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Territorio & Poder

Asamblea impulsa declaratoria patrimonial de la Marcha del Hambre

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Asamblea impulsa declaratoria patrimonial de la Marcha del Hambre

A 60 años de la histórica movilización docente de 1966, la Asamblea del Magdalena estudia una iniciativa para reconocer su valor cultural y preservar el legado de sus protagonistas. La corporación también aprobó una audiencia pública para homenajear a siete maestros que participaron en aquella protesta.

 

La Marcha del Hambre de 1966, una de las movilizaciones más representativas del magisterio colombiano, podría recibir reconocimiento como manifestación del patrimonio cultural inmaterial del Magdalena. La iniciativa avanza en la Asamblea Departamental, donde se busca preservar la memoria de los docentes que caminaron desde Santa Marta hasta Bogotá para exigir el pago de sus salarios y mejores condiciones educativas.

Durante la jornada legislativa del jueves 5 de noviembre, la Comisión de Salud, Educación, Deporte, Cultura, Medio Ambiente, Paz, Ética y Reconciliación estudió el proyecto de ordenanza 156 de 2026, presentado por el diputado Yohan Alfonso Pinedo Panetta, que propone reconocer oficialmente esta movilización e impulsar su inclusión en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial del ámbito departamental.

La iniciativa aún no constituye una declaratoria aprobada. La información disponible registra la presentación de la ponencia favorable, pero no una votación definitiva del proyecto.

Una movilización que marcó la historia del magisterio

El 24 de septiembre de 1966, cerca de 800 maestros de educación primaria del entonces Magdalena Grande emprendieron una caminata desde Santa Marta hacia Bogotá, motivados por el retraso de hasta nueve meses en el pago de sus salarios y las precarias condiciones en las que desarrollaban su labor.

Durante 28 días recorrieron aproximadamente 1.600 kilómetros, hasta que el 21 de octubre, 86 docentes —36 hombres y 50 mujeres, según los antecedentes históricos presentados ante la Asamblea— llegaron a la Plaza de Bolívar de la capital del país.

La movilización trascendió las reclamaciones económicas y se convirtió en un referente de organización y resistencia pacífica de los educadores, al llevar hasta el Gobierno Nacional las demandas de una región que reclamaba mayor atención estatal.

Seis décadas después, su reconocimiento patrimonial busca conservar no solo el recuerdo de aquella caminata, sino también los testimonios, documentos y acontecimientos que explican su importancia para la historia social y educativa del departamento.

¿Qué contempla el proyecto de ordenanza?

La propuesta plantea medidas orientadas a proteger y transmitir la memoria de la Marcha del Hambre a las nuevas generaciones.

Uno de sus componentes es la adopción de un Plan Especial de Salvaguardia, que permitiría desarrollar acciones de investigación histórica, recopilación de testimonios, digitalización de archivos y actividades de conmemoración.

También propone que las dependencias departamentales de Educación y Cultura coordinen el diseño e implementación progresiva de una Cátedra de Historia Social y Educativa del Magdalena en las instituciones educativas oficiales.

Con esta iniciativa se pretende incorporar al ámbito pedagógico acontecimientos que permitan comprender las luchas sociales y las transformaciones de la educación pública en el territorio.

Además, el proyecto busca institucionalizar el 24 de septiembre como el Día Departamental de la Dignidad Magisterial y la Memoria Social del Magdalena, en conmemoración del inicio de la marcha.

Estas disposiciones dependerán del trámite y contenido definitivo de la ordenanza, así como de las decisiones administrativas necesarias para su implementación.

Siete protagonistas recibirán un homenaje

De manera paralela, durante la sesión ordinaria del 5 de noviembre, la Asamblea aprobó la proposición 077 de 2026, presentada por el diputado Pinedo Panetta, para realizar una audiencia pública conmemorativa.

El encuentro está programado para el martes 10 de noviembre, a las 8:00 de la mañana, en el Teatro Pepe Vives Campo de Cajamag.

Durante la jornada serán homenajeados siete docentes que participaron en la histórica movilización: Jorge Acevedo Saavedra, Alcide Jarnedo Hernández, Eliezer Linero Barranco, Elbanis Amaris Luqueta, Eliezer Avendaño Restrepo, Consuelo Lozano de Cardiles y Ana Fontanilla Sevilla.

El reconocimiento permitirá destacar sus trayectorias y recuperar relatos de quienes vivieron directamente una de las principales protestas del magisterio en la región Caribe.

Otros reconocimientos aprobados

La sesión también incluyó la aprobación de homenajes a gestores culturales y a un empresario del departamento.

Mediante la proposición 075 de 2026, presentada por el diputado Edgar Jerónimo Arias Ortiz, la Asamblea reconocerá a Alexander Loaiza Cantillo, Leumán González Mantilla, Víctor Julián Esparragosa, Neiro Díaz Amariz y Mariano Caro Bandera, por sus aportes a la preservación de las expresiones folclóricas de El Banco.

Asimismo, fue aprobada la proposición 076 de 2026, presentada por la diputada Marta García Rivera, para exaltar la trayectoria del empresario Ricardo Daniel Molina de Aguas, oriundo de Fundación, cuya actividad abarca sectores como transporte especial, entretenimiento y gastronomía.

La diputada señaló que sus iniciativas generan más de 150 empleos directos, cifra que corresponde a su declaración y no ha sido contrastada de manera independiente. La entrega del reconocimiento quedó prevista para el 17 de noviembre.

Durante el espacio de proposiciones y varios, el diputado Pedro Mendoza solicitó a las autoridades continuar las labores para establecer el paradero de Jorge Agudelo.

El reto de convertir la memoria en patrimonio

La eventual declaratoria de la Marcha del Hambre como patrimonio cultural inmaterial abriría una nueva etapa para la conservación de su legado, pero su alcance dependerá de las medidas que efectivamente se adopten.

La preservación de documentos históricos, la recuperación de testimonios y la transmisión de estos acontecimientos en los espacios educativos requerirán coordinación institucional, responsables definidos y recursos para su desarrollo.