Territorio & Poder
El DANE reportó reducción de la pobreza en Santa Marta
La pobreza monetaria en la ciudad pasó de 37,9 % en 2024 a 28,6 % en 2025. El DANE estima que unas 46.000 personas dejaron de estar clasificadas en esa condición, mientras el ingreso medio por habitante aumentó 18,4 %. El resultado es positivo, pero la informalidad y la calidad del empleo siguen siendo parte del desafío.
Por Arnol Sarmiento
Santa Marta cerró 2025 con uno de los movimientos sociales más relevantes entre las capitales del país. La pobreza monetaria cayó 9,3 puntos porcentuales, al pasar de 37,9 % en 2024 a 28,6 % en 2025, la mayor reducción entre las 23 ciudades capitales incluidas en la medición del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE.
El cambio también se refleja en el número de personas. En 2024, el DANE estimaba que alrededor de 190.000 habitantes de Santa Marta se encontraban en pobreza monetaria. Para 2025 la cifra disminuyó a 144.000, unas 46.000 personas menos, equivalente a una reducción aproximada del 24,2 %.
La cifra no significa que esas 46.000 personas hayan alcanzado automáticamente una situación económica estable o ingresado a la clase media. Bajo la metodología del DANE, indica que dejaron de estar por debajo del ingreso definido como línea de pobreza para la ciudad.
Los ingresos crecieron con fuerza
Uno de los datos que ayuda a entender el resultado está en el comportamiento de los ingresos. El ingreso medio mensual per cápita en Santa Marta pasó de $929.924 en 2024 a $1.101.484 en 2025, un incremento nominal de 18,4 %.
La descomposición realizada por el DANE muestra precisamente que el componente asociado al crecimiento de los ingresos fue el principal factor estadístico detrás de la caída de la pobreza. Ese efecto aportó una reducción de 8,07 puntos porcentuales, mientras la redistribución aportó otros 2,42 puntos. El aumento de la línea de pobreza, por el contrario, ejerció presión al alza sobre el indicador.
En 2025, la línea de pobreza monetaria para Santa Marta quedó fijada en $490.202 mensuales por persona, frente a $478.195 en 2024. Para un hogar de cuatro integrantes, esto representa un ingreso conjunto cercano a $1,96 millones mensuales para no quedar clasificado estadísticamente en pobreza monetaria.
También cayó la pobreza extrema
La mejora no se produjo únicamente alrededor de la línea general de pobreza. La pobreza monetaria extrema pasó de 13,1 % en 2024 a 7,6 % en 2025, una disminución de 5,5 puntos porcentuales.
En personas, Santa Marta pasó de aproximadamente 66.000 habitantes en pobreza extrema a 38.000, unas 28.000 personas menos en un año.
La línea de pobreza extrema de la ciudad se ubicó en $257.393 mensuales por persona en 2025. Este indicador corresponde al ingreso mínimo requerido para cubrir una canasta básica de alimentos, de acuerdo con la metodología oficial.
Menor desigualdad en los ingresos
Otro dato favorable aparece en el coeficiente de Gini, indicador utilizado para medir la desigualdad en la distribución del ingreso. Santa Marta pasó de 0,481 en 2024 a 0,455 en 2025. Cuanto menor es el indicador, menor es la concentración del ingreso, aunque este resultado por sí solo no explica las razones sociales o económicas que produjeron la variación.
Así, 2025 dejó para la ciudad tres movimientos simultáneos: bajó la pobreza, cayó la pobreza extrema y aumentó el ingreso medio por habitante.
Cámara de Comercio: el reto es sostener el avance
Carlos Jaramillo Ríos, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena, considera que las cifras representan una señal positiva para la economía local.
“El reporte del DANE muestra una noticia positiva para Santa Marta, porque evidencia que más hogares han logrado mejorar sus ingresos. Este resultado responde al dinamismo de los diferentes sectores que impulsan la economía de la ciudad, al igual que las políticas que se han desarrollado a partir de la articulación entre instituciones”, señaló en entrevista con Opinión Caribe.
Jaramillo fue secretario de Desarrollo Económico de Santa Marta entre 2023 y 2025 y actualmente encabeza la Cámara de Comercio. Desde esa entidad, explicó, se continúa trabajando en formalización, fortalecimiento empresarial y crecimiento de las empresas, especialmente de las microempresas.
Sin embargo, también advirtió que una reducción de la pobreza durante un año todavía no permite concluir que Santa Marta haya resuelto sus problemas estructurales.
“Todavía no podemos hablar de una transformación estructural consolidada. Persisten la informalidad, el desempleo, los altos costos de la energía y las dificultades en seguridad, agua, saneamiento y conectividad. Estos factores limitan la productividad y pueden hacer que el avance sea frágil”, indicó.
Para Jaramillo, el desafío consiste en convertir el crecimiento de los ingresos en una mejora sostenible mediante mayor inversión, productividad empresarial, formación acorde con las necesidades del mercado y, principalmente, empleo formal y estable.
Los resultados del DANE ubican a Santa Marta en una posición mucho mejor que un año atrás. En 2024, más de uno de cada tres habitantes se encontraba bajo la línea de pobreza; en 2025, el indicador bajó a menos de tres de cada diez.
El tamaño de la reducción convierte a Santa Marta en un caso relevante dentro de las capitales del país, pero la siguiente medición será determinante para establecer si se trata del comienzo de una tendencia sostenida.
La discusión, por tanto, ya no se limita a celebrar que 46.000 personas hayan dejado estadísticamente la pobreza. El reto será saber si esos hogares pueden mantenerse por encima de esa línea y si el crecimiento de sus ingresos termina traduciéndose en empleo formal, estabilidad y mejores condiciones de vida.
