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Metrópolis

Fiestas del Mar: lo bueno, lo malo y lo feo

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Santa Marta celebró sus 497 años con el desarrollo de las tradicionales Fiestas del Mar, que este año volvieron a ser 100% presenciales, tras dos vigencias en las que su ejecución se vio truncada por el inicio de la pandemia por Covid – 19 y las restricciones que la presencia de este virus obligó a implementar.

Este 2022, la celebración empezó oficialmente el 28 de julio con la serenata, que contó con artistas de la talla de Choquibtown, Sergio Vargas y Diego Daza. La fiesta se extendió hasta el domingo 31 de julio, con un concierto de cierre que contó con la presencia del Grupo Niche, Lil Silvio y El Vega, entre otros artistas locales que avivaron la fiesta ante la presencia de cerca de 40 mil asistentes.

A lo largo de estos cuatro días, hubo más de 20 actividades en distintas zonas del Distrito que permitieron a las familias volver a disfrutar en plenitud de las fiestas más representativas de la capital del Magdalena, entre esos, la VIII versión del Festival de Cocina Tradicional Samaria, el desfile folclórico y el Festival de los Niños y el Mar.

Debido a la magnitud del evento y la masiva asistencia del mismo, en OPINIÓN CARIBE hacemos un recuento de lo bueno, lo malo y lo feo de las fiestas.

Lo bueno

El retorno del evento: las Fiestas del Mar regresaron recargadas este 2022 y los asistentes se mostraron receptivos ante las diferentes actividades que la administración distrital, en cabeza de Virna Johnson, preparó en esta ocasión.

Los espacios culturales: momentos como el desfile y el Festival de Juglares Vallenatos, permitieron abrir las puertas a la cultura samaria y del Caribe para continuar abrazando ese legado artístico que caracteriza a la región.

El festival de Cocina: el renovado Camellón de la Bahía fue el escenario ideal para el desarrollo de esta feria gastronómica, en la cual se contó con la participación de numerosos restaurantes locales que ofrecieron sus platos a los asistentes en un entorno diferente, adecuado de manera correcta y con el mar de fondo.

Hubo espacio para los niños: este mismo camellón fue ajustado para que los más pequeños tuvieses su propio espacio de recreación y disfrutar a la par de los adultos de las Fiestas del Mar.

Reactivación económica: la celebración fue calificada por la Federación Nacional de Comerciantes – Fenalco seccional Santa Marta como una oportunidad para contribuir con la recuperación del comercio, teniendo en cuenta que más del 40% de los empresarios afiliados reportaron aumento en los niveles de venta, comparadas con las mismas festividades en el 2021.

La organización: en esta ocasión fue notorio el esfuerzo por brindar espacios organizados en la mayoría de las actividades que tuvieron lugar estos últimos cuatro días.

Presencia policial: dado lo masivo de la celebración, fue necesario un cuerpo de seguridad robusto que diera respuesta a las necesidades de los asistentes.

Buena asistencia: los samarios extrañaban sus fiestas y así quedó evidenciado tras la amplia asistencia a todos los eventos convocados.

Lo malo

Impuntualidad: el ejemplo más notorio es el del comienzo del desfile folclórico, pues los ciudadanos estaban citados desde las 12:00 del mediodía para el comienzo del mismo, sin embargo, no fue hasta cercanas las 2:00 de la tarde que las comparsas iniciaron su recorrido.

Malos olores: el problema que agobia a Santa Marta por las alcantarillas no estuvo oculto durante estos días, en los cuales los malos olores seguían presentes en algunos sectores del Centro Histórico.

El sonido: en el Camellón de El Rodadero se ejecutaron los tres conciertos más grandes de las Fiestas del Mar, sin embargo, el sonido no fue tan nítido para quienes asistían en la zona de general, a pesar de ser eventos gratuitos.

El desorden al ingreso: para el ingreso a los conciertos, reportaron falta de control por parte de los encargados de la logística.

Lo feo

Baches en el desfile: a pesar de la emoción de los asistentes por visualizar el desfile folclórico, esta, por momentos, se veía apagada por los largos baches que existían entre las comparsas, a las cuales les habría faltado algo de cohesión para mantener la continuidad mientras recorrían las calles de la ciudad.

Falta de autoridad con las motos: desde las 3:00 de la tarde del sábado y el domingo, el tránsito de motos estaba prohibido, pero fue tan poco el control ejercido en este tema que, incluso, se registraron accidentes de tránsito con motos y muertes involucradas.

La sugerencia que es emitida luego del final de las fiestas, es darle continuidad al equipo que hizo posible esta celebración, de lo contrario, cada año será como empezar desde cero. Sin importar quien asuma la alcaldía, lo ideal sería que una organización, al estilo de Carnaval SAS, se encargue anualmente de las Fiestas del Mar para que se dé un proceso de mejoramiento que posicione el cumpleaños de Santa Marta como una referencia en el país.