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Columnistas

Terrorismo doméstico

Opinión Caribe

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Por: Manuel Torres
La violencia es un fenómeno social, que se manifiesta en distintas formas, en una agresión verbal o psicológica, física y la digital en redes sociales. El ser humano ha utilizado este fenómeno para aplacar a sus contradictores, sembrar el terror e infundir un miedo de respeto.

En algunos países árabes por motivo de religión, los extremistas han optado en la inmolación de colocarse en el cuerpo artefactos explosivos para atentar en sitios concurridos. Las organizaciones criminales en guerra de vendetta utilizan tanques grandes con ácido y en una forma cruel lanzan a la persona para desintegrarlo, el terrorismo ha alcanzado a dar golpes certeros de atacar el corazón de la economía mundial de los Estados Unidos en donde los terroristas chocaron aviones comerciales con full gasolina a las emblemáticas Torres Gemelas destruidas en aquel día 11 de Septiembre de 2001.

Los terroristas han innovado sus estrategias para desestabilizar gobiernos, la nueva modalidad es el terrorismo doméstico, son grupos pequeños que se filtran en las marchas manchando el fin de la protesta, desatan su furia ocasionando un caos en las ciudades, el saqueo a los establecimientos de comercio, el bloqueo de importantes vías, incendiar los organismos gubernamentales, ataque brutal contra el cuerpo policial, la destrucción de vehículos de transporte urbano, derriban monumentos históricos, es totalmente una locura. La desigualdad social, la corrupción y la carga excesiva de impuestos que están afrontando los países de Latinoamérica impulsa a que la gente salga a la calle para manifestar su descontento de una manera pacífica, esta clase de movilización tiene un respaldo constitucional y que no puede ser cercenado este derecho.

Desafortunadamente los vándalos aprovechan estos eventos para cometer actos criminales, lo curioso de esto es que los ataques demuestran que estuvieran planificados buscan el momento oportuno de la debilidad del gobierno para dar el zarpazo, el horror se apodera de las ciudades y los mandatarios locales tienen que recurrir a medidas restrictivas para salvaguardar el orden público.

Este terrorismo también aprovecha escenarios de abuso policial en contra del ciudadano en la que lamentablemente en estos malos procedimientos fallece la persona retenida. La protesta social no puede ser confundida con el vandalismo, los buenos somos más, el país se construye es con ideas, el odio conlleva a la desesperanza.

La herramienta democrática que debemos usar con inteligencia es el voto y elegir dignos mandatarios, no quiero desilusionar con esta nota de opinión a los que piensan que el país debe haber una cambio de gobierno ideológico; es decir de izquierda, el problema no radica si es de derecha o de izquierda, es el sistema que permite que desvíen y malversen los recursos públicos y esto obliga a cualquier mandatario que sea tomar decisiones impopulares para poder sostener los gastos sociales.
El terror no es el camino para hacer transformaciones sociales, si buscamos el dialogo, el respeto al oponente, el tener conciencia colectiva, el despertar solidaridad con el más vulnerable podemos construir una sociedad ejemplar.

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