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Editorial & Columnas

Cámara de Representantes en el Magdalena: Quiénes sí y quiénes no.

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La disputa por las curules a la Cámara de Representantes en el Magdalena no solo expone reacomodos electorales, sino la verdadera naturaleza de los proyectos políticos que operan en el departamento: unos anclados en estructuras consolidadas, otros sostenidos por discursos de cambio que se desdibujan cuando el poder exige sacrificios.

En el Partido Liberal, Kelyn González continúa siendo el nombre con mayores probabilidades de conservar la curul. Sin embargo, su hegemonía interna se ha visto seriamente tensionada por el crecimiento sostenido de Pablo Acuña, quien en las últimas semanas ha intensificado un trabajo político visible y eficaz, captando liderazgos que históricamente orbitaban alrededor de González. Este movimiento ha generado preocupación real dentro de su equipo político, incluido el de su esposo, Rodrigo Roncallo, y ha dejado en evidencia que el liberalismo atraviesa hoy una disputa de poder interna sin precedentes recientes.

El elemento más inquietante sigue siendo el papel que según versiones reiteradas estaría jugando Carlos Eduardo Caicedo Omar, quien no dudaría en reorientar fuerzas, debilitar o incluso sacrificar su propio movimiento político con tal de asegurar poder a través de una figura de su círculo familiar. Si este cálculo se confirma, no solo se trataría de una jugada electoral, sino de una renuncia explícita al discurso ético y alternativo que durante años sostuvo su proyecto político.

Pero el mapa no se explica solo desde el liberalismo.

En el Centro Democrático, Chadán cuenta con un apoyo ampliamente consolidado en Santa Marta. Su cercanía con el alcalde del distrito y las excelentes relaciones que ha construido con la mayoría de los concejales le otorgan una base política sólida y funcional. Este respaldo no es coyuntural: se explica en gran parte por sus ocho años como personero, periodo en el que tejió relaciones institucionales y políticas que hoy se traducen en apoyo electoral. A ello se suma el respaldo de liderazgos departamentales con votaciones históricamente importantes, lo que convierte su candidatura en una de las más estructuradas del escenario actual.

En el Partido Conservador, Franklin Lozano llega a esta contienda con un activo político nada despreciable. Aunque viene de ser duramente golpeado en su aspiración a la Gobernación, mantiene un grupo político sólido, una votación propia significativa y ascendencia directa sobre varios alcaldes del departamento. Para Lozano, alcanzar la curul no es solo una meta electoral: es una necesidad estratégica para mantenerse vigente y relevante en el tablero político regional. Perderla implicaría un retroceso difícil de remontar.

En la Coalición Suma, el referente sigue siendo Hernando Guida, actual representante a la Cámara y figura curtida del grupo político Díaz Granados. Su fortaleza radica en una votación históricamente representativa y disciplinada, pero su continuidad no depende únicamente de su nombre. Estará condicionada por el comportamiento de la lista, en la que aparecen candidatos con votaciones destacables que pueden potenciar o fragmentar el resultado final. Aquí, la estrategia colectiva será tan determinante como el liderazgo individual.

La última curul es, sin duda, el punto más incierto y revelador del proceso. Se disputa entre dos grandes escenarios: una segunda curul liberal, encabezada por Pablo Acuña (o quizas kelyn), o una curul para la coalición, donde emergen con fuerza Elizabeth Molina y Mario SanJuanelo.

Elizabeth Molina cuenta con un reconocimiento local importante, construido desde su rol como opositora férrea al caicedismo. Mantiene cercanía con el grupo político de Eduardo Pulgar, que busca nuevamente expandir su influencia en el Congreso, y suma además el respaldo de su esposo, actual diputado del Magdalena. No obstante, sobre este entorno pesa una contradicción difícil de ignorar: el mismo grupo que hoy impulsa a Molina ha sido señalado por respaldar de manera poco coherente a la candidata de Caicedo a la Gobernación, enviando un mensaje confuso al electorado.

Por su parte, Mario SanJuanelo ha desarrollado una campaña destacable, constante y con presencia territorial, logrando el apoyo de figuras influyentes en la región. A ello se suma el respaldo de la familia Torres, a traves de,  Pedro Flórez, senador del Pacto Histórico, lo que le permite tender puentes con sectores del progresismo y ampliar su margen de maniobra política.

En este escenario fragmentado, lo que se define no es solo quién gana una curul más o menos. Se define qué proyectos sobreviven, cuáles se diluyen y cuáles están dispuestos a sacrificarlo todo  incluso su propio discurso con tal de no perder el control del poder.

La Cámara de Representantes del Magdalena será, una vez más, el reflejo más nítido de esa verdad incómoda.