Connect with us

Edición impresa

Una realidad incierta

Opinión Caribe

Published

on

El rearme de la guerrilla de las Farc y el peligro de la desestabilización de los acuerdos de paz son temas que mantienen en vilo al país, en especial, en esta coyuntura política. Se trata de un fenómeno que amenaza con colonizar los espacios cedidos por casi tres años que duró esta tregua. Una coyuntura que no es ajena al Magdalena, pues, en el departamento, sectores alternativos hicieron campaña por el Sí en el derrotado plebiscito por la paz en 2016.

Gennys Alfonso Álvarez

UN VISTAZO DE LO GENERAL A LO PARTICULAR

Colombia reactiva una de las crisis más sensibles dentro de su historia de conflicto interno. Lo que parecía tener fin con la firma de un acuerdo, hoy muestra tener actualidad, amenazando con ser más inmanejable e ilegible por las partes que integran esta nueva etapa de la guerrilla de las Farc. Los seis puntos pactados entre el Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) penden de un hilo, esto por el incumplimiento de una de las partes. Las voluntades que prolongaron por cuatro años las negociaciones, hoy son débiles y buscan atrincherarse en un discurso acorde con la ideología comunista, la cual tras su modus operandi, no se identifican con ella.

Manuel Marulanda Vélez trazó en 1964 una forma armada de hacer política en medio de una sociedad convulsionada por colores enmarcados en dos corrientes, yuxtapuestas entre sí, pero con formas y modelos de gobiernos parecidos, por lo menos en su aplicación. Las Farc son la respuesta popular, subversiva, y revolucionaria de exigir prebendas para el pueblo, amancebados en una filosofía encaminada a la lucha de clases y separación de poderes, un principio marxista encarnado en un fusil y una pañoleta. Era esta la forma como se pensaba que el Estado se transformaría.

Un discurso férreamente elaborado buscaba la sublevación del pueblo ‘oprimido’ por el poder de la época, para lograr la emancipación e ir diseñando un modelo de gobernanza alternativo y diferente. Este sería el parto de los pensamientos de izquierda, que influidos por otras doctrinas sociológicas e incluso hasta religiosas, encontraron asiento en un país donde no existe un equilibrio social. Se gestaba una reestructurada izquierda, proyectada en la literalidad de lucha armada.

En el imaginario colectivo y de acuerdo con las descripciones universales del guerrillero, se postuló a El Libertador Simón Bolívar como el precursor de las ideas revolucionarias, por toda la influencia europea que mantenía frescas al llegar a tierras granadinas. Tan así, que las fuerzas al margen de la ley lo toman como modelo a seguir. Pero el historiador Rodrigo Llano Isaza, aunque asintió frente a ello, no descartó que fueran más los que lideraran este tipo de insurgencia a la Corona española.

El brazo armado de las Farc, en su primera fase, capitalizó asesinatos selectivos, abusos sexuales, torturas, secuestros y desapariciones. Desde 1995 hasta 2016, en detalles se contabilizan alrededor de 220.000 muertos documentados, 5.7 millones de desplazados en las áreas rurales, más de 25.000 desaparecidos y casi 30.000 secuestrados. Los datos son citados del informe «¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad», elaborado por dieciocho investigadores a lo largo de seis años para el Centro Nacional de Memoria Histórica.

En el departamento del Magdalena las cifras de siniestros atribuidos a las Farc no son alentadoras. De acuerdo con el diario bogotano El Tiempo, en el departamento se reconocen como homicidios de esta guerrilla unos 9.118 casos perpetrados, 3.906 personas desaparecidas forzosamente, 973 masacres, sin contabilizar las víctimas que han permanecido en el anonimato por el temor a retaliaciones.

El territorio magdalenense fue influido ideológica y armadamente por otras guerrillas que buscaron en este territorio nuevas formas urbanas de presionar a las masas, haciendo doble presencia, en la selva con fusiles; en las plazas con discursos. Y aquello que avocó a la repartición de poder en el Frente Nacional, buscó repetirse en 1991 con el movimiento constituyente, y en el acuerdo de paz con las Farc en 2016.

EL MAGDALENA Y LAS FARC – POLÍTICA

La noticia con la que amaneció el país el 29 de agosto fue el rearme oficial de los disidentes de las Farc liderados por tres cabecillas que estuvieron negociando en Cuba, Luciano Marín Arango conocido como ‘Iván Márquez’, Seuxis Pausias Hernández Solarte, alias ‘Jesús Santrich’ y Hernán Darío Velásquez, el ‘Paisa’. Su legalidad les duró poco. El discurso armado para la fecha de la reaparición mostraba una sola cara de la moneda de este grupo al margen de la ley, se presentaban más como una guerrilla con ideología, que con terrorismo. Parecen reinventar su postura frente a la consecución del poder.

En el Magdalena esta bancada alternativa hizo presencia apoyando una candidatura al Congreso de la República, quedando en la retina del común una fotografía que da fe de la realidad del hecho donde aparece ‘Iván Márquez’, hoy buscado por la justicia, respaldando a la aspirante Patricia Caicedo quien para el 2018 fue fórmula de Alianza Verde. “Hacemos de manera pública nuestro respaldo al nombre de Patricia Caicedo a la Cámara de Representante. Apoyémosla con toda, ella se lo merece”, dijo ‘Márquez’, en la visita a Santa Marta en compañía de otros miembros del partido político Farc. Este acercamiento confirmaría la intención de quienes en su momento gozaban del reconocimiento e indulto del Estado.

LA FARC PODRÍAN ACTIVARSE EN EL MAGDALENA

En el contexto de la refundación de las Farc es imprescindible tocar la diferencia conceptual que existe entre el aspecto ideológico de la guerrilla y la faceta terrorista de este grupo. Priscila Zúñiga, politóloga y especialista en Geopolítica y Gobernanza Global, guía este parangón partiendo de la bipartita situación en la que se encuentra esta colectividad, por una parte, está la rama bélica que se resiste a dejar las armas comandada por la nueva cúpula; por otra parte, están los diplomáticos, quienes permanecen en la legalidad y pretenden blindar los puntos del acuerdo firmado en el teatro Colón de Bogotá en noviembre de 2016.

“Ante esta separación, se debe exigir todo el peso de la Ley para quienes se apartaron del proceso. Y lograr que no tengan injerencia en las próximas elecciones y desestabilicen el sistema. Para quienes aún se mantienen dentro de la institucionalidad, deben ser cobijados con todas las herramientas que ofrezca el Derecho Internacional Humanitario. Y para que desde el marco de la democracia todos los candidatos, incluyendo ellos, tengan las garantías necesarias para hacer política”, afirmó Zúñiga.

En este contexto de la doble apariencia de las Farc, Priscila señala, que “el problema no es la ideología de los guerrilleros, sino el accionar, la forma de conseguir los fines que se proponen como ideologías, son las construcciones de las bases para alcanzar los objetivos. Hoy conocemos dos vertientes de este grupo, además, con doble presencia, una en el monte y otra en la política. Algunos han llegado a creer que la fuerza guerrillera estuvo calculada como un respaldo o salida de emergencia cuando empezaron a tener tropiezos con temas como el narcotráfico. Las Farc engañaron a toda Colombia”.

Por otro lado, la especialista, evitando el pesimismo, no descartó que la repercusión del discurso guerrillero llegue hasta el Magdalena. “Ellos están hablando de todo el territorio como tal, no están segmentando su actuación. Hablan del país, dicen que no va a haber una guerra entre hermanos, sino que van directamente por la oligarquía y la empresa privada. El Magdalena correría el riesgo de activarse si ellos hacen un despliegue.

Ante una eventual alianza con el ELN, las guerrillas tienen la estrategia de combinar todas las formas de lucha, y aunque no tengan la misma estrategia ni orientación, sí tiene el mismo fin, por lo que seguramente sí cabría la posibilidad de alianza. En una táctica como esta cabe la división de territorios, respetándose zonas, no atacándose entre ellos, pues, existen muchas formas de unirse”, subrayó Zúñiga Jiménez.

Otro aspecto de análisis en este espectro político son las especulaciones de sectores de la izquierda y promulgadores del pasado plebiscito, quienes indican que la falta de disponibilidad política del actual gobierno ha puesto en jaque los acuerdos de La Habana. Priscila Zúñiga opina al respecto, que “aunque el mecanismo de consulta popular no fue respaldado en las urnas en octubre de 2016, el gobierno de turno decidió hacer unas modificaciones que a estos integrantes de las Farc molestaron, porque lo vieron como incumplimiento y se separaron de la legalidad. Sin embargo, ahí está ‘Timochenko’ en el Congreso, cumpliendo y asumiendo el desbalance y posición de este mandato, pero aun así se conservan las curules ofrecidas en medio de la negociación, por lo cual les pesa una enorme responsabilidad de custodiar los acuerdos”.

CÓMO SON VISTAS LAS GUERRILLAS

Aunque en la hermenéutica de Zúñiga se pretenda deslindar del ser guerrillero el accionar terrorista, también reconoce que para la sociedad no existe dicha diferenciación conceptual, debido a que para el ciudadano de a pie, el sustantivo ‘guerrillero’ recoge toda adjetivación perversa y oscura. “No es que el ciudadano lo crea, es que la guerrilla lo mostró así, ellos degradaron el conflicto en el territorio nacional, mostrándose como terroristas atacando a la población civil con bombardeos. Es lógico que el pueblo los vea así”, explicó la politóloga.

LAS CORTINAS DE HUMO Y EL ODIO DE LA IZQUIERDA

“Esta polarización del debate electoral en el Magdalena no es justa para un departamento que lleva una década de tranquilidad. Fue irresponsable el pronunciamiento de Gustavo Petro de acusar, sin pruebas, a Luís Miguel Cotes del atentado en El Retén el domingo por la madrugada. Si las tiene yo seré la primera en pronunciarme. Estas son salidas desesperadas ante una campaña que cuenta con el respaldo y el apoyo de la gente.

La izquierda utiliza la victimización como estrategia política, pues, si lo que quieren es denunciar lo pueden hacer aquí o en cualquier instancia a nivel nacional; lo que no pueden hacer es salir a acusar, poniendo en riesgo la integridad del candidato y de todas las personas que los acompañan. Lo que hacen es un llamado a la polarización, a la tensión y desestabilización en el Departamento”, precisó Zúñiga al abordar la situación creada en el contexto electoral.

En medio de una democracia, todos los actores políticos tienen igualdad de oportunidades y garantías dadas por la ley, pero el hecho de que una de esas corrientes tenga un brazo armado agudiza el panorama por la duda que pueda causar en torno a posibles presiones a favor de sus excamaradas o de otros.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *