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Ciénaga

Mi pequeño comedor

Opinión Caribe

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Las mujeres del municipio de Ciénaga han demostrado con gran esfuerzo y tesón de qué están hechas. Este es el caso de Rosa, quien ha sacado a su familia adelante cocinando comidas típicas con buena sazón.

Daniela Pirela Wisman

Rosa Esther Blanco es una cienaguera que se dedica a cocinar diariamente en su pequeño comedor, adornado con manteles coloridos en la terraza de su casa y las sillas bien acomodadas como si todos los comensales hicieran parte de la misma familia, son la señal de que la comida está lista y es hora de degustar los múltiples alimentos que se les ofrecen día tras día.

Abrir un restaurante es ‘pa machos’, como muchos dirían, ya que es uno de los negocios que demanda más tiempo y cuidado, bien dice un conocido adagio popular: “el que tiene tienda, que la atienda”, y sí que es cierto, quien le apuesta a la oferta gastronómica debe “ponerse la camiseta” y estar al 100 % al servicio de su empresa y sus clientes.

A pesar que este tipo de negocio es tan agotador, muchos emprendedores como doña Blanca se la juegan para mantener a flote su negocio familiar. Además, que su gusto por la cocina viene de su madre, quien la enseñó a cocinar, es una herencia tradicional que luego complementó con un curso de manipulación de alimentos para capacitarse, “tengo mi diploma y todo”, manifiesta muy contenta por este logro.

Su familia tiene un sustento fijo gracias a la buena sazón de la señora Rosa, quien cuenta, “aquí en mi pequeño comedor es donde consigo el sustento de mi casa y mis hijos. Tengo más de 20 años en este trabajo y me lo gozo con alegría, lo hago con amor y entrega, esos son los ingredientes principales, los que nunca me pueden faltar”.

El menú es variado, presenta todo un listado de comidas típicas que se pueden encontrar en el pequeño comedor de la señora Rosa, quien afirma, que para el gusto de sus clientes, todos los días varía el menú. “Yo cocino de todo, trato de variar todos los días el menú para el gusto de todos los que llegan”. Las comidas favoritas de los clientes son los arroces, ya sean con camarón, pollo o coco; así como la carne en bistec, el salpicón de pescado, pollo guisado, hígado y carne molida con papa.

La familia de la señora Rosa cuenta que ellos también trabajan con ella, en especial, una sobrina y una prima que la ayudan en el negocio, el cual abre desde las 10 de la mañana, hora en la que está la comida lista. A las 12 ya están los primeros clientes en el lugar, porque el sitio es muy popular en el municipio.

“Me motivan las palabras de gusto de los clientes cuando disfrutan de la comida, es ahí donde me doy cuenta que vale la pena levantarme desde las 4 de la mañana e ir al mercado para comprar ingredientes frescos con los que voy a preparar las comidas en mi negocio. Desde la noche anterior organizo el menú del día siguiente y trato de hacer algo diferente para que no se aburran”, agregó la señora Rosa.

Pero, ¿cuánto debe tener una persona para comer bien en el comedor de Rosa? Ella dice que por eso no deben preocuparse, solo deben estar dispuestos a probar su buena sazón, “mis precios son económicos, siempre lo he dicho. Una persona puede venir con $6 mil o $7 mil pesos y almuerza bien sabroso”.

En Ciénaga, hay mujeres que luchan todos los días para sacar a sus familias adelante, sobre todo, gracias a un arte que han aprendido de sus padres, como es el caso de la señora Rosa, quien con esfuerzo, dedicación y su gran amor por la cocina, ha logrado que su negocio sea reconocido en el municipio y sea uno de los más visitado.

 

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