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El maloliente negocio de las aguas servidas
En los últimos tres años, tiempo en que se ha visto agravada la situación de rebosamientos de alcantarillas y contaminación en algunos sectores de La Bahía por cuenta de tan nefastos eventos, la Empresa de Servicios Públicos del Distrito de Santa Marta (ESSMAR ESP) ha entregado contratos a Oscar Soto Laborde por valor de 36.174 millones de pesos para suministrar en alquiler maquinaria y equipos para limpieza y drenaje de redes de alcantarillado y, transporte de agua en carrotanques, la escandalosa cifra está bastante cercana a la inversión realizada por la Alcaldía Distrital en 9 obras de gran impacto para efectos similares desde 2015.
Las alcantarillas rebosando, aguas negras corriendo por las calles, samarios buscando formas de esquivar las salpicaduras, locales comerciales malolientes y camiones succionadores deambulando por el perímetro urbano, se han convertido en la cotidianidad de los sectores más icónicos de la ciudad y el turismo. En la semana de receso escolar, que supone una temporada alta para el sector turístico antes de diciembre, Santa Marta fue noticia nacional por cuenta de un derrame persistente de aguas servidas en la carrera primera con 22, justo en frente de la Marina Internacional.
Desde esa época hasta entonces, se han venido reportando muchísimos eventos similares en toda la ciudad: 11 de noviembre, Bavaria, Pescaito, El Prado, Los Cocos, Bastidas. El pasado domingo, 7 de noviembre, El Rodadero se vio afectado por un rebosamiento tal, que las aguas servidas sobrepasaron el nivel del andén.

“Hay algunos sectores de Pescaito, por ejemplo, donde el pavimento ha tomado un color verdoso por la frecuencia de los rebosamientos y por el tiempo que el agua se queda estancada. Lo único que se necesita para darse cuenta de que no hay interés en encontrar soluciones definitivas, es revisar los contratos que la Essmar ha venido entregando para alquiler de los camiones Vactor que parecen haberse adueñado de las vías, porque están en todos lados”, comenta Aristides Herrera, excandidato a la alcaldía y veedor ciudadano.
También se pronunció la Superintendente de Servicios Públicos, Natasha Avendaño, quien luego de una visita al Relleno Sanitario de Palangana y sectores aledaños comprobó de primera mano lo desagradable del asunto. “En la entrada de la urbanización Altos de Bahía Concha pudimos ver dos rebosamientos, un manjol sin tapa y derramamientos en los que afloraban las aguas residuales en las calles. La comunidad manifestó que eso era algo recurrente, sobre todo cuando se presentaban lluvias, y que no había una oportuna atención por parte del prestador”, dijo la exfuncionaria al final de su última estancia en la ciudad.
EL ‘AS BAJO LA MANGA’ DE LA ESSMAR SON LOS CAMIONES VACTOR
En su intervención en el Concejo Distrital el pasado 19 de octubre, la exgerente de la Essmar, Patricia Caicedo Omar, contra la evidencia que abunda en redes sociales y que se puede constatar fácilmente, afirmó que no existen rebosamientos constantes en sitios icónicos y que la expresión para resaltar la importancia de algunos sectores, era errada. “Con mucho respeto les digo que tengo que hacer precisiones conceptuales: ¿cuantos sitios importantes hay en Santa Marta? Son los hitos urbanos: La Bahía, La Quinta De San Pedro, el mercado público, las plazas, esos son los sitios importantes, son más de 50, en gracia de la precisión tanto idiomática como real, tengo que decir que no existe permanente rebosamiento de aguas residuales en los sitios importantes”, expuso la citada funcionaria ante la plenaria de la corporación.
Explicó también, que a finales de septiembre una de las bombas de la Ebar Norte colapsó, impidiendo el funcionamiento normal de la estación de bombeo y provocando el trastorno de las alcantarillas en la calle 22. “Ocurrió un daño puntual que fue atendido técnicamente, inmediatamente nos dimos cuenta. Este daño se presentó el 22 de septiembre en horas de la madrugada. Fue un daño catastrófico de la bomba que marca el mayor caudal de la Ebar Norte: un material rocoso impactó sobre ella y rompió piezas muy importantes. Se da el afloramiento porque ella cumple la función más importante de la impulsión del caudal de aguas servidas de la ciudad”, detalló Patricia Caicedo al ser cuestionada por los cabildantes.
No obstante, tanto en el mismo recinto como desde la Contraloría Distrital se cuestionó la veracidad de tal afirmación, pues en las visitas realizadas a la estación de bombeo en cuestión, se pudo comprobar que de las cinco bombas sumergibles con las que cuenta la Ebar Norte, solo cuatro estaban ese momento instaladas y dos en funcionamiento, incluso afirmaron que los daños no obedecían a las razones expuestas por la Gerente ni a los sabotajes, sino que la razón de ser era la falta de mantenimiento.
A finalizar su recorrido el Contralor Distrital, Alexander Zabaleta dejó claro en su informe posterior, que, aun trabajando a tope, las cinco bombas de la Ebar Norte “no cumplen con la funcionalidad operativa real para suplir la necesidad que se presenta en condiciones normales de desagüe y en condiciones de altos niveles de lluvia, para evacuar el volumen de aguas residuales de la ciudad, por lo que el arreglo o reemplazo de la máquina averiada no es la solución a la problemática”.

Las afirmaciones del Contralor además de describir la realidad que vive el sistema de alcantarillado de la ciudad, deberían tomarse como una señal de alarma, más con las estadísticas de la Super Intendencia de Servicios que informan de la ocurrencia de al menos 11.000 rebosamientos en el año 2020.
En su discurso, Patricia Caicedo, Gerente de la Essmar, hizo bastante énfasis en que los daños que se presentaban a las estaciones de bombeo y los rebosamientos obedecían más a la intención de sabotear el sistema de alcantarillado con el objetivo de empañar la impecable gestión que ella viene realizando y no tanto a las falencias operativas de la entidad. También, defendió el costoso plan alterno de solución implementado desde que el Distrito asumió la prestación del servicio, que consiste en un protocolo sustentado en el uso de seis equipos de succión presión (Camiones Vactor) durante las 24 horas del día los 12 meses del año.
También dijo, que el derramamiento no había ocasionado ningún problema al ecosistema marino. “Hicimos distintas muestras en distintas horas de análisis de agua para ver si había alguna afectación bacteriológica o microbiológica de una parte de las aguas que llegaron a La Bahía durante el primer daño, pero el agua no llegó directa, en los protocolos está la dilución del agua y el uso de las enzimas para la calidad de agua y no hubo ningún problema”, comentó Patricia Caicedo.
Al ser consultados por la calidad del agua de algunas playas y las posibles afectaciones que pueden causar los rebosamientos, el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras José Benito Vives de Andréis (Invemar), es enfático en que “los resultados históricos del Indicador de la Calidad de las Aguas Marinas, reflejan la necesidad de acciones eficaces y permanentes que reduzcan la presión por las descargas de aguas residuales sin tratamiento, con el fortalecimiento de la infraestructura de saneamiento básico”, además que “análisis de calidad del agua de las playas del departamento del Magdalena, realizados en el marco de la REDCAM muestran que históricamente es frecuente registrar altas concentraciones de nutrientes y de microorganismos indicadores de contaminación fecal como son los coliformes termotolerantes (CTE) y enterococos fecales (EFE), incumpliendo con los criterios de calidad para contacto primario, de acuerdo con las referencias nacionales (Decreto 1076 de 2015) e internacionales (OMS, 2003).»
Al final de su intervención Patricia Caicedo no vislumbró una salida probable al problema sino todo lo contrario: “estas contingencias se van a seguir presentando en tiempos de invierno si se siguen arrojando elementos a las alcantarillas, si la gente se sigue conectando como no debe ser, nosotros estamos yendo a donde nos llamen para resolver la problemática”, sentenció la exgerente de la Essmar E.S.P.
‘CONTRATOS NAUSEABUNDOS’
En una revisión a los documentos colgados en la página del Secop por la Essmar. E.S.P., llama la atención la suscripción de cinco contratos con un objeto casi similar y que suman un total de 46.674 millones de pesos, monto que sobrepasa lo invertido por la alcaldía en nueve obras de infraestructura con gran impacto que se han ejecutado desde el año 2015 hasta la actualidad. Los contratos fueron adjudicados a tres empresas, las primeras dos: Unión Temporal «Por el bienestar de mi ciudad” y Viajeros S.A., representadas legalmente por Oscar Luis Soto Laborde y la última: Soluciones Eléctricas e Ingeniería Ltda, que tiene por representante a Rafael Ahumada Alvear.
Oscar Luis Soto, recibió tres contratos que suman un valor total de 36.174, lo que supone tres veces el precio de las obras del Colector de aguas residuales Vía Alterna etapa I y el colector de aguas residuales de la Avenida del Ferrocarril etapa V, que según reporta el Secop costaron al erario 12.235 millones de pesos.
El primero de los contratos suscrito en abril 2019 entre la Essmar. E.S.P y la unión temporal «Por el bienestar de mi ciudad” para el suministro de maquinaria y vehículos para el mantenimiento y mejoramiento de los sistemas de acueducto y alcantarillado, transporte y distribución de agua potable apta para el consumo humano para atender zonas como parte del servicio de acueducto, limpieza y drenaje de las redes de alcantarillado y transporte de personal, materiales, equipos y logística de la Essmar E.S.P, en el distrito turístico, cultural e histórico de Santa Marta, tiene un valor inicial de $6.772 millones.
Faltando 45 días para la terminación del mismo, le hicieron una adición presupuestal de 2.600 millones de pesos que equivalen al 38,4% del valor inicial y una prórroga hasta el 31 de enero de 2020. Es decir, el precio final del contrato fue de 9.376 millones. En la justificación de la adición, se dice que la declaratoria de Calamidad Pública obligó a que se utilizarán carrotanques las 24 horas del día superando el cálculo inicial, además, que “en aras de prevenir desbordamientos en el sistema de alcantarillado durante la época de invierno se requirió realizar mantenimientos preventivos y correctivos en las redes, lo cual llevó a que los vehículos establecidos para la limpieza y drenajes del alcantarillado trabajarán más de las horas diarias acordadas inicialmente”.
El segundo de los contratos, con idéntico objeto que el primero, fue firmado por la Essmar. E.S.P y la empresa Viajeros S.A, su costo al momento de la firma era de $9.065 millones de pesos, pero como ocurrió con el primero, el 31 de agosto, a solo seis meses de haber iniciado la ejecución, se le adicionaron 4.397 millones de pesos que corresponde a un 48,5% del valor inicial. Llegando este contrato a la cifra de 13.400 millones.
La justificación de este incremento puede evidenciar la falta de planeación del equipo técnico de la Essmar: “la temporada de sequía de la región inició antes de lo pronosticado y, por ende, la ciudad de Santa Marta comenzó a sufrir desabastecimientos de agua potable, lo que con llevo a que se requirieran carrotanques adicionales a los proyectados en el contrato inicial”, se lee en uno de los apartes del documento.
Y unos párrafos más abajo, dice: “en la ciudad de Santa Marta se está presentando una fuerte época de invierno, lo que está ocasionando daños puntuales en el sistema de alcantarillado, generando desbordamientos de aguas pluviales y residuales y, por esta razón se están requiriendo mantenimientos preventivos con mayor frecuencia, por lo cual está llevando a que los vehículos establecidos para la limpieza y drenajes del alcantarillado trabajen más de las horas diarias proyectadas inicialmente.”
El último de estos contratos fue firmado por la Essmar. E.S.P y Viajeros S.A. en enero de 2021, con idéntico objeto de los dos anteriores y por 13.339 millones de pesos. Aunque se han reportado aun en la página del Secop adiciones presupuestales a este contrato, no sería raro que se diera, más aún, si se tienen en cuenta las frecuentes declaraciones de Patricia Caicedo, Gerente de la empresa de servicios públicos, en cuanto a los sabotajes que ocasionan el colapso de la red de alcantarillado y provocan los rebosamientos. Algunos veedores ciudadanos como Edilfonso Orozco han fijado sus ojos en la empresa contratista, pues siempre se ha sabido que esta tiene experiencia en el transporte intermunicipal de pasajeros, con sucursales en varios de los municipios del departamento. Además, su experiencia, según se observa en los contratos que ha ejecutado con otras entidades de diverso orden, tienen que ver con el alquiler de automóviles y servicios de transporte especial.
Los otros dos contratos, son los celebrados por la Essmar E.S.P con Soluciones Eléctricas e Ingeniería Ltda, empresa que tiene por representante a Rafael Ahumada Alvear. Decimos que tienen similar objeto porque se refieren, ambos al “Suministro de elementos, accesorios, herramientas, equipos y mantenimiento preventivo – correctivo de las estaciones de bombeo de agua potable y residuales, así como de pozos y los diferentes equipos correspondientes al funcionamiento de la operación de acueducto y alcantarillado de la Essmar E.S.P., bajo el esquema monto consumible”.
Uno de ellos, firmado el 17 de julio de 2020 y con un plazo de ejecución de 158 días, se efectuó por un valor de 3.000 millones de pesos. El otro, suscrito el 23 de febrero de 2021 costó al erario 7.500 millones y tuvo una duración de 305 días. Estos cinco contratos, como dijimos, tienen el mismo impacto en la red de alcantarillado y el saneamiento básico de la ciudad: ninguno, sigue habiendo escasez de agua, aguas negras rodando por las calles y lo peor de todo, después de tamaña inversión absolutamente nada aportan para la solución a un problema tan grave.
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