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Metrópolis

Mercado Público de Santa Marta: entre la anarquía y la formalidad

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Por: Caroline Bernier

Redacción OPINIÓN CARIBE

 

A través de una visita de OPINIÓN CARIBE en el Mercado Público de Santa Marta, se evidenció la anarquía de los vendedores de pescado y carnes que de manera informal desarrollan su labor sin ningún tipo de salubridad y sin el mínimo cuidado de no ocupar el espacio público.

“Se adueñan de casi la mitad de la calle, lo que no permite el paso adecuado de las personas y los vehículos, así como tampoco, refrigeran los productos y solo les echan un poco de agua para aparentar que están frescos”, denunció uno de los vendedores formales de la pescadería del Mercado Público.

Estos manifestaron a OPINIÓN CARIBE que para poder estar en la pescadería deben pagar $12 mil 500 diarios, teniendo cuidado de la correcta refrigeración de los pescados y demás condiciones de salubridad, “mientras que los que están afuera no tienen ningún tipo de control por para de la Unidad Defensora del Espacio Público, Udep, ni de la Secretaría de Salud por el tema de cómo mantienen sus productos, que están prácticamente en el suelo, en medio de la basura y los residuos que arrojan dejando las calles contaminadas y hechas un ‘chiquero’”, señaló.

Este dio a conocer también que, debido al estado en el que los vendedores informales ofrecen los pescados, muchas personas han llegado a sufrir enfermedades graves y algunos han muerto. “Una vez un muchacho del barrio María Eugenia, casi muere por una bacteria que cogió de un bonito que se había comprado afuera, y muchos no han sobrevivido”.

De igual manera, la cámara de Opinión Caribe registró cómo pollos y carnes estaban siendo ofrecidos sin ningún permiso para venderlos, a la intemperie y sin la respectiva refrigeración.

“Ellos se ubican en las calles, nos quitan la venta y además de eso, venden los productos en esas condiciones y la Alcaldía Distrital no hace nada, antes venía la Udep, pero nos han dicho que por falta de contratación han dejado de hacer los controles, mientras que la Secretaría de Salud viene de manera esporádica, pero tampoco exige la salubridad”, manifestó un vendedor de carne de la Galería del Mercado Público, quien debe cancelar $180 mil mensuales por estar en este sitio.

La pregunta entonces es, ¿no vale el dinero que pagan los vendedores que se esfuerzan para estar formalmente ejerciendo su labor? ¿De qué sirve pagar si no hay garantías?

De otro lado, también nos enfrentamos a los compradores que, sin importarles o ignorando tal situación, consumen estos productos. Ahora bien, ¿se trataría de falta de cultura ciudadana, de control por parte de la Alcaldía Distrital o ambos puntos influyen en que esta problemática continúe?