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EDICIÓN ESPECIAL.

Por la ruta de la pimpina

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La gasolina, una mezcla de hidrocarburos obtenida del petróleo, es uno de los productos que más se contrabandea por la Troncal del Caribe, vía que une a los departamentos del Magdalena y La Guajira. El preciado líquido es traído desde el vecino país de Venezuela a través de la ‘ruta de la gasolina’, la que OPINIÓN CARIBE se dio a la tarea de rastrear.

Para nadie es un misterio que a la ‘Perla de América’ ingresa diariamente un número indeterminado de litros, galones o pimpinas del hidrocarburo de forma ilegal.

Mototaxistas, taxistas, buseteros y hasta lujosos carros particulares, son tanqueados a diario por las llamadas por las autoridades, ‘bombas piratas’.

Pero para ellos, al igual que para muchos samarios, la forma como este costoso e imprescindible elemento, para la combustión de algunos vehículos, llega a estas ‘estaciones’, es un verdadero misterio.

El interés de los comerciantes por el combustible venezolano se despierta al calcular los bajos precios a los que el gobierno del vecino país vende la gasolina, considerada por los analistas como la gasolina ‘más barata del mundo’ y que comparada con el precio de nuestra gasolina deja una diferencia abismal teniendo en cuenta que el precio de la gasolina colombiana está entre los cinco más altos del Continente, inaceptable para un país productor.

Aun cuando las autoridades ejercen vigilancia en las carreteras, los comerciantes de este tipo de hidrocarburos se las arreglan para traer en camiones hasta 16 pipas (tanques).

Por las carreteras de la Península camionetas y camiones recorren `la ruta de la pimpina’ iniciando su recorrido en Uribia, por la vía privada de El Cerrejón hasta Cuestecita y se dirigen hacia la intersección que comunica La Guajira con el Magdalena hasta Palomino, Buritaca, Guachaca y como destino final, la ciudad de Santa Marta.

El precio se va transformando a medida que el recorrido avanza, de tal forma, que de Uribia a Maicao el precio de la pimpina es de 30 mil pesos; en Puente Bomba y de Mingueo a Palomino sube a 40 mil pesos; en Buritaca, 41 mil; y en Santa Marta oscila entre los 55 hasta 60 mil pesos en temporada de invierno y épocas de conflicto.

Carlos Brito*, vendedor de este tipo de combustible y a quien se le ha cambiado su nombre por petición propia, cuenta, que aunque esta es la vía ‘oficial’ se conoce entre los negociantes de este combustible una trocha que aunque es patrullada tiene menos vigilancia policial y militar; esta llega a Santa Marta a través de la zona rural de Bonda donde en varias ocasiones se han presentado enfrentamientos entre las autoridades y los contrabandistas.

También son utilizados para el transporte de gasolina los buses, las camionetas y automóviles a los cuales se les llama doble tanque por ser vehículos a quienes se les acondiciona un tanque adicional oculto que usan para funcionar mecánicamente y en el que se transporta gasolina.

Algunas tractomulas y volquetas contenedoras de carbón, también transportan gasolina camuflada dentro de la carga, esta es descubierta por las autoridades a través del uso de varillas puntudas con las que se atraviesa la carga de carbón, en caso de que se contenga gasolina, está sale disparada frente a los presentes.

Las tractomulas carboneras que completan el viaje descargan en algunos sectores de Mamatoco y Garagoa, lugares públicamente reconocidos por los comerciantes de este combustible.

Para completar el viaje hace falta ‘malicia indígena’ hay quienes hacen tanques debajo de las sillas de los pasajeros en los buses, algunos usan vehículos de tracción animal y otros las traen en lanchas hasta Palomino.

CÓMO FUNCIONA EL NEGOCIO

Aunque no hay un nombre que identifique al ‘duro’ del negocio, se sabe popularmente que los indígenas son unos de los principales transportadores de combustible desde la frontera, versión que se ha fortalecido por los permisos que el Gobierno Nacional y Ecopetrol les han dado a los nativos guajiros para comercializar el combustible venezolano en este departamento del norte del país.

“La gente dice que son solo wayúu los que traen combustible, pero hay de toda clase de gente metida en este negocio, paisas, árabes, gente de otras partes de la Costa, ¿quién es el duro? no sabemos, pero el hecho que la primera parada del contrabando sea Uribia, capital indígena de Colombia, convierte a los indígenas en los principales ‘sospechosos’ de esta actividad”, indicó Brito*.

El gremio de vendedores de pimpina se divide entre los que la transportan y la venden y los que solo la venden después de habérsela comprado a un transportador; esta variación genera diferencias en los precios de la pimpina desde unos 10 hasta 15 mil pesos.

Las ‘pipas’ son envasadas en ‘pimpinas’ y estas en botellas de un litro y cuarto que son vendidas a tres mil pesos cada envase, los lugares de venta de pimpina son reconocidos por los conductores, porque la gasolina de distintos colores es exhibida en botellas en los bulevares o andenes.

Los colores son clave en este negocio porque la gasolina se denomina de acuerdo con el color, de tal manera, que ‘la verde’ es extra y la ‘roja’ es corriente. La cantidad contenida en una ‘pipa’ es de diez pimpinas y doce en las más grandes y cada una contiene 6 galones y cada galón a su vez, cuatro litros, así las cosas para la distribución final de una pimpina pueden sacarse hasta 20 botellas de litro y cuarto.

Los precios de la pimpina varían entre los 54 a 60 mil pesos de acuerdo con lugar de la ciudad donde se compre y dependiendo de cómo haya sido obtenida por los proveedores. Los focos más conocidos de venta de pimpinas son, algunos sectores de la Avenida del Río, Once de Noviembre, Curinca y el barrio El Parque.

Debido a que las autoridades ya reconocen los expendios de este tipo de combustible, los vendedores han ideado diferentes estrategias, entre las que se encuentra exhibir botellas con agua y anilina que sirven como señuelo para los compradores y carnada para la Policía, que al acercarse y querer investigar descubre que no es combustible, sino agua con colorante.

EN EL AFÁN POR LEGALIZAR

Aunque algunos sectores se inclinan a pensar que el contrabando es algo innato de la cultura guajira y que para ciertos nativos es algo que viene casi en el ADN, porque sus familias han sobrevivido por décadas con esta actividad, las autoridades incrementan estrategias para combatir este ilícito que afecta la economía de departamentos y municipios.

De acuerdo con un análisis hecho por las autoridades, los mayores contrabandistas fueron hasta desde hace mucho tiempo, indígenas de La Guajira que tenían cooperativas de ‘garaje’ creadas en Venezuela, sin formalismos ni sujetas a control ni vigilancia. Con el fin de acabar con la ilegalidad y demostrar que la legalidad es más rentable, se creó la cooperativa Ayatawacoop, reconocida por los dos países, su creación sirvió de mucho porque hoy la cooperativa tiene más de 2.000 afiliados que hicieron cursos de cooperativismo, pagaron sus cuotas y establecieron un capital importante para comprar combustible y comercializarlo de manera legal en el departamento de La Guajira y a los que el gobierno les brindó todo el respaldo y Ecopetrol les otorgó la cesión para importar combustible.

A partir de ese momento, el galón de la cooperativa Ayatawacoop empezó a fortalecer a los municipios y a los departamentos y se generaron márgenes especiales para el desarrollo social, la nación recibía recursos de una actividad de la que antes no estaba recibiendo ninguna contribución.

La dificultad quedó al descubierto por el hecho de que se establecieron volúmenes para la cooperativa Ayatawacoop de acuerdo con el sector al que estuviera dirigido el combustible, por lo cual, Petróleos de Venezuela – Pdvsa y el Ministerio de Minas venezolano crearon una oficina que establece los cupos acordes con la capacidad de vehículos a las estaciones de servicio, según el sector o municipio y la cantidad se divide entre gasolina y Acpm.

Pero, surgen variables que generan escasez de combustible, debido a que al ser zona de frontera, muchas veces llega gente que no es de La Guajira, tanquea y se va hasta el momento en que se agota la gasolina legal y solo se encuentra de pimpina, porque ya las estaciones de servicio han vendido su cupo de 8 o 15 días.

OPINIÓN CARIBE pudo conocer que La Guajira tiene cierto número de galones autorizados por mes y esos son los que pueden introducirse con todos los impuestos. Esa gasolina autorizada tiene un marcador especial que se introduce en los tanques, de la cooperativa Ayatawacoop, sale marcada por un sello que es imperceptible a la vista, de esta forma, pero solo a través de pruebas químicas, puede establecerse la procedencia del hidrocarburo.

 

EL CONTRABANDO Y SU ‘EFECTO’ SOBRE LA ECONOMÍA SAMARIA

Una de las funciones principales que cumple el sobrecosto en la gasolina legalmente distribuida es la de pagar ciertos impuestos y de esta manera contribuir al desarrollo. La sobretasa es una de las más codiciadas por los entes territoriales, pero es la más afectada por el contrabando.

El valor de la sobretasa a la gasolina se calcula tomando como base gravable el precio de referencia por galón publicado mensualmente por el Ministerio de Minas; la tarifa establecida para dicha sobretasa (artículo 55 de la Ley 788 de 2002) es del 18.5 % para los municipios y distritos y 6.5 % para los departamentos, lo cual suma un 25 % en total. Los responsables de pagar dicha sobretasa son los distribuidores mayoristas, productores e importadores, ejemplo: Exxon, Mobil, Terpel, Texaco y demás, además, también son responsables los transportadores y expendedores al detal (estaciones de servicio) cuando no puedan justificar la procedencia de lo que transportan o expenden. La responsabilidad de reportar y pagar directamente a los municipios y departamentos discriminando el número de galones despachados de planta, clasificando gasolina extra y corriente, es siempre del mayorista.

En el caso del Acpm se reporta y paga al Ministerio de Hacienda, es decir, recauda la nación, quien a su vez distribuye el 50 % para el país y el otro 50 % para el Departamento correspondiente, según su consumo en galones. Los municipios no reciben sobretasa al Acpm, la tarifa aplicada es del 6 % sobre el precio de referencia por galón.

En el Magdalena, particularmente el consumo promedio reportado durante la vigencia 2012, fue de 14 millones de galones, con un precio de referencia por galón de $7.108 pesos para gasolina extra y $5.078 pesos para gasolina corriente, es decir, unos $3.700 millones por sobretasa a la gasolina y otros $3.500 millones por sobretasa al Acpm, según datos consultados a la Secretaría de Hacienda Departamental.

Uno de los factores que más afecta los ingresos por este concepto es la conversión a gas de los vehículos, teniendo en cuenta que los mayores consumidores son precisamente, los del servicio de transporte público, sumado a las graves afectaciones producidas por el contrabando que aún persiste en algunos sectores de la ciudad.

El contrabando afecta estos ingresos destinados al mejoramiento y mantenimiento de vías, especialmente en Santa Marta, y de este recurso sobrevive la Concesión Malla Vial, que tiene a su cargo lo que respecta al buen sostenimiento de las vías. Aunque al ser consultados por OPINIÓN CARIBE se negaron a hablar al respecto, es evidente, que son unos de los primeros afectados, no solo por el contrabando a través de ‘pimpina’, sino también por el que se ha denominado ‘contrabando técnico’.

Para algunos conocedores sobre el tema, ‘contrabando técnico’ se denomina al que es entrado en carrotanques, ya que aunque las pimpinas forman parte de ese mercado ‘pirata’ no suman un porcentaje importante, sobre todo teniendo en cuenta que cada día su transporte es más difícil y el costo se incrementa.

Mientras que entran carros pequeños con pimpinas llenas de combustible, llegan también a la ciudad los carrotanques despachados para el departamento del Cesar, exentos del impuesto global con conocimiento de las autoridades, que son descargados en estaciones de servicio legalmente constituidas.

A esta problemática se le suma el ‘boom’ que el gas y el diesel tienen actualmente, debido a los altos costos de la gasolina. Por ello, los propietarios de autos particulares han preferido comprar vehículos que funcionen con otro tipo de combustible, convirtiéndose los vehículos de transporte público en los principales usuarios de gas.

Fuentes consultadas por OPINIÓN CARIBE señalaron, que el gas se ha convertido en un factor de pérdida para los entes territoriales, teniendo en cuenta que dentro de su precio no se discrimina ninguna participación para departamentos y municipios y que su uso se populariza cada vez más, beneficiando a los intereses particulares.

“EL CONTRABANDO DE COMBUSTIBLES FINANCIA BANDAS EMERGENTES”: POLICÍA

El comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, Fredy Tibaduiza Niño, aseguró, que se ha fortalecido la lucha contra el contrabando de combustible porque se responsabiliza directamente a las bandas criminales de utilizarlo como forma de financiamiento, transportando directamente la gasolina o a través de extorsiones a quienes se dedican a esta actividad ilícita.

“Hay unas rutas de acceso de combustible y se han establecido unas trochas para este fin en los límites de Magdalena y La Guajira y también con el César, por ser departamentos cercanos a la frontera con Venezuela hay afluencia permanente de combustible arriesgando la vida de quienes transportan este producto”.

Según versiones de la Policía, el galón de gasolina en Venezuela está alrededor de los 1.200 pesos y llega a venderse en Santa Marta hasta en 7 mil pesos, lo que hace rentable el negocio.

Tibaduiza manifestó, que “tenemos puestos de control en diferentes sitios de Santa Marta, especialmente en las entradas por el sector sur y norte. Este contrabando de combustible se hace en camionetas, camperos y animales de carga y hemos podido incautar 49 mil ciento cuarenta galones en 2011 y 93 mil 50 galones en 2012; se triplicó la incautación de vehículos durante 2012, automóviles, camiones, camionetas, camperos y tractocamiones”.

Para las autoridades de Policía lo que más sorpresa ha causado ha sido la incautación de once buses de transporte de pasajeros por considerar irresponsable el hecho de que los compartimentos para transportar gasolina estén ubicados debajo de los asientos.

“Estamos trabajando arduamente en conjunto con la Policía fiscal aduanera en los puestos ubicados en Guachaca, Marquetalia, Puerto Nuevo, Calabazo, Ciénaga y la entrada de El Rodadero, en algunos puntos de Santa Marta se han incautado y se ha golpeado en gran medida este comercio del hidrocarburo por informaciones de la misma comunidad”, puntualizó el Comandante Policial.

 

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