Política Parroquial
Plancha única: la paz que esconde la disputa por el poder en el puerto
En Santa Marta no hubo elección. Hubo contención.
La conformación de la nueva Junta Directiva de la Sociedad Portuaria para el periodo 2026–2028, bajo la figura de plancha única, no es un episodio de armonía institucional ni un triunfo del consenso. Es, en realidad, la evidencia más clara de que el poder en el territorio llegó a un punto donde nadie pudo imponerse… y todos prefirieron no arriesgar.
Durante días, el ambiente previo a la elección estuvo marcado por una tensión silenciosa pero evidente. Dos bloques se perfilaban con claridad. De un lado, el sector productivo vinculado al agro y la exportación, con cercanía a la administración distrital. Del otro, un eje político-empresarial con raíces profundas en la historia del poder regional, respaldado por estructuras que hoy orbitan alrededor de la Gobernación.
El desenlace no fue una victoria. Fue un empate administrado.
La plancha única integró a todos. Gobernación, Distrito y actores privados quedaron sentados en la misma mesa. Ninguno por fuera. Ninguno derrotado. Pero tampoco ninguno dominante. Y ahí está la clave que el ciudadano común no ve: cuando todos están representados, lo que existe no es equilibrio… es interdependencia obligada.
Este tipo de estructuras no resuelven conflictos. Los encapsulan.
La Junta Directiva que inicia funciones no es un órgano de mando claro, sino un espacio donde cada decisión deberá ser negociada. No habrá imposiciones unilaterales. No habrá liderazgo absoluto. Habrá, en cambio, un sistema donde cada actor necesita del otro para avanzar. Y en política, eso tiene una consecuencia directa: el poder deja de ejercerse en público y se traslada al terreno de los acuerdos silenciosos.
La pregunta no es quién entró. La pregunta es quién cedió.
Porque la plancha única no se construye desde la generosidad. Se construye desde el cálculo. Desde el reconocimiento de que una confrontación abierta podía fracturar no solo la junta, sino el ecosistema económico y político que gira alrededor del puerto.
Y ese es el punto que realmente importa.
La Sociedad Portuaria de Santa Marta no es un escenario empresarial aislado. Es uno de los principales nodos donde se cruzan intereses económicos, decisiones estratégicas y proyecciones políticas del Magdalena. Lo que allí ocurre no se queda en el muelle. Se proyecta hacia el territorio, hacia las relaciones de poder y, de manera inevitable, hacia los procesos electorales que ya comienzan a configurarse.
Por eso esta elección no es menor…
La plancha única evita una ruptura inmediata, pero deja instalada una tensión estructural: nadie manda solo, pero todos quieren incidir. Y en ese escenario, los verdaderos movimientos no se verán en las votaciones formales, sino en las negociaciones internas, en las alianzas tácticas y en los silencios que empiezan a tener más peso que los discursos.
Santa Marta no presenció un acto de unidad. Presenció un acuerdo de supervivencia.
Un acuerdo donde los bloques que hasta ayer se medían entendieron que el costo de la guerra podía ser mayor que el beneficio de la victoria. Pero esa decisión no elimina la disputa. La pospone.
Y cuando el conflicto se pospone en política parroquial, no desaparece. Se reorganiza.
La Junta Directiva 2026–2028 será, en esencia, una mesa de poder en equilibrio inestable. Cada decisión será una prueba. Cada votación, un pulso. Cada silencio, un mensaje.
Porque al final, lo que ocurrió en la Sociedad Portuaria no fue la elección de una junta.
Fue la confirmación de algo más profundo:
el poder en Santa Marta ya no se impone… se negocia.
Y cuando el poder se negocia, hay una consecuencia inevitable:
nadie gobierna del todo… pero nadie se queda por fuera del juego.
🧨
La plancha única no fue paz. Fue una pausa.
Porque cuando todos se sientan en la misma mesa, no es porque estén de acuerdo…
👉 es porque ninguno pudo derrotar al otro.
Y en el puerto —donde realmente se cruza el poder— eso significa una sola cosa:
la próxima batalla ya empezó… solo que ahora no se va a ver.
PLANCHA ÚNICA: LA PAZ QUE ESCONDE LA DISPUTA POR EL PODER EN EL PUERTO
En Santa Marta no hubo elección.
Hubo contención.La conformación de la nueva Junta Directiva de la Sociedad Portuaria para el periodo 2026–2028, bajo la figura de plancha única, no es un episodio de armonía… https://t.co/TYY9VnDNcZ pic.twitter.com/Rj8J3GuHCx
— Victor Rodriguez Fajardo (@by_vicro500) March 27, 2026
