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‘Pajarear’ en Santa Marta

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Las delegaciones que van a participar en los Juegos Bolivarianos tienen una extensa oferta turística, una de ellas es la observación de aves.

Su ubicación estratégica, los pisos térmicos y la diversidad de sus ecosistemas hacen que en el Magdalena existan especies únicas nativas y lugares privilegiados para el aventurismo u observación de aves. Cuenta con unas 538 especies de aves, de las cerca de dos mil que hay en el país, lo que lo hace muy atractivo y su variedad de aves ha contribuido al fortalecimiento del turismo en varios sectores de su capital Santa Marta.

En zonas como Taganga y bahía Concha se pueden observar diversidad de aves; hay algunas que van desde las zonas secas hasta bosques premontanos, en especial, Sangre de Toro, Azulejos, Tángara Rosada. Otras se encuentran a más de 2.200 metros, cercanas a las palmas de cera, lugar en el que hallan su alimento, como el caso del Lorito de Santa Marta.

También el corregimiento de Minca, un pequeño pueblo en las montañas cerca de Santa Marta, es un destino popular para la observación de aves, así como para relajarse, un lugar maravilloso, placido, rodeado de una cultura milenaria.

Por su parte, la Sierra Nevada de Santa Marta ofrece a los aficionados al avistamiento de aves la posibilidad de apreciar especies entre las que se destacan el gavilán pollero, el cóndor, la lora serrana y el paujil. En esta zona protegida, que hace parte del sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia, existen áreas de conservación de aves en Río Frío, San Lorenzo y San Salvador. Es uno de los principales destinos de observación de aves en el país. Además, la cercanía al Parque Nacional Natural Isla de Salamanca permite profundizar en esta actividad.

La reserva de biosfera Sierra Nevada de Santa Marta se pueden encontrar los ecosistemas más representativos de Colombia, que van desde la zona costera, humedales y bosques secos, hasta las altas cumbres en las montañas. Por esta razón, cuenta con una diversidad importante de aves y un endemismo marcado, convirtiéndola en un sitio privilegiado con la mayor concentración de aves endémicas en América del Sur.

En el caso de los lugares al nivel del mar se destacan algunas playas del parque Nacional Natural Tayrona como Arrecifes, Palangana, Bahía Concha. Por otra parte, existe la Ciénaga Grande y Vipis, este último denominado como el aeropuerto internacional de las aves tanto endémicas como migratorias.

De las 79 especies endémicas del país, 27 pertenecen a la Sierra Nevada de Santa Marta, tales como ‘La Guacharaca Caribeña’ (Ortalis Garrula), ‘El Inca Coliblanco o Colibrí de Cola Clara’ (CoeligenaPhalerata), el ‘Paujil Colombiano’ (Crax Alberti), El Churrín de Santa Marta o Tapaculo Buchirrufo (Santa Marta Tapaculo), solo por mencionar unos cuantos de la extensa lista.

UNA ACTIVIDAD ECOTURÍSTICA

El avistamiento de aves es una actividad ecoturística contemplativa donde sus practicantes se internan en un territorio en particular para observar, identificar y calificar las aves de determinado hábitat. Aleteos, plumaje, cantos y otras características propias de cada especie. Los avistadores son guiados por un profesional en el tema, generalmente ornitólogos o médicos veterinarios, quienes facilitan el trabajo de reconocimiento del terreno e identificación de las zonas de concentración de aves.

Para Francisco Troncoso, ornitólogo y guía turístico en el Magdalena, consultado por OPINIÓN CARIBE, la actividad ecoturística requiere no solo de un buen guía, que le pueda enseñar acerca del comportamiento, la alimentación y las diferentes facetas de las aves a observar, sino también, de equipos apropiados como binoculares o telescopios. “Cada avistador debe tener sus propios equipos, ya que cada implemento debe ser graduado de acuerdo con el aumento personal, y la otra razón, es porque al compartir uno de estos utensilios, es posible que se transmitan infecciones visuales”, precisó Troncoso.

¿QUÉ SE NECESITA?

Para comenzar, se necesitan binoculares, para ver más allá de lo que alcanzan los ojos y una guía de campo, donde se puedan encontrar fotos o dibujos de las aves, junto con sus nombres. Un cuaderno y un lápiz para recordar pequeños detalles que más tarde servirán para identificar al ave observada.

Se debe usar ropa de colores neutros como verde, café o beige. Un sombrero o gorra que protegerá del sol, unas botas o zapatos cómodos para caminar. Una bolsa o mochila para guardar la guía de campo, libreta, lápiz, agua y algo para comer y protector solar. Se deben vestir de acuerdo con el clima, si hace calor, usar ropa ligera; si es un lugar frío, llevar varias capas de ropa.

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