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Editorial & Columnas

Colombia: el centralismo que produce desigualdad (y el Congreso que debe decidir si lo cambia)

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Por: Victor Rodriguez Fajardo

El informe del Banco Mundial no deja espacio para discursos cómodos: Colombia no es un país desigual por accidente, lo es por diseño.

Y esta vez no es una opinión. Es un dato.

El organismo advierte que cerca del 33% de la desigualdad de ingresos en el país se explica por el lugar de nacimiento.

Es decir, en Colombia el territorio no es contexto. Es destino.

El mapa es contundente: el país está fragmentado en al menos cuatro realidades económicas distintas, donde unas regiones concentran riqueza, empleo e inversión, mientras otras siguen atrapadas en rezagos estructurales.

No estamos frente a una brecha coyuntural. Estamos frente a una estructura.

Mientras Bogotá, Antioquia y Santander acumulan ventajas, regiones como el Caribe, el Pacífico y la Amazonía compiten desde atrás.

El resultado no es solo desigualdad. Es un país partido. Y ese modelo tiene responsables.

Durante décadas, Colombia ha sostenido un esquema donde las decisiones estratégicas se concentran en el nivel central.

Así se construyó esta fractura. El Caribe lo vive todos los días.

Departamentos como el Magdalena quedan atrapados en una zona intermedia: con potencial evidente, pero sin condiciones suficientes para romper la barrera que los separa de los centros de poder económico.

No son los más pobres. Pero tampoco logran despegar. El Banco Mundial lo advierte: estas disparidades afectan el crecimiento del país. Y aquí es donde el debate deja de ser técnico… y se vuelve político.

Hoy hay un nuevo Congreso. Y pronto habrá un nuevo Gobierno. Y ambos tienen una decisión que no admite evasivas: ¿Van a seguir administrando un país desigual… o van a desmontar el modelo que lo produce?

Porque no basta con más inversión si las reglas siguen siendo las mismas. Descentralizar de verdad implica ceder control. Y ahí está el problema. Si no se asume este reto, el resultado será el mismo: regiones que avanzan, regiones que esperan y un país que crece… pero no se equilibra.

La pregunta no es económica. Es de poder. ¿Van a redistribuir el desarrollo… o seguirán gobernando un país diseñado para concentrarlo?