Connect with us

Columnistas

Y para colmo, se victimiza

Opinión Caribe

Published

on

Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza

Que suerte la de nuestro departamento de Magdalena; como si señalado estuviera por fuerzas oscuras que impiden su surgimiento. Unidad territorial la nuestra a la que ha llegado un fatídico actor a regir su destino, interpretando un discurso significantemente vacío plagado de falsas promesas, que además sazona con una serie de acusaciones en contra de anteriores administraciones para distraer su ya demostrada inoperancia en lo que lleva de mandato, al tiempo de atraer y ocupar a cooptados medios de difusión, a los que nutre de mentiras y de denuncias respecto de imaginadas amenazas. Abusos, intereses, atropello de derechos, procedimientos de todo tipo en su contra; y, en fin, apareciendo el victimario como víctima, lo que lleva a absurdas polarizaciones que en nada contribuyen a generar ese progreso que tanto y más requerimos.

Es hora que todos a una, con valor civil y sentimiento de pertenencia develemos la cadena de mentiras sobre la que se viene soportando el personaje en comento, que en sus farsas, ficciones, falsedades, paralelismos y relaciones discursivas vemos solo consabidos vacíos, expresos pronunciamientos que llena de significados diversos plenos de inexactitudes, de imaginarios colectivos que encuentran en la gente asideros, por cuanto sin análisis ninguno, formula de juicio y de manera obnubilada, acepta como realidades en marcha y por venir, con lo que quedan en el camino frustradas esperanzas e ilusiones.

Necesitamos empoderarnos. Recurrir al consenso de voluntades. Hacer que primen los intereses colectivos sobre los particulares y de grupos. Darnos cuenta que así bajo tales parámetros no puede seguir siendo encauzado nuestro departamento. No es posible que todo lo tergiverse con pasmosa habilidad y que esas argucias sean creídas a pie juntillas por algunos incautos que por ahí deambulan; y peor aún, que con cinismo manifiesto haga propias las positivas gestiones de los demás otros dirigentes políticos ante las instancias correspondientes del orden nacional, lo que tiene que llamarnos a repudiar tan bajos procederes; más, cuando lo aconsejable y correcto, es que se tiendan puentes, se busquen acercamientos. Cohesionarnos en unidad de propósitos, para así llevar al Magdalena por los caminos donde se consoliden en mejor forma los superiores criterios, logros y realizaciones. Nuestro pueblo no puede seguir en el medio, pagando los erráticos y obtusos manejos de quien dice gobernarlos, tal como acontece con el actual pésimo manejo dado a las vacunas contra el Covid -19, que ha convertido en un problema de clases lo cual no tiene razón de ser, sirviéndo lo cual para exacerbar los ánimos de la población con acusaciones infundadas, lo que podría acarrear circunstancias de impredecibles consecuencias.

Basta ya de protagonismos insanos y por demás dañosos, independientemente que calen en más de uno de los nuestros, quienes a la postre y ojalá no sea demasiado tarde, cuenta se darán del engaño en que se encuentran, cuando se detengan, así sea un instante, a revisar los perversos índices que acusamos, las múltiples necesidades que nos agobian y las realidades en que nos encontramos y padeciendo estamos. El llamado es a hacer la diferencia, ahondar en el sentimiento. Consolidar procesos. Caminar por sendas reales de cambios y transformaciones. Reconfigurarnos políticamente. Restaurarnos y reconstruirnos. Ser artífices de una nueva visión departamental para llevar a cabo propósitos que respondan a lo que en verdad requerimos, mediante una estrategia que nos identifique en verdades y no en mentiras ni en ambigüedades que dan lugar a interpretaciones y aplicaciones distintas a las que realmente necesitamos como pueblo, cuando requerimos  unidad de propósitos en una misma dirección que apunten al bienestar general.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *