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Metrópolis

Santa Marta se perfila como aliada estratégica para proyectar la experiencia de Zipaquirá

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La Catedral de Sal de Zipaquirá, que superó los 700.000 visitantes en el último año —de los cuales el 28 % fueron extranjeros—, llegó a Santa Marta para exponer sus cifras y presentar una estrategia de expansión hacia la región Caribe. El dato no es menor: los turistas provenientes de esta zona ya representan el 21 % del flujo nacional hacia este emblemático destino subterráneo.

En ese escenario, Santa Marta aparece como un aliado clave, no solo por su valor histórico como la ciudad más antigua de Colombia, sino por su capacidad de integrar mar y montaña en una misma experiencia turística.

La apuesta se sostiene en varios frentes. Por un lado, el turismo de naturaleza y patrimonio: quienes visitan la Parque Nacional Natural Tayrona o la Sierra Nevada buscan experiencias con contenido cultural e identidad, lo que abre la puerta para articular rutas que incluyan a Zipaquirá como un destino complementario.

A esto se suma el crecimiento del turismo de cruceros. Santa Marta, como puerto de escala internacional, recibe un flujo constante de visitantes extranjeros que podrían extender su recorrido hacia el interior del país, integrando experiencias como la de la Catedral de Sal.

Finalmente, la conectividad juega un papel determinante. La mejora en infraestructura y movilidad facilita que tanto el viajero local como el turista internacional puedan desplazarse hacia Zipaquirá en busca de una oferta distinta, marcada por el turismo religioso, cultural y de experiencia.

La estrategia deja en evidencia un enfoque de integración territorial: no se trata solo de atraer visitantes, sino de construir circuitos turísticos que conecten regiones y diversifiquen la oferta.