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500 AÑOS

Encuentro intercultural honra la sabiduría ancestral de la coca en Santa Marta

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Con una ceremonia de armonización entre los pueblos indígenas del Putumayo, Cauca, Amazonas y la Sierra Nevada, se dio apertura el encuentro “Futuro Coca: planta tejedora de mundos”, en el marco de la conmemoración de los 500 años de Santa Marta. El evento llevado a cabo en el Antiguo Hospital San Juan de Dios, fue un espacio de reconocimiento espiritual y territorial que exalta el rol de la coca como símbolo de vida, memoria y conexión ancestral.

Este encuentro, que por primera vez se hizo en Santa Marta, reunió a mundos populares, entre estos, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, campesinado, artistas, sabedores tradicionales, organizaciones sociales y entidades aliadas, para tejer colectivamente nuevas narrativas alrededor de la planta de la coca, resignificándola como símbolo de vida, tejedora de mundos, equilibrio y justicia territorial.

“La planta de la coca, la mama coca, el ayu sagrado, es palabra, alimento, medicina, vínculo, memoria… Está presente en la tulpa, la chagra, en los fogones, en las mochilas, en los cuerpos de quienes sanan y transforman la planta en medicina”: afirmó la gestora cultural Saia Vergara Jaime, destacando el papel transversal de la coca en la vida de los pueblos indígenas.

Durante el conversatorio Puente de Saberes, se abordó la coca como guía espiritual y eje cosmogónico para diversos pueblos. La planta es concebida como un instrumento de gobierno en armonía con la naturaleza, entretejida en rituales, decisiones comunitarias y memorias colectivas.

El evento también incluyó un taller sobre plantas medicinales, liderado por sabedores del Gran Caribe, quienes compartieron los principios de la medicina tradicional arhuaca. Se resaltó el respeto por las plantas como seres con sabiduría, esenciales para el equilibrio entre cuerpo, espíritu y territorio.

Este encuentro reafirma el valor de la coca como símbolo de resistencia cultural, espiritualidad y diálogo intergeneracional, y celebra la diversidad de los pueblos indígenas en una ciudad que camina hacia sus cinco siglos de historia.