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La bicicleta: memoria y tradición sobre dos ruedas

Opinión Caribe

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“En Defensa de un bien cultural excepcional en cuanto  se constituye  en testimonio para la reconstrucción de la historia por la asociación directa con épocas y personas de especial reconocimiento en el ámbito nacional, regional y local ”

por: Alfonso Escobar Nieves

 

La bicicleta, un artículo inventado por el alemán A. Karl Drais en 1917, constituye la idea central en torno a la cual se desarrolla el  presente escrito, considerado a mi juicio como un bien cultural y por lo tanto se puede constituir en patrimonio. Para avanzar en la realización de la valoración integral de un bien cultural es necesario considerar los llamados valores marco (histórico, estético y simbólico), que son los más representativos y generales, pues mantienen su continuidad en el tiempo y conforman la esencia de lo que se considera patrimonio cultural. Un bien tiene valor excepcional cuando se constituye en documento o testimonio para la reconstrucción de la historia por la asociación directa con épocas, procesos, eventos y prácticas políticas, económicas, sociales y culturales, grupos sociales y personas de especial importancia en el ámbito nacional, regional y local. En el presente caso aportaremos elementos que permitan demostrar que,  la bicicleta como objeto,  se constituye en un documento útil para la construcción de la historia, pues no sólo los documentos escritos son usados como fuentes primarias de información.

En ese orden, la bicicleta como  testimonio  posee  valor histórico para la región y la localidad asociada a la vinculación del bien con eventos significativos para la memoria o el desarrollo histórico de la comunidad, como el desarrollo de la   industria bananera y el inicio de los conflictos sociales del siglo XX, que tuvo como gran protagonista el nombre de una empresa que ha marcado a la región Caribe a lo largo del siglo XX: United Fruit Company, que incluye además parte de  la historia del ferrocarril del departamento del Magdalena, el desarrollo económico de Ciénaga y el relevante poder de la United en la región, que  desembocó en importantes tensiones que afloraron en la huelga que termino en la masacre bananera de 1928.

El uso de la bicicleta en Santa Marta se extendió con la llegada a Colombia de la empresa United Fruit Company durante el gobierno del presidente Rafael Reyes, (1904-1909) quien había concedido exención de impuestos a la producción y exportación del banano hasta 1929 y la concesión de tierras hasta 1911. Este hecho facilito a la compañía la adquisición en el municipio de en Aracataca de las haciendas Santa Ana y Santísima Trinidad que, en 1920, sumaban 13.078 hectáreas. 

En 1928, 50 mil personas vivían en la zona cruzada por el ferrocarril y 30 mil trabajaban para la industria del banano, significó una mayor demanda de alimentos, por lo cual desde 1916 la United estableció un sistema de comisariatos donde vendía artículos que importaba en sus buques, evitando así el retorno con sus bodegas vacías. Los trabajadores adquirían las mercancías con los cupones que pagaba la compañía por su labor, entre los cuales se cuenta las bicicletas, entre otras marcas: Raleigh (Fabricada por: RALEIGH BICYCLE COMPANY en: NOTTINGHAM, ENGLAND y la marca Monark, Fabricada por Cykelfabriken  Monark AB y AB Monark, una las empresas más conocidas por la fabricación de bicicletas y ciclomotores de Suecia, establecido en la ciudad de Varberg. La empresa Monark en suramerica, comenzó en Brasil en el año 1948 con el nombre de Monark Indútria e Comércio Ltda., para luego en 1962 cambiar su nombre a Bicicletas Monark S.A.

Comisariato en Ciénaga. Fuente: Fuente: Colección Fotográfica de la United Fruit Company, box 30, Nº 643. Fotografía del 14 de marzo de 1929. Autorizada su publicación por Baker Library Historical Collections, Harvard Business School.

 

La bicicleta también constituye un bien de interés cultural que posee valor estético que  se reconoce en los atributos de calidad en el  diseño exclusivo, que refleja una idea creativa en la construcción y ensamble de las partes, en la técnica de elaboración o construcción. Así como en las huellas de utilización y uso dejadas por el paso del tiempo. Este valor se encuentra relacionado con la apreciación de las características formales y físicas del bien; así como con su materialidad. Como ejemplo se tiene la auténtica belleza de las bicicletas antiguas, de características únicas y reconocibles en cualquier lugar del mundo, da pie para su registro en los catálogos internacionales como objetos de colección, apreciadas por la calidad y duración de los materiales con que fueron fabricadas.

Es el caso de la bicicleta Raleigh Superbe que corresponde a una biciclásica monomarcha o de cambios internos de buje Sturmey-Archer de 3 velocidades, con ruedas de 28 pulgadas y llantas tipo Westwood. Fabricadas en acero con alta calidad de sus materiales y su espectacular diseño, lleva tubo horizontal con posicionamiento del cuadro diamante del modelo y el manillar que brindó al ciclista una posición de conducción más erguida. Tiene frenos con accionamiento de varilla en lugar de cables, lámpara accionada con dinamo de pedal y bocina, corneta, pito o claxon compuesto de una pera de goma y una trompeta unidos o en su defecto cuenta con un timbre manual de gran sonoridad.

 

Raleigh Superbe tipo roadsters

https://bicicletasantiguas.bike/marca/raleigh/bicicleta-raleigh-superbe/

En caso de las bicicletas Monark antiguas eran armadas con una horquilla de resorte, un faro ensamblado en el guardabarros, un tanque de bocina equipado con una barra de protección, un protector del tubo fundido cromado en el cual también situaba la insignia de la marca, guardabarros extra profundos embellecidos con tiras de tres clavijas y, por último, neumáticos con banda blanca. Una auténtica belleza de las bicicletas más antiguas con amortiguadores. Las características de la bicicleta Monark Súper Deluxe son únicas y reconocibles en cualquier lugar del mundo. Entre las más importantes están los resortes de láminas que producen varillas flexibles de acero para resortes dentro del tubo en aluminio, esta cualidad permitió que el asiento trasero estuviera alejado del cuadro de la bicicleta, para acceder a una marcha suave y tranquila

Monark Súper Deluxe

https://bicicletasantiguas.bike/marca/monark/bicicleta-monark-super-deluxe/

Fue en el comisariato de la Compañía ubicado en la ciudad de Santa Marta, frente a  la antigua sede administrativa de la United, que después dio paso al edificio administrativo del ya desaparecido Instituto Colombiano de los Seguros Sociales-ISS,  donde  mi padre Juan José Escobar Sierra , cumplió la cita acordada con mi tío Juan Nieves, en ese entonces asistente administrativo de Mr. John, Administrador del comisariato, con el propósito de concretar la negociación que le permitió adquirir  su tan anhelada bicicleta de la marca RALEIGH. Dada su condición de  artículos importados  de Europa, su  precio relativamente costoso para la época,  generaba en el  propietario cierto  estatus frente a las demás personas del común. Así fue como poco a poco se fue masificando y  hoy es parte irremplazable del habitar diario de la población.

La bicicleta también es uno de los tantos  ejemplos de bienes culturales que tienen un valor simbólico para la localidad y en especial para la familia, en la cual se ha habitado y crecido, en tanto que sintetiza y fusiona modos de ver y de sentir el mundo individual y colectivo. Tiene un fuerte poder psicológico de identificación y cohesión social. El aspecto simbólico, con su poder de actualización, mantiene y renueva aspiraciones, deseos, ideales construidos e interiorizados que vinculan tiempos y espacios de memoria. Para comprender el significado del patrimonio cultural mueble es necesario reconocer su relación con el contexto de origen y con el contexto en que se encuentra en el momento de ser valorado. Este valor hace referencia a la vinculación del bien con procesos, prácticas, eventos o actividades significativas para la memoria o el desarrollo constante de la comunidad. El simbolismo es producto de la relación del objeto con los eventos de la historia, que son importantes para cada comunidad, época y cultura, y se materializa en el bien propiamente dicho, en su fabricación, entorno, uso, sitio, asociaciones, significados, registros y objetos relacionados. A partir de estos datos y del conocimiento de los indicios y señales que contienen por formar parte de las manifestaciones tradicionales de una colectividad, podrán ser leídos y reinterpretados.  

En el caso que nos ocupa, la bicicleta es un  ejemplo de bienes culturales que tienen un valor simbólico. En ese orden, el conocido “caballito de acero” llego para quedarse en nuestra memoria y por lo tanto es parte significativa de la historia y las tradiciones de nuestra familia y en general de los samarios, que seguimos usando la bicicleta para ir a la escuela, al trabajo, hacer deporte, realizar recorridos turísticos con la familia y hasta impulsar iniciativas culturales por la calles, barrios y veredas del municipio.  Las imagines grabadas en mi memoria como recuerdo de la infancia vivida en la década de  los años 60s, en cada una de las tantas mañanas, antes de mi padre salir hacia el trabajo o en cada una de las tardes, cuando esperábamos impaciente su llegada del trabajo, con el único propósito de pedirle prestado el instrumento que gracias a nuestra corta edad debíamos manejarla con mi hermano montado sobre el tubo horizontal y el suscrito introduciendo de manera incomoda la pierna derecha por el cuadro de diamante  de la bici o viceversa,que brindaba a los  vecinos y transeúntes un espectáculo barrial de sonrisas de admiración y  a mi madre gran preocupación por el  riesgo que implicaba  la  maniobra acrobática realizada, hoy difícil de emular a nuestra edad presente.

La bicicleta más allá de tener un valor histórico, estético y simbólico es  por excelencia un instrumento utilitario; puesto que se ha convertido en una forma eficiente de transporte al evitar en muchas ocasiones el rutinario tráfico y ahorrar tiempo en la movilidad de las ciudades.  Fomenta además la interacción de las personas con sus ciudades y puede llegar a establecer fuertes lazos sociales dentro de la comunidad ciclista.

Por otro lado, al hablar del impacto individual de las personas, como instrumento deportivo o de recreación nos remitiremos a considerar su contribución al mejoramiento de los estados de ánimo, ya que hay disminución de estrés y se muestra mejor actitud. Todo esto repercute a un nivel mayor debido a que al haber menos estrés y mejor condición física se dan mejores resultados a nivel laboral y académico.

En el ámbito de la salud las personas que utilizan con frecuencia la bicicleta señalan mejor condición física, disminución de peso, más vitalidad, respira mejor e incluso se señala una disminución de consumo de tabaco en personas que iniciaron con el ciclismo.

El uso de la bicicleta contribuye al  cuidado del medio ambiente, pues utilizar este medio de transporte disminuye el consumo de energía, las emisiones de gases, el ruido y la polución y además genera un sustancial ahorro para las personas que se animan a utilizar este medio de transporte, debido a que la mayoría de los bici-parqueaderos no tienen costos, con lo que rubros como transporte público o gasolina disminuyen.

En este último campo, es pertinente reconocer  la obra artística de arte urbano realizada por Fernando Traverso, un artista plástico rosarino, nacido en 1951 en la ciudad del Ché y de Fontanarrosa, donde estudió Artes Visuales, carrera que abandonó a los 21 años para dedicarse a la militancia social en los barrios del Rosario. Su obra en homenaje a los amigos desaparecidos, esta compuesta por 350 dibujos realizados en aerosol de color negro por medio de un esténcil, con la representación de bicicletas de tamaño real. Las bicicletas de Traverso recorren casi todo el espacio urbano de la ciudad de Rosario, están puestas sobre el frente de escuelas, en las inmediaciones de fábricas abandonadas, en las paredes de lo que en algún momento fueron centros clandestinos de detención. Según lo expresa el artista Traverso la imagen de la bicicleta vacía dibujada en los cuadros y en las pinturas, nació por la necesidad de dialogar con todo el mundo y de intervenir los espacios urbanos para que la gente que va a trabajar todos los días pueda armar una poesía con eso, no solamente para la gente que va a las galerías, que por lo general constituyen  la minoría.

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En septiembre de 2011, desde el Archivo Provincial de la Memoria, Traverso  llevó adelante la intervención urbana titulada  “Bicicletas Vacías” relacionadas con la desaparición de personas durante la dictadura militar argentina (1976-1983), cuyas imagines son objeto de múltiples interpretaciones por parte de los transeúntes y visitantes.

 

Su imagen de ausencia podría evocan historias

Tomado de:https://apm.gov.ar/apm/bicicletas-vac%C3%ADas

«Las bicicletas son una forma poética de hablar de las ausencias e  invitan a mirar y pensar dónde estará el dueño».

“Hay quienes al verlas evocan su infancia, en otros despierta el recuerdo de amigos idos”.

“Su presencia presentiría historias de ausencia que no son sólo políticas”.

“Su poder nostálgico oficia como un disparador de sentidos».

“Su imagen de ausencia es indudable que poseen una fuerte carga nostálgica”

«De cada una de ellas podría contar una historia”

F. Traverso

En ese orden, mi experiencia personal como colectiva puedo afirmar que montar en bici nunca se olvida, despierta los recuerdos de ausencias y presencias y evoca pasajes felices de nuestra vida, en especial de nuestra infancia. A través de ella, se   recuerdan los paseos familiares, se evoca la imagen de mi padre manejando o enseñándonos a manejar la bici, la imagen de los amigos  idos, las travesuras, los llantos o las sonrisas de la infancia que no se olvidan y quedan marcados con tinta indeleble en nuestra memoria. Todo lo anterior, fortalece nuestros recuerdos y nuestra  identidad, porque queda, grabado en la sinapsis, que es la región de comunicación entre una neurona y otra. Es por eso que cuando una persona pedalea de nuevo, aun con el paso de los años, las neuronas son capaces de recuperar esa habilidad y esos recuerdos gratos atados al entorno de su territorio: su lugar de habitación, las calles, parques, esquinas, su sitio de trabajo, la iglesia o sus lugares de reunión.

El acreditado  caballito de acero, como es reconocido cariñosamente,  llegó para quedarse en Samariedad y ha dejado huellas en la historia y la tradición de las familias  de la patria chica que, desde  épocas memorables de su acontecer,  usaban la bicicleta como un instrumento versátil de trabajo, para ir a la escuela, realizar actividades  deportivas y  recorridos turísticos y recreativos  con los miembros de la  familia y hasta impulsar iniciativas culturales por las calles, barrios y veredas del municipio.

Hoy día la bicicleta de esta historia, lamentablemente ya no hace parte de los bienes muebles de nuestra propiedad. Empero, gracias a su poder nostálgico, su imagen simbólica perdura en la memoria individual y colectiva de la familia, como un bien inmaterial especial de gran significación, que no se olvida y ocupa uno de los primeros lugares en la lista que conforma el Patrimonio Cultural de orden Familiar. Conocedor del aprecio del suscrito padre por las bicicletas antiguas, Alfonso Jr.  intento llenar el vacío ocasionado por tan lamentable perdida  y procedió a obsequiar una réplica hecha en la India, que hoy se venden en las tiendas locales, alegría que se convirtió en ilusión pasajera por culpa de los dueños de lo ajeno, cuyas necesidades diarias por el sustento van más allá y en ningún momento se detienen a  considerar el valor simbólico dado al objeto por el suscrito.

Referencias bibliográficas

Martín Becerro, Arantza. 2019 ¿Por qué montar en bici no se olvida?

https://eresmama.com/por-que-montar-en-bici-no-se-olvida/

SENA-MinCultura (s.f.).Vivamos el patrimonio: Valoración y significado del patrimonio cultural. . file:///C:/Users/MARGARITA%20FERNANDEZ/Desktop/Valoracion%20Patrimonio/Documentos%20de%20apoyo_Valor%20Patrimonio/MatDescargableRAP4.pdf

Traverso, F. 2011. Bicicletas Vacías.  Archivo Provincial de la Memoria.

https:// apm.gov.ar/apm/bicicletas-vacías.

Velásquez, L. (s. f.). La industria bananera y el inicio de los conflictos sociales del siglo XX. http://www.banrepcultural.org.

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