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Señores, ¿El poder para qué?, ¿Y para quién? Carlos Arteaga España

Opinión Caribe

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El Maestro Darío Echandía en las vísperas del Bogotazo ocurrido con el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán acuñó dos frases que pareciera fueran construidas para recordarnos la catadura moral de nuestra dirigencia y de algún sector del pueblo: “el poder para qué? “Y “Colombia es un país de cafres”

Cuando el florentino Maquiavelo escribió su afamada obra, no pensó jamás que en una región tercermundista sus máximas serian cosa de niños para una clase dirigente con una rapacidad y una avaricia desmedida, donde los medios y el fin son la misma vaina.

Por ello la pregunta de Darío Echandía persiste en el tiempo. ¿Quieren los dirigentes en el orden nacional, seccional y local el poder para qué? Para enrutar la nación colombiana al desarrollo, donde se privilegie por una vez en la historia a la inmensa mayoría de ciudadanos marginados de sus derechos básicos y fundamentales. NO.

Quieren la dirigencia reivindicar los sagrados derechos de las poblaciones negras, indígenas y en general los grupos étnicos marginados por una clase política que desde el periodo de la colonia se ha perfilado con una “superioridad ficticia” y sin embargo les ha esquilmado sus recursos tratándolos como bestias sin ningún tipo de consideración. NO

Quieren el poder para transformar el sistema tributario enfocado en la equidad, la progresividad y la justicia impositiva, donde efectivamente quienes mas tengan mas paguen conforme se estableció en el texto superior. NO

Quieren el poder para no seguir mandando los hijos de las mujeres humildes de Colombia a una guerra que ellos no viven, y donde no aportan una gota de sangre. Renunciaran al adoctrinamiento de los jóvenes militares par que entiendan que su misión institucional se debe al pueblo máximo soberano, e instancia suprainstitucional que jamás debe ser violentada o abusada por las armas de la República. NO.

La lista de situaciones extendería esta breve reflexión, pero entonces, ¿para que el poder? Para tener una caterva de lambones en las redes, medios y en las calles diciendo necedades que a veces ni entienden.

El poder para comprar fallos judiciales y corromper la majestad de la administración de justica eliminando la imparcialidad y la búsqueda de la verdad. Para cooptar la Fiscalía y perseguir a los “enemigos” (adversarios) políticos cuando son incapaces de vencerlos en escenarios electorales.

Para poner en los organismos de Control (Contraloría general de la República y Procuraduría General de la Nación) hombres obsecuentes y obedientes que desde allí perfilaran potenciales enemigos de su jefe político buscando inhabilitarlos o declararlos responsables fiscales a veces con tesis jurídicas de dudosa juridicidad.

El poder para realizar alianzas con grupos al margen de la ley, y desde allí eliminar a todo aquellos que piensen distintas o represente un peligro para sus mezquinos intereses, apareciendo con las manos limpias ante la sociedad luego del trabajo sucio de sus amigos.

Para esto ha servido el poder hasta el momento, de allí que tenemos un país de cafres en el escenario nacional e internacional, donde se figuran una sociedad de barbaros incapaces de construir una pacto social sobre unos mínimos que nos permita dejar de matarnos y evolucionar a una comunidad mas justa e igualitaria ,pues nuestra existencia ha sido una constante hobbesiana ”el hombre es un lobo para el hombre “donde el Leviatán se ha puesto al servicio de quienes ya conocemos para perpetuar el estado de naturaleza en utilidad de una ínfima minoría  que no vale la pena nombrarlos, pues los hechos son mas elocuentes que las palabras