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Editorial & Columnas

Agua, esencia de vida y derecho

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Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez

Inaudito a todas luces que no haya sido posible proveer a la ciudad primera de Colombia y para más seña turística, de un óptimo servicio de acueducto y alcantarillado que ayudaría con creces a potenciar el desarrollo integral de nuestro Distrito Turístico, Cultural e Histórico, limitado en mucho por la disponibilidad de dicho servicio de acueducto y las deficiencias múltiples en la prestación de este.

Innumerables los ires y venires. Municipio, departamento, Findeter, Ministerio de Vivienda y otras muchas instituciones, sin que haya sido posible ejecutar un proyecto óptimo a este tenor para la ciudad que anhela, clama y reclama con insistencia y razón su puesta en marcha y funcionamiento. Ha sido todo un sinfín de calvarios contenidos en obstáculos, indolencias, imposiciones, desacuerdos, líos técnicos, estudios fallidos, tozudeces, desaciertos e incertidumbres.

Hora es ya que de una vez por todas se defina esta situación para no seguir perjudicando ciudad y pobladores, razón entre miles para que esta nueva administración, sin sombras abruptas que la amenace, empuje con la fuerza de un tsunami, esta necesaria realización en positivo. No puede ser que se haya vuelto lo cual, un todo tan difícil que pareciera imposible lograrlo.

Tenemos que entender que el derecho al agua es un derecho humano fundamental, que sin ella no hay vida, que los servicios de agua y saneamiento  sustentan nuestras sociedades, y de no tenerlos generan, como padeciendo estamos, graves problemas sociales y económicos dado que se han gestionado inadecuadamente y más cuanto carecen de financiación suficiente, lo que obliga, sí o sí, garantizar que las personas tengan acceso a un agua inocua, segura y asequible, fundamental a la hora de certificar una vida decente para todos.

Ceder al agua potable los samarios es más que una necesidad, de ahí la importancia y urgencia de buscar las alternativas que menester sean para mejorar la calidad del servicio, el acceso de los usuarios y el rendimiento de gestión de los servicios públicos existentes, lo que de paso implica mejorar en todo sentido, toda vez que la gobernanza de los servicios públicos también debe involucrar a los dirigentes de la comunidad, a los usuarios de los servicios y al público en general.

Es el agua la esencia de la vida. Agua potable y saneamiento son indispensables para la vida y la salud, y fundamentales para la dignidad de toda persona, por lo que es inadmisible que los samarios carezcan de acceso a fuentes mejoradas de agua potable y no se disponga de servicios mejorados de saneamiento, lo cual preocupa más dado que la realidad es mucho peor aún para quienes viven en asentamientos precarios y no están contabilizados en las estadísticas oficiales;  siendo causas básicas entre otras de la crisis del agua y el saneamiento, las inequidades, falta de gestión adecuada, pobreza, desigualdades, disparidad en las relaciones de poder, agravado todo por retos sociales y ambientales, como la urbanización cada vez más rápida, el cambio climático y la creciente contaminación, merma de los recursos hídricos y desgobiernos antecedentes.

Con rapidez se debe, para afrontar la crisis, además de cobrar real conciencia que el acceso al agua potable y al saneamiento, encuadrarse en el marco de los derechos humanos, el derecho al agua, definido como el derecho de todos a disponer de agua suficiente, saludable, aceptable, accesible y asequible para el uso personal y doméstico. Punto de partida y principio unificador de la acción pública en relación con el agua y el saneamiento es el reconocimiento de que el derecho al agua es un derecho humano básico que debe protegerse y es responsabilidad general del Estado asegurar a todas las personas el acceso a agua potable y servicios de saneamiento.

Significa tal derecho en muchos casos numerosos compromisos consignados en declaraciones internacionales, incluidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio, a los que el saneamiento se ha asociado estrechamente y como tal deben tratarse conjuntamente en beneficio y aprovechamiento comunitario.