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Poder & Gobierno

Tras 34 años, llega a su fin la concesión que marcó el rumbo del aseo en Santa Marta

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La concesión entra en su recta final bajo vigilancia de la Superservicios, con reclamos ciudadanos y sin una extensión automática después de 11 marzo del 2027. El Concejo Distrital facultó al alcalde Carlos Pinedo Cuello para adelantar las actuaciones necesarias frente al futuro de ATESA y, con el regreso de ESSMAR al control del Distrito, el mandatario también asumió la responsabilidad sobre la empresa encargada de la contratación, vigilancia y supervisión del operador, concentrando en la Administración Distrital las decisiones que definirán el futuro del servicio de aseo en Santa Marta.

 

Por: Arnol Sarmiento

A siete meses de que venza la Concesión 007 de 1993, el contrato que durante 34 años ha marcado el rumbo de la prestación del servicio de aseo en Santa Marta, Aseo Técnico de la Sabana S.A.S. E.S.P. (ATESA) entra en una etapa decisiva.

Mientras la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (Superservicios) mantiene bajo vigilancia al operador, con requerimientos de información, una inspección integral y un informe de hallazgos, en las calles persisten las quejas ciudadanas por la calidad del servicio.

El escenario se vuelve aún más complejo por la posición asumida por el Distrito. El alcalde Carlos Pinedo Cuello ha advertido que los operadores que no cumplan con sus obligaciones tendrán que salir, mientras que el Concejo Distrital tomó una decisión determinante: no habrá una extensión automática de la concesión después del 11 de marzo de 2027, fecha en la que termina el contrato vigente.

Lo que está en juego, sin embargo, va mucho más allá de definir quién recogerá las basuras después de esa fecha. El vencimiento de la concesión abre un debate sobre más de tres décadas de decisiones administrativas, modificaciones contractuales, cesiones, obligaciones financieras, controles institucionales y reclamos ciudadanos alrededor de uno de los servicios públicos esenciales de Santa Marta.

Una concesión que llega a su punto de quiebre

La historia del actual esquema se remonta a 1993, cuando la concesión fue otorgada a Interaseo. La empresa operó durante 29 años, hasta que el contrato fue cedido a ATESA el 1 de agosto de 2022. La compañía asumió así la operación de una concesión que ya acumulaba casi tres décadas y cuya fecha de terminación quedó establecida para el 11 de marzo de 2027.

Ahora, ATESA enfrenta el tramo final del contrato en medio de un escenario institucional mucho más exigente.

La Superservicios realizó entre el 24 y el 27 de marzo de 2026 una inspección en terreno para revisar distintos componentes de la prestación del servicio, entre ellos la recolección y transporte de residuos no aprovechables, el sistema de contenedores, el barrido y limpieza de vías y áreas públicas, el corte de césped, la poda de árboles, el lavado de espacios públicos y la disposición final de residuos en el relleno sanitario Palangana.

Superservicios pone la lupa sobre ATESA tras detectar hallazgos en el servicio de aseo de Santa Marta

Posteriormente, el 30 de junio de 2026, la entidad comunicó formalmente a ATESA los hallazgos derivados de esa inspección y publicó el informe correspondiente. A esto se suman requerimientos de información dirigidos al operador durante 2026.

La Superintendencia ha señalado que, a partir de la información recopilada, los hallazgos encontrados y las respuestas entregadas por la empresa, su Dirección Técnica de Gestión de Aseo analiza cuáles acciones de control corresponden dentro de sus competencias.

Esto significa que el futuro de ATESA no está siendo examinado únicamente desde la esfera política distrital. El operador responde ante ESSMAR, como entidad contratante y supervisora, pero también permanece bajo la inspección, vigilancia y control de la autoridad nacional.

El Distrito ya prepara el escenario posterior a 2027

La segunda pieza de este tablero está en el Concejo Distrital.

El pasado 28 de julio, la corporación aprobó por unanimidad el Proyecto de Acuerdo 014 de 2026, mediante el cual se faculta al alcalde Carlos Pinedo Cuello para adelantar los estudios y actuaciones necesarios para definir el modelo que reemplazará el actual esquema de prestación del servicio de aseo.

La decisión también establece que ESSMAR no podrá adelantar actuaciones dirigidas a prolongar la concesión más allá del plazo actualmente vigente.

Con ello, la discusión dejó de ser exclusivamente si ATESA continuará o no operando. Ahora el Distrito tiene que resolver una pregunta mucho más amplia: qué modelo asumirá la prestación del servicio cuando termine la concesión.

Entre las alternativas planteadas por el concejal José Manuel Mozo Blanco, ponente del proyecto, están una operación directa por parte del Distrito, la creación de una empresa de economía mixta o una nueva concesión.

“Hay varias alternativas: primero, que la reasuma directamente la administración distrital; la segunda, que se haga una empresa de economía mixta; y la tercera, que sea una concesión por varios años”.

Mozo considera que un cambio de modelo también debería traducirse en modificaciones concretas en la operación, como aumentar el número de contenedores, ampliar el parque automotor, incrementar la frecuencia de recolección y establecer comparendos para quienes arrojen residuos en las calles.

Su diagnóstico es tajante:

“Ya basta de estar señalando al uno, al otro y no se hace nada. Venimos hablando hace 30 años de los problemas que tenemos”.

El problema también está en las calles

Mientras los expedientes avanzan en las oficinas de las autoridades y el Distrito diseña el futuro contractual, la discusión tiene otra dimensión: la percepción de los usuarios.

Las quejas por la prestación del servicio persisten en distintos sectores de Santa Marta. En Gaira, por ejemplo, la comunidad educativa del colegio Camilo Torres ha denunciado acumulación de residuos y malos olores en inmediaciones del plantel.

La situación afecta a estudiantes de preescolar, primaria y bachillerato y ha generado reclamos de docentes y directivos.

Las calles de Santa Marta parecen botaderos de basura

“Los olores son insoportables, especialmente en las horas de la mañana cuando los niños llegan al colegio. Hemos pedido soluciones, pero nadie nos escucha”.

La comunidad ha acudido a ATESA, a la Alcaldía Local, a la Secretaría de Educación y a otras dependencias del Distrito en busca de soluciones.

Otro punto señalado está en la urbanización Andrea Carolina, en el acceso por la vía hacia la Terminal de Transporte. Residentes han denunciado acumulación de bolsas, cajas, plásticos, envases y otros residuos, además de la presencia recurrente de basuras en la vía y sectores cercanos.

Las denuncias reflejan una tensión que atraviesa todo el debate: mientras las autoridades avanzan en la vigilancia institucional y en la definición del próximo modelo, los ciudadanos continúan enfrentando problemas visibles en la prestación cotidiana del servicio.

Pinedo endurece su posición

Con el regreso de ESSMAR al control del Distrito, el alcalde Carlos Pinedo Cuello asumió directamente la responsabilidad política sobre la supervisión del contrato.

El mandatario ha fijado una posición contundente frente al cumplimiento de las obligaciones del operador:

“El gran compromiso de esta administración es que el aseo mejora en la ciudad de Santa Marta o mejora. No hay paso atrás. O presta el servicio como debe ser o se va, así de sencillo”.

La declaración marca el tono de la nueva etapa: ATESA continuará operando mientras esté vigente el contrato, pero deberá responder por el servicio bajo una vigilancia distrital que vuelve a estar directamente en manos de la administración local.

El representante a la Cámara por el Magdalena Felipe Hernández también pidió a la Superservicios inspeccionar al operador y adoptar las medidas necesarias para proteger a los usuarios.

Para Hernández, el regreso de ESSMAR al Distrito incrementa las responsabilidades del alcalde:

“Con el regreso de ESSMAR al Distrito, Carlos Pinedo tiene mayor responsabilidad en el control y supervisión de ATESA. Ya no hay excusas: debe evaluar seriamente la terminación de ese contrato”.

Esta posición abre una discusión adicional: si el Distrito debe esperar hasta el vencimiento de la concesión o si, dependiendo de los resultados de la supervisión y de los mecanismos contemplados en el contrato, existe margen para evaluar una eventual terminación anticipada.

El debate

El presidente del Concejo Distrital, Efraín Lozano Dueñas, ha llevado el cuestionamiento más allá de ATESA y ha dirigido parte de sus críticas contra ESSMAR. Su planteamiento toma como referencia el proceso de recuperación del alumbrado público y apunta a que el Distrito debería asumir directamente determinados servicios públicos.

Aunque sus cuestionamientos están dirigidos principalmente a ESSMAR, la discusión tiene implicaciones directas sobre el futuro del servicio de aseo. Cualquier modelo que se adopte después de marzo de 2027 deberá establecer con claridad qué papel tendrá la empresa pública: si actuará como contratante, supervisora o, eventualmente, como prestadora del servicio.

Para otros actores que intervienen en el debate, el futuro del aseo no puede reducirse a una disyuntiva de “ATESA sí o ATESA no”.

En esa línea se ha pronunciado Abraham Katime Orcasita, gerente general de Activos por Colombia S.A.S., filial de la Sociedad de Activos Especiales, quien ha planteado que la transición debe desarrollarse bajo criterios de apertura y transparencia.

El proceso, según Katime, debe determinar con anticipación qué bienes deberán revertir al Distrito, cuáles serán las obligaciones que queden pendientes y qué modelo de prestación comenzará a operar una vez finalice la actual concesión.

“Este debate no puede darse a última hora ni a puerta cerrada”.

Katime también ha advertido sobre los riesgos que podría representar una eventual sociedad de economía mixta si, con el paso del tiempo, futuras administraciones modifican progresivamente la participación pública hasta llevar al Distrito a perder el control de la operación.

La discusión, por tanto, trasciende la pregunta sobre quién reemplazará al actual operador. Lo que está en juego es el modelo con el que Santa Marta pretende administrar uno de sus servicios públicos esenciales y, sobre todo, los mecanismos que deberán establecerse para impedir que las decisiones adoptadas en el presente terminen condicionando nuevamente el futuro de la ciudad.

El balance de los 34 años de concesión

El exsecretario del Interior del Magdalena Gabriel Escobar considera que, antes de decidir quién reemplazará a ATESA, el Distrito debe presentar un balance completo de la concesión.

Su planteamiento incluye establecer qué bienes deben revertir a Santa Marta, en qué condiciones se encuentran, cuánto han pagado los usuarios durante las últimas tres décadas, qué inversiones realizó el concesionario y cuáles fueron los resultados obtenidos.

“No podemos diseñar el futuro sin explicar por qué hoy padecemos una de las peores crisis de aseo de nuestra historia”.

Escobar plantea un esquema de prestación pública eficiente, acompañado de controles estrictos, transparencia, seguimiento en tiempo real, indicadores públicos y veeduría ciudadana.

Su advertencia apunta a evitar que el eventual cambio de modelo simplemente traslade el problema de un operador a otro:

“No se trata de reemplazar la ineficiencia privada por ineficiencia pública. Se trata de construir un servicio moderno, transparente y verdaderamente al servicio de los samarios”.

El exfuncionario también relaciona directamente la calidad del servicio con la competitividad turística de la ciudad:

“Santa Marta no podrá consolidarse como el principal destino turístico de Colombia mientras permanezca sucia y desorganizada”.

El costo de cambiar el modelo

La transición también tendrá una dimensión financiera.

Una operación pública exigiría vehículos, equipos, personal, infraestructura y tecnología. Una nueva concesión demandaría estudios, garantías, condiciones contractuales y reglas tarifarias. Y una empresa de economía mixta requeriría recursos para capitalizar la participación estatal.

Por ahora, el costo del nuevo modelo no está definido.

El desafío adquiere mayor dimensión porque ESSMAR, entidad que tendrá un papel relevante en el proceso contractual y de supervisión, regresó al Distrito con $125.197 millones en pasivos.

ESSMAR vuelve a casa, pero la plata para salvarla ya está comprometida

Por ello, el reto no será únicamente reemplazar a ATESA. Será financiar, organizar y poner en marcha un nuevo esquema sin generar una interrupción en la prestación del servicio.

Lo que viene para ATESA

El principal cambio ya está definido: la concesión no tendrá una extensión automática después del 11 de marzo de 2027.

Hasta esa fecha, ATESA deberá continuar prestando el servicio y respondiendo por las obligaciones contractuales que permanecen vigentes.

Paralelamente, el Distrito deberá definir el modelo que reemplazará la concesión.

Eso no significa que ATESA tenga prohibido volver a competir. La empresa podría participar en un eventual proceso si cumple las condiciones jurídicas y técnicas que se establezcan, pero no tiene garantizada la continuidad.

Cualquier nuevo proceso deberá respetar la libre competencia y evitar que los estudios, pliegos o condiciones sean diseñados para favorecer anticipadamente a un operador determinado.

La cuenta regresiva ya comenzó

El acuerdo aprobado por el Concejo deberá ser sancionado y publicado por el alcalde para entrar en vigencia. A partir de ese momento comenzarán a correr los cuatro meses previstos para adelantar los estudios.

Pero la fecha límite permanece intacta: 11 de marzo de 2027.

Para entonces, Santa Marta tendrá que saber quién administrará el servicio, quién lo operará, cuánto costará, qué bienes deberán regresar al Distrito, cuáles obligaciones quedarán pendientes y cómo se garantizará la continuidad de la recolección.

El escenario que enfrenta ATESA es, por tanto, inédito.

La empresa transita los últimos meses de una concesión de 34 años bajo vigilancia de la Superservicios, con requerimientos de información y un informe de hallazgos ya comunicado. Al mismo tiempo, el alcalde endurece su posición, un congresista pide evaluar la terminación del contrato y el Concejo decidió que el modelo actual no podrá prolongarse después de marzo de 2027.

La discusión sobre el futuro del aseo de Santa Marta ya comenzó.

Y esta vez, más que decidir quién reemplazará a ATESA, la ciudad tendrá que responder una pregunta de fondo: qué debe cambiar para que, después de 34 años de concesión, el problema de las basuras no vuelva simplemente a cambiar de nombre.