La Firma
Sin luz pero con claridad
Por: Amelia Cotes
Destilaré mi «odio», como algunos dicen al leer mis controversias.
Dos días seguidos sin energía eléctrica en el Valle del Cacique Upar, a causa de una explosión en la Subestación de energía. Ahora es esa la razón, pero siempre hay una razón, una excusa una forma para justificar la suspensión del servicio. En días pasados que se presentó el apagón en toda la Región Caribe colombiana, en donde la sensación térmica es en promedio de 40 grados centígrados. Un problema gravísimo, en ciudades como Santa Marta, donde el agua llega a las casas por medio de electrobombas que «sin luz» no pueden funcionar.
Como pasa a cada rato en Tasajera, conocida a nivel nacional, lastimosamente por la explosión de un carro cisterna, que causó muchos muertos y heridos pero que localmente las autoridades referencian por sus protestas en la vía nacional ante los recurrentes apagones que sufren.
En este país estamos en unos niveles de atraso enorme. Aquí lo único desarrollado es el sistema financiero que tiene toda la creatividad para robarnos con la genuflexión de los políticos inútiles.
El recibo de luz por las nubes, el servicio pésimo, el Estado cómplice de la inoperancia con una burocracia en su mayoría inepta y corrupta, las guerrillas sirviendo para hacer «acuerdos» con este Estado debilucho que nunca las vence y caerle al pueblo raso; los «paracos» para tumbar torres, echarle la culpa a la guerrilla, desplazar gente y matar a los que protestan y los narcos sin identidad nacional llevándose la plata para afuera del país, lo único que construyen son laboratorios, rutas, trochas y cementerios. Parece que ni buenos ni malos nos sirven para nada.
Esa maldita empresa de energía resume en sí misma todas las aberrantes formas de joder al pueblo con la venía de los poderosos traquetos del país con título de empresarios. Y aunque le escandalice la expresión «joder», peor reaccionaría si le llega un recibo de energía por cientos de miles de pesos sin que le midan el consumo y le estén cobrando el contador que no leen o que leen solo cuando vuela.
¿Será que algún día nos indignamos todos, todas, todes, nos armamos de antorchas ya que no hay energía eléctrica y encendemos las hogueras de una justa irreverencia que nos permita hacer un grito de batalla contra quienes nos tienen sometidos a ser unos «negreros» de nuestro propio pueblo con el látigo de la lambonería?

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