Geopolítica Parroquial
Así están las cuentas electorales a tres días de la segunda vuelta presidencial
Encuestas, proyecciones y modelos de simulación muestran una tendencia, pero millones de votos aún permanecen en disputa en una elección que definirá el rumbo político del país.
Por: Arnol Sarmiento
Colombia entra en la recta final de la segunda vuelta presidencial con un escenario marcado por una diferencia importante entre los dos finalistas, millones de votos aún por disputar y una intensa competencia por el electorado de centro. Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda llegan a la definición presidencial en medio de una contienda en la que las encuestas y proyecciones apuntan hacia un escenario favorable para el primero, aunque la experiencia electoral colombiana ha demostrado que los resultados finales pueden diferir de las tendencias previas.
El próximo 21 de junio, más de 38 millones de ciudadanos habilitados para votar elegirán no solo entre dos candidatos, sino entre dos proyectos políticos con visiones distintas sobre el futuro del país. La disputa por el voto de centro, la capacidad de movilización de las campañas y los niveles de participación serán factores determinantes para definir quién gobernará Colombia durante los próximos cuatro años.

La ventaja de partida
El principal punto de referencia sigue siendo la primera vuelta presidencial del 31 de mayo. En esa jornada, De la Espriella obtuvo una ventaja de 673.000 votos sobre Cepeda, diferencia que hoy constituye uno de los principales activos de su campaña.
A partir de ese resultado, distintos ejercicios de proyección electoral han buscado estimar cuánto podrían crecer ambos candidatos mediante la captación de votos provenientes de candidaturas eliminadas y de sectores que no participaron plenamente en la primera ronda.
Los votos que definirán la elección
La disputa se concentra en cerca de 2,3 millones de votos potenciales que aún no tienen una destinación clara.
Según las proyecciones realizadas por La Silla Vacía, De la Espriella conserva una ventaja inicial derivada de la primera vuelta. Aunque Cepeda cuenta con posibilidades de crecimiento a partir del voto de centro, la movilización de abstencionistas y el respaldo de estructuras políticas regionales, las simulaciones indican que el candidato de centroderecha mantiene una posición competitiva en la mayoría de los escenarios analizados.
Dentro de ese universo de votos disponibles se encuentran apoyos provenientes de candidaturas eliminadas, votantes independientes y ciudadanos susceptibles de movilizarse durante los últimos días de campaña.
En cuanto a los votos liberados directamente por los candidatos que quedaron fuera de la contienda, Cepeda tendría inicialmente una ventaja, con un potencial cercano a 584.000 sufragios frente a 196.000 para De la Espriella. Esta diferencia se explica por el mayor respaldo obtenido por candidatos de izquierda y centroizquierda en la primera vuelta.
Sin embargo, al incorporar otras fuentes de crecimiento electoral —como votantes independientes, abstencionistas con afinidades ideológicas y electores de partidos sin candidato en la segunda vuelta— el panorama se vuelve más equilibrado. Los cálculos señalan que De la Espriella tendría un potencial de crecimiento cercano a 1,58 millones de votos, mientras que Cepeda podría sumar alrededor de 1,26 millones. La diferencia estaría asociada a una mayor disponibilidad de votantes de centroderecha y de electores sin una identificación ideológica definida.
Lo que muestran las simulaciones
Los modelos de simulación electoral, elaborados con base en los resultados de la primera vuelta y en patrones históricos de transferencia de votos en Colombia, no se limitan a sumar apoyos potenciales. También consideran distintos escenarios de participación y movilización.
En buena parte de esas simulaciones, De la Espriella aparece con ventaja. Si ambos candidatos logran movilizar proporciones similares de los votos disponibles, el aspirante de centroderecha tendría mayores posibilidades de imponerse. Para Cepeda, el desafío pasa por consolidar su base electoral, aumentar la participación de los sectores afines y reducir la capacidad de crecimiento de su adversario.

El escenario proyectado
Las proyecciones de la firma Guarumo estiman que la participación electoral podría aumentar del 57,9 % registrado en primera vuelta al 62 %, lo que representaría cerca de 1,7 millones de votos adicionales y un total aproximado de 25,69 millones de sufragios.
Bajo ese escenario:
Abelardo de la Espriella pasaría de 10.361.499 votos (43,2 %) a 13.511.261 sufragios (52,6 %), con un crecimiento cercano a 3,15 millones de votos.
Iván Cepeda aumentaría de 9.688.361 votos (40,4 %) a 11.559.064 sufragios (45 %), sumando alrededor de 1,87 millones de votos adicionales.
El voto en blanco crecería de 406.970 sufragios (1,7 %) a 616.483 votos (2,4 %).
Se trata de estimaciones basadas en encuestas y modelos de comportamiento electoral, por lo que no constituyen resultados oficiales.
El mapa electoral a diez días de la segunda vuelta presidencial
El factor territorial
Más allá de las cifras nacionales, buena parte de la definición electoral se jugará en los territorios. Los resultados de la primera vuelta evidenciaron un país políticamente fragmentado, con regiones donde cada candidato logró consolidar ventajas significativas.
De la Espriella obtuvo algunos de sus mejores desempeños en Antioquia, el Eje Cafetero y varias zonas del centro del país, territorios donde los discursos asociados a la seguridad, la estabilidad institucional y la iniciativa privada suelen encontrar mayor receptividad electoral. La estrategia de su campaña en la recta final ha estado enfocada en preservar esos apoyos y aumentar la participación de votantes afines que tradicionalmente acuden a las urnas en segunda vuelta.
Cepeda, por su parte, concentra esfuerzos en Bogotá, el Pacífico y otros territorios donde el proyecto político del presidente Gustavo Petro mantiene importantes niveles de respaldo. Su desafío consiste no solo en retener el voto progresista obtenido en primera vuelta, sino también en ampliar su alcance hacia sectores de centro y movilizar ciudadanos que no participaron en la jornada del 31 de mayo.
En este contexto, departamentos con altos niveles de participación electoral, así como las principales áreas metropolitanas del país, podrían convertirse en escenarios decisivos. Más que una disputa nacional uniforme, la segunda vuelta se perfila como una suma de batallas regionales en las que cada campaña busca ampliar ventajas propias y reducir diferencias en territorios adversos.
A una semana de la segunda vuelta, dos encuestas confirman el liderato de De la Espriella
Encuestas y comportamiento electoral
Las encuestas publicadas entre el 5 y el 13 de junio muestran una tendencia similar.
AtlasIntel ubica a De la Espriella con el 52,2 % de la intención de voto frente al 44,5 % de Cepeda, mientras que Guarumo-EcoAnalítica registra una ventaja de 52,6 % contra 45 %, equivalente a 7,6 puntos porcentuales.
De acuerdo con el análisis de Guarumo y EcoAnalítica, De la Espriella y su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, habrían incrementado su caudal electoral en 9,2 puntos porcentuales desde la primera vuelta. Por su parte, Cepeda y su compañera de fórmula, la senadora Aida Quilcué, registrarían un crecimiento de 4,7 puntos.
La diferencia sugiere que el candidato de centroderecha estaría captando una mayor proporción de los votos que quedaron disponibles tras la eliminación de los demás aspirantes.

Dos encuestas, una misma tendencia
La comparación entre ambas mediciones muestra más coincidencias que diferencias. En los dos estudios, De la Espriella aparece liderando la intención de voto con una ventaja cercana a los ocho puntos porcentuales, lo que refuerza la consistencia del escenario proyectado por las principales firmas encuestadoras.

Lo que dice la experiencia electoral
Aunque las encuestas y simulaciones permiten identificar tendencias, la historia reciente de las elecciones presidenciales en Colombia muestra que las transferencias de votos entre la primera y la segunda vuelta no son automáticas.
Los apoyos otorgados por dirigentes políticos o por candidatos eliminados rara vez se trasladan de manera íntegra a una nueva candidatura. Una parte de esos electores suele abstenerse, votar en blanco o incluso respaldar una opción distinta a la sugerida por sus líderes políticos.
Las campañas son conscientes de esa realidad. Por esa razón, la disputa de los últimos días no se concentra únicamente en sumar adhesiones de figuras públicas o partidos políticos, sino en persuadir directamente a los ciudadanos y garantizar que esos respaldos potenciales se conviertan en votos efectivos el día de la elección.
Esa dinámica explica por qué una ventaja en las encuestas o en los modelos de proyección no garantiza un resultado definitivo. En una elección cerrada y altamente polarizada, variaciones relativamente pequeñas en la participación o en la transferencia efectiva de votos pueden modificar el desenlace previsto por los cálculos iniciales.
Más allá de los números
La contienda llega a su fase definitiva con una ventaja estadística para De la Espriella, pero con un volumen de votos suficiente para que la movilización electoral siga siendo un factor determinante.
Lo que está en juego trasciende las cifras y los cálculos electorales. Más allá de quién resulte elegido, la segunda vuelta definirá el rumbo de las principales políticas públicas del país durante los próximos cuatro años.
Una eventual victoria de De la Espriella abriría paso a un gobierno que ha planteado como prioridades la seguridad, el fortalecimiento institucional y la promoción de la inversión privada como eje de crecimiento económico.
En contraste, un triunfo de Cepeda supondría la llegada al poder de una propuesta alineada con sectores progresistas que defienden una mayor intervención estatal, la profundización de reformas sociales y la continuidad de varias de las transformaciones impulsadas durante el gobierno de Gustavo Petro.
Las encuestas y proyecciones permiten identificar tendencias, pero la historia electoral colombiana demuestra que los resultados definitivos dependen de la participación real de los ciudadanos. Con millones de votos aún en disputa y una participación que podría crecer frente a la primera vuelta, la decisión final quedará en manos de los electores que acudan a las urnas este domingo.
