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No es la tributaria, es el presupuesto

Opinión Caribe

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Por Edward Torres Ruidiaz

Incrementar el presupuesto del 2021, en el tamaño que se hizo,fue un gran error de Duque.

El 19 de octubre de 2020, escuchamos al Presidente Duque  lanzar frases grandilocuentes, luego de que el Congreso le aprobase el Presupuesto de $314 billones para 2021: “el más grande”, “el nunca antes visto”,  “el más extraordinario”, se le oyó decir.

No era para menos, fueron  $43 billones adicionales respecto a los $271 billones de 2020, un incremento del 16%, el más alto en años, cuadruplicando incluso el del 2020, cuando apenas creció un 4.5%.

De entrada eso era muy extraño pues, en el año más difícil para el mundo por efecto del covid, se esperaría un menor recaudo de impuestos y, por ende, un menor gasto en el presupuesto.

Por ello, en su momento, analistas del portal RAZÓN PÚBLICA como Juan Oviedo advirtieron el exceso de gasto y que inconvenientemente se estaba cargando a tres rubros que no eran muy confiables ni claros, así:

Primero, $12 billones en “venta de activos”, que es lo mismo que tener que vender la casa para pagar la comida;
Segundo, $12 billones en “recursos del balance”, cuando en el último año, según el analista apenas quedaron sin utilizar $3.9 billones;
y, tercero, aquí viene el meollo del asunto. Se presupuestaron $26 billones por cuenta de “otros recursos de capital” que en la discusión del proyecto el Ministro nunca aclaró y que con el paso de los días hemos venido a reconocer como la reforma tributaria que hoy aún tiene a la gente marchando.

Como observamos, el hueco que podrían causar esos tres rubros, son casi el mismo valor del incremento del excesivo incremento de $43 billones en el gasto en 2021. Es decir, inicialmente, la simple precaución y el rigor, hubiesen podido evitar el desbarajuste que hoy día tiene el presupuesto.

Jorge Iván González también advirtió sobre los “supuestos equivocados” sobre los cuales Carrasquilla montó su proyecto de presupuesto: el escenario financiero del marco fiscal de mediano plazo supuso un crecimiento del PIB de 6,6% en 2021, cuando en 2020 en realidad este cayó -6,8%

¿A quién se le ocurre proyectar crecimiento del PIB, y en tamaña magnitud, en pleno covid, cuando de ello depende el crecimiento de los ingresos y otros supuestos?

Y con esos datos fue que el monto de gasto, calculado por el MFMP en 20.7% del PIB, terminó en 27.7% del PIB, los $314 billones celebrados por el Presidente Duque.

Ante tremendos errores de Carrasquilla, entiende uno que  el cuento de los huevos no fue casual.

UN PROBLEMA ESTRUCTURAL OTRA VEZ APROBADO.

Aunque lo menos que puede decirse de las cifras del 2021 es que son irresponsables, hay que reconocer que el desbarajuste no es nuevo. En la distancia se pierde la costumbre de un presupuesto deficitario que siempre ha debido financiarse concrédito externo e interno.

El presupuesto también mostraba el nivel preocupante alcanzado por la deuda pública, justificada en 2020 por la atención del covid. No obstante, la caída del PIB evidenciaba la inutilidad de estas medidas, pues ese mayor gasto público no fue capaz de generar un efecto multiplicador en el sector privado.

Sin embargo, a pesar de esas y más advertencias de otros académicos, los Congresistas aprobaron el proyecto como un tubo, sin mayores explicaciones.

Y así, acomodado en la autopista de $26 billones que le abrió el presupuesto aprobado, en febrero el Ministro sacó la baraja de la reforma tributaria que puso a marchar a Colombia.

¿CIUDADANÍA DESINTERESADA, DESCONOCEDORA O PEREZOSA?

No solo es marchar cuando la leche está derramada. Sihubiésemos marchado aquel  19 de octubre, es posible que al menos nos hubiésemos ahorrado el gasto, que de seguro ya el gobierno comenzó a comprometer a pesar de habérsele caído la tributaria.

El desinterés es a todo nivel. Hace un año escribí a más de 100 alcaldes y Gobernadores sobre el raponazo que les hicieron en la distribución del sistema general de participaciones del 2020, entre ellos los del Magdalena, que perdieron $19 mil millones. Pero ninguno se mostró interesado en el tema y la respuesta de la Gobernación del Magdalena, respondiendo algo distinto, me indicó que ni siquiera habían entendido el tema. Ese nivel de apatía por los temas que definen la agenda pública nos está pasando altas facturas. Y es lo que pasó con la tributaria.

No es sólo gritarle “Uribista” o Petrista”, cual insulto, al de la otra orilla. Hay que exigirse mucho más.

Si la ciudadanía no se involucra en estos temas, con criterio y conocimiento, como actores participativos en la elaboración de las políticas públicas, el reclamo no pasará del ruido de las marchas.  Y allí es donde nos seguirán ganando los Carrasquilla.

POSDATA: Con este desorden, ¿será que los municipios y departamentos recuperan algún día “el prestamito” que se hizo el gobierno con su ahorro del Fonpet, para prestárselo a los bancos,  con el pretexto del covid? Recordemos que entonces ningún alcalde ni Gobernador dijo ni muu

 

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