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Columnistas

Un puente amorfo

Opinión Caribe

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Víctor Rodríguez Fajardo

Este viernes se cambia una estructura de los años 70 por una de última generación, con dimensiones y luces diferentes, con una tecnología que visualmente llama la atención, y que va a habilitar nuevas riberas del río Magdalena, para que barcos que cruzan el océano puedan llegar hasta estos puertos que están a punto de concretar su funcionamiento.

El nuevo Puente Pumarejo, que de verdad vale la pena resaltar, es un momento especial para Colombia, pero tiene una característica desafortunada para el Magdalena: es un puente amorfo. Es como cuando una persona que hace levantamiento de pesas se dedica solo a hacer mancuernas con el brazo derecho y nunca trabaja el brazo izquierdo, por tanto, termina con un brazo derecho desarrollado y el izquierdo, seco. Ese es el reflejo de lo que ocurre en el puente.

Si se mira por el lado de Barranquilla, este tiene todas las vías de acceso necesarias como orejas de aproximación, conecta con el nuevo corredor portuario, de la misma forma con la carrera 9, vía que une la Circunvalar con municipios del área metropolitana; dos puentes peatonales para que las personas puedan subir independiente de la ruta de los carros; tiene todos los detalles que debe tener de entrada y salida el nuevo puente Pumarejo del lado de Barranquilla.

Pero, del lado del Magdalena, el puente sencillamente entrega a la carretera Troncal del Caribe en el sector de Palermo y pare de contar. Precisamente es en ese punto donde se va a presentar un conflicto posterior, porque la Vía de la Prosperidad no tiene un paso elevado que conecte sin traumatizar, la movilidad; ya están habilitados los primeros 20 kilómetros de vía y cuando esté terminada conectará con la Vía de los Contenedores, que une en principio, la zona portuaria de Mamonal con la Ruta del Sol. Por el momento, estará el transporte de carga de la ganadería regional, la agroindustria en estas tierras fértiles y por supuesto, el transporte de pasajeros de los habitantes de los municipios ribereños.

También, del lado contrario a la Vía de la Prosperidad, hay una zona portuaria importante que cada vez se fortalece más: Palermo, y le va a pasar exactamente lo mismo: no hay vías de aproximación, no hay pasos elevados para el transporte pesado que con carga entre o salga del puerto de Palermo, región que por su dinámica portuaria ha despertado el interés de la dirigencia barranquillera por anexarla al área metropolitana de Barranquilla, a pesar de pertenecer a otro entre territorial.

Por tanto, aquí algo falló, puede ser en el diseño, en los recursos, en la gestión parlamentaria, en la gestión de quienes tienen la vocería de los del departamento del Magdalena, no lo sé, pero lo cierto es que ese puente que vamos a disfrutar, que va a ser un puente para muchas generaciones, va a ser un puente amorfo, porque del lado del Magdalena no hubo el interés o la gestión para que fuera simétrico con la parte de Barranquilla.

Eso que solucionan del lado de Barranquilla lo dejan traumatizado por el lado del Magdalena, y es ahí donde los señores que vayan de parte del gobierno del Magdalena, de parte de la bancada parlamentaria del Magdalena, deben dejar sentada la constancia o el requerimiento que de este lado no se terminó el puente.

Algo similar ocurrió con la ampliación de la pista del aeropuerto ‘Simón Bolívar’, que no se entregó en concesión, sino que la opera directamente la Aerocivil, y le correspondió a la Gobernadora ofrecer a la Nación hacer un importante aporte para ampliarla, y aun así, no se pudo conseguir; sin embargo, en Barranquilla que si tienen un aeropuerto de mejores dimensiones, lo están reconstruyendo, haciendo una terminal completamente nueva y financiada por la Nación, ¿Y qué es lo que está pasando? La única diferencia es la gestión de parlamentarios y empresarios que si trabajan por mejorar las condiciones del Atlántico. Si de ambas partes se hace, los resultados no son los mismos.

Retomando lo del puente, ahora corresponderá hacer una gestión para gestionar recursos, y ahí están los senadores, no solo los que nosotros reconocemos como magdalenenses, no solo los de acá, también son todos esos barranquilleros que salvaron su credencial en el departamento del Magdalena; como el señor Pulgar, quien sacó su credencial en el Magdalena, pero no lo veo gestionando o hablando por este departamento. Lo mismo que Amín, Cepeda o Name.

Del lado del Magdalena habrá un trauma en la movilidad; en el Atlántico la velocidad se puede sostener a pesar que entra en un casco urbano, porque todas esas vías de acceso están diseñadas, precisamente, para que no existan traumas en la movilidad en el acceso al puente; pero el mismo carro que sube al puente del lado de Barranquilla es el mismo que va a salir del lado del Magdalena, y ese mismo carro se va a encontrar con el transporte de carga pesada que venga por la Vía de la Prosperidad, y es el mismo que se va a encontrar con tractomulas que entran y salen de la zona portuaria de Palermo, eso no se tuvo en cuenta, no se programó, no se financió, no se dejó le reserva presupuestal para esos trabajos, por ello, se hace urgente tocar el tema.

El nuevo puente Pumarejo nos llena de sentimientos encontrados, es una obra emblemática que llena de orgullo a la Región, pero, que al mismo tiempo es prueba del desequilibrio con que se planean y ejecutan las inversiones públicas. El puente es la imagen del Caribe, ese Caribe que lucha por la regionalización, no puede permitirse el lujo de anticiparnos a un nuevo centralismo.

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