Poder & Gobierno
HOY FUE EL AGUA: ¿DÓNDE ESTÁ LA AUTORIDAD?
El bloqueo en Tasajera volvió a castigar la movilidad entre Ciénaga y Barranquilla en pleno puente festivo. El alcalde de Puebloviejo debe dar explicaciones y la Procuraduría debería examinar su actuación frente a estos cierres recurrentes.
Por Víctor Rodríguez Fajardo
OPINIÓN CARIBE
Hoy fue el agua. En agosto fue un transformador. Cambia el motivo; conductores y pasajeros siguen pagando la cuenta.
Este domingo 11 de octubre, una protesta por el suministro de agua potable en Tasajera volvió a bloquear la conexión entre Ciénaga y Barranquilla. Las largas filas y las demoras castigaron a los viajeros en pleno puente festivo, al terminar la semana de receso escolar.
Para Santa Marta, el momento agrava las consecuencias. Los hoteleros trabajan para llenar sus establecimientos, pero la proyección de ocupación cercana al 50 % divulgada para esta temporada es una señal de alarma sobre la fragilidad del sector. Los bloqueos añaden incertidumbre y ponen en riesgo ingresos y empleos del alojamiento, la gastronomía, el transporte y el comercio.
El efecto sobre el turismo es perverso: convierte el desplazamiento en una apuesta. Quien organiza unas vacaciones necesita saber que podrá llegar y regresar sin quedar atrapado durante horas.
La falta de agua exige soluciones. Los viajeros también tienen derecho a una respuesta del Estado. Atender a la comunidad y garantizar la movilidad son responsabilidades simultáneas.
La primera explicación debe darla el alcalde de Puebloviejo. El bloqueo ocurrió en su jurisdicción. ¿Qué hizo para atender el reclamo y prevenir el cierre? ¿Qué coordinación adelantó con el prestador del servicio, la Gobernación y la Policía?
El alcalde debe dar la cara. Su gestión tiene que ser visible y verificable, especialmente ante una problemática recurrente. Los ciudadanos necesitan decisiones y resultados; esperar a que los manifestantes permitan nuevamente el paso es una respuesta insuficiente.
La Procuraduría debería examinar su actuación y establecer si existen motivos para abrir una investigación disciplinaria por posibles omisiones en el cumplimiento de sus deberes. Corresponde al organismo de control determinar responsabilidades, con pruebas y respeto al debido proceso. La reiteración de los bloqueos exige rendición de cuentas.
Existe un antecedente reciente. El 17 de agosto, diez días después de su posesión, el presidente Abelardo de la Espriella intervino ante otro cierre en este corredor: anunció un transformador y ordenó actuar para restablecer el tránsito. OPINIÓN CARIBE registró entonces una respuesta que atendió el problema eléctrico y recuperó la movilidad.
¿Qué quedó funcionando después de aquella intervención? ¿Dónde está la capacidad institucional para responder sin esperar otra llamada desde la Casa de Nariño?
Durante la tarde se reportó la reapertura, aunque persistía la congestión. Ese desenlace no borra las horas perdidas ni ofrece garantías frente al próximo bloqueo.
Es urgente que el Gobierno demuestre autoridad con resultados y que cada funcionario responda por su gestión. Santa Marta no puede promocionarse como destino turístico mientras su conexión terrestre con Barranquilla queda sometida a cierres recurrentes.
Presidente: la autoridad que mostró en agosto debe funcionar también cuando usted no está al teléfono.
