalizada, así como para Pivijay, Ciénaga y Santa Marta. Estamos a la espera de entregarle una al hospital de Fundación”.

Es fundamental que los principales centros de salud en los municipios cuenten con este tipo de vehículos medicalizados, esenciales a la hora de trasladar a algún paciente en grave estado de salud por todos sus equipos tecnológicos.

Los hospitales de baja complejidad también son una prioridad para la Secretaría de Salud Departamental, por tal motivo el Departamento cuenta con ambulancias acuáticas en las orillas del río para el traslado asistencial básico, caso especial la de Pedraza entregada el año anterior por esta misma Secretaría.

Hoy, se espera que el Ministerio haga la asignación de los recursos para dotar al municipio de Santa Bárbara de Pinto, con una ambulancia de traslado asistencial básico, además, para el mantenimiento y adecuación de una ambulancia acuática que tiene esta población.

Otro de los grandes problemas, de acuerdo con el Secretario de Salud, y que afecta a los hospitales de la región es el mal estado de las vías. “Estos carros llevan un vagón que pesa mucho y por ende, se deterioran de manera rápida. Sin embargo, la responsabilidad de mantenimiento de los vehículos está a cargo de los hospitales que tienen el deber de prestar el servicio”, finalizó Navarro.

LAS AMBULANCIAS DEL DISTRITO

Ómar Suárez Prasca, gerente de la Empresa Social del Estado ‘Alejandro Próspero Reverend’ encargada de prestar los servicios de salud de baja complejidad en el distrito de Santa Marta, además, responsable de toda la red de puestos de salud que se encargan de oxigenar al hospital universitario, le dijo a OPINIÓN CARIBE, que, “nosotros tenemos un parque automotor que brinda y garantiza los servicios de traslado a las diferentes unidades funcionales en temas de urgencias y hospitalizaciones”.

Aclaró, que ellos son una institución de baja complejidad, por tanto, no son los encargados de responder ante las emergencias ocasionadas por los accidentes, por lo contrario, sus ambulancias son para traslado de pacientes hospitalizados o en urgencias remitidos a centros con mayor complejidad.

“Nosotros tenemos seis ambulancias, es un parque automotor relativamente equilibrado”, son las declaraciones del Gerente, con respecto a los vehículos disponibles para cumplir con la demanda de los samarios.

Si Santa Marta, de acuerdo con el último censo del Dane en el 2005 tiene 505.802 habitantes, dividiera esta cantidad con las seis ambulancias disponibles, se puede decir, que cada una de las seis es para 84.300 personas.

Es inaceptable que para una ciudad con más de 500 mil habitantes (no contando el incremento en los 12 años), existan tan pocas ambulancias para el desarrollo de los traslados y manejo de pacientes.

Ante esto, Suárez añadió, “el proceso de fortalecimiento de la red del parque automotor ya está financiando cuatro ambulancias más. Se espera que en dos o tres meses estén disponibles”. Sin embargo, a pesar de que a las seis ambulancias que tiene la E.S.E se le agreguen cuatro más, esta cantidad es realmente baja.

Por otra parte, en ediciones anteriores OPINIÓN CARIBE ha tratado el tema del corregimiento de Minca que por su particularidad de ser turística necesita, además de un puesto de salud en completo funcionamiento, contar con una ambulancia disponible las 24 horas del día.

En el mes de diciembre, meses después de haber sido inaugurada la vía a este corregimiento, el Distrito anunció con ‘bombos y platillos’ una ambulancia permanente para suplir las emergencias que se presenten en la capital ecológica de la Sierra Nevada.

Pero la alegría de los minqueros solo les duró un mes. Es así que, en el mes de enero, a tan solo pocos días de haber sido entregada, la ambulancia tuvo una avería mecánica y de nuevo la población quedó sin un vehículo para movilizar a los pacientes.

En el mes de marzo se consultó a la E.S.E sobre el estado actual de la ambulancia, a lo que el subgerente Johnny Sinning afirmó que, para finales de ese mes, el corregimiento ya tendría la ambulancia.

A la fecha, Minca no tiene una ambulancia, a pesar de la necesidad de contar con este servicio, debido a las circunstancias de su posición como atractivo turístico al pie de la Sierra Nevada y para sus habitantes.

Ante esta situación, el gerente Ómar Suárez Prasca expresó que, “todos quisiéramos tener una ambulancia al lado de nuestra casa, pero ellas pertenecen a un sistema de referencias. Cuando se requieren en urgencias vitales están en Santa Marta y por orden de servicios se envían al lugar”.

De esta manera, se hace visible que el ente encargado no repuso la ambulancia en el corregimiento de Minca no hubo explicaciones específicas, saliéndose por la tangente al argumentar, paradójicamente, que los habitantes de estos lugares deben ser más conscientes al entender que no es necesario tener una ambulancia en un lugar donde no se producen constantes emergencias, además, sería un gasto que va en detrimento patrimonial para la Institución.

No obstante, no hay razones suficientes para explicar el porqué de la entrega por parte del Distrito de una ambulancia al corregimiento de Minca, peor aún, porque después de haberse dañado no la han reparado para devolverla al lugar a donde pertenece y se necesita.

Minca es solo un ejemplo de las múltiples necesidades que existen en las comunidades rurales para contar con un vehículo permanente para atender emergencias.

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