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Empezar a pensar en las regionales

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Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*

Partiendo de establecer y aceptarse por todos que el derecho al voto, en igualdad de condiciones, sin distinciones, es una prioridad, toda vez que de lo contrario, solo se convierte en un privilegio para algunos, requerimos de cara a las próximas justas electiva, en las que ya hay que empezar a pensar y analizar; esto es, las elecciones regionales, en las que se elegirán gobernadores, diputados, alcaldes, concejales y ediles… lo que no es prematuro…, en dirección a llevar a las primeras magistraturas departamental, municipales y cuerpos colegiados, personas de primera condición, líderes capaces, dirigentes probos, honestos, visionarios, capacitados, preparados, al tiempo de dejar de lado imprevisiones, imprecisiones e improvisaciones, que tanto daño hacen al momento de escoger a quienes dirigirán nuestros destinos administrativos públicos. Basta ya de aplazamientos de nuestras necesidades y soluciones sobre la base de las realidades que padecemos y a la vista están, además otras muchas requeridas de mayores y sólidas estructuraciones y gestiones que soportadas en lo eficiente arrojen positivos resultados.

No podemos permitir más en el futuro que regionalmente siga el voto popular en el centro del debate, objeto de cuestionamientos perversos, comprometido en componendas, compra y venta, intereses rastreros, emociones, visceralidades, ficciones ni fantasías. Tenemos, y es un llamado cordial, pensar en grande, tener grandeza, Santa Marta y el Magdalena lo merecen. No más inadmisibles equivocaciones. No alteremos ni aplacemos más el curso de un progreso, desarrollo, bienestar,  crecimiento y prosperidad dignos para nuestras unidades territoriales. Este malestar ciudadano generalizado que nos contiene debemos traducirlo en acierto de manera asertiva. No más unos territorios sumamente frágiles y complejos. No más avanzar nuestras proyecciones en contextos de desconfianza histórica hacia las instituciones; con reglas de juego que han sido acomodadas a conveniencia de  coaliciones politiqueras, nunca realmente políticas, en la verdad que algunos grupos políticos se encargan torpemente desde su ser, acciones, mal hacer y mal quehacer de debilitar la confianza ciudadana en el todo institucional y porque están latentes, discursos, peroratas, relatos y nunca (o casi nunca para no alarmar más) de malos manejos .

Es el nuestro en lo departamental, municipal y local, a pesar de estar conducidos hoy día, al menos en sus principales unidades territoriales, esto es el Distrito de Santa Marta y el Departamento del Magdalena, un panorama que muchos califican como crítico, en consideración a que debemos ser más proactivos, prospectivos y estratégicos en favor de un verdadero avance, como en la búsqueda y procura cierta de bienestar y prosperidad integrales en beneficio y aprovechamiento comunitario, amén que consideran no pueden dinamitar más con mezquindades nuestro progreso, ni la vulneración de derechos, toda vez que lo cual nos lleva a fragmentaciones que abren heridas y a nada edificante conducen.

Deben nuestros dirigentes de hoy y quienes aspiren, hacer notar constructos para la democracia y su gente, tomarse los espacios, mostrar que conocen a fondo y con claridad la distancia ciudad / departamento en su todo urbano y rural, para que así las decisiones no sigan abonando lo históricamente olvidado y excluido. No más maltrato a los nuestros. No más silencios que perturban. No más discriminaciones que nos atraviesen en los momentos cruciales. Se trata de avanzar todos por senderos de bonanza que nos lleven a puertos seguros. Es una deuda pendiente y hay que empezar a pagarla. Abogado. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Magister en Derecho Público. Analista. Conferenciante. Columnista