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¡Tradición que mata!

Opinión Caribe

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Las administraciones municipales no tienen potestad de prohibir las fiestas de toros

Las corralejas se han celebrado en Colombia desde 1845, la ley su realización; sin embargo, los animalistas se oponen a las prácticas taurinas que comprometen la vida de los animales. En medio de esta fiesta no solo peligran los toros y caballos, también se exponen los garrocheros, banderilleros y manteros.

La actividad taurina se ha desarrollado en el país por muchos años en sus diferentes manifestaciones como las corridas de toro, las corralejas, y el coleo; su realización está reconocida por la sentencia de la Corte Constitucional 1192 de 2005 como una expresión artística, este documento cita la tauromaquia o “arte de lidiar toros” como manifestación de la diversidad y pluralismo de la sociedad.

En el Estatuto Nacional de protección de los animales en el artículo 7 se hace la excepción de tipos de crueldad con los animales los procedimientos utilizados en los espectáculos de rejoneo, coleo, las corridas de toros, novilladas, corralejas, becerradas y tientas, así como las riñas de gallos. Por este respaldo y categoría de cultura que le ha dado la Corte a las prácticas taurinas no fueron incluidas en la ley 1774 de 2016 que penaliza el maltrato animal.

La región Caribe se ha caracterizado por realizar fiestas de corralejas, según cifras de Asotoros, en el Caribe se desarrollan 525 días de toros en todo el año. Las fiestas más representativas del país se llevan a cabo en Sincelejo, Sucre y declaradas Patrimonio Cultural de la Nación por la ley 1272 de 2009. La celebración se hace desde 1845 en el marco de las fiestas del Dulce Nombre de Jesús o el 20 de Enero. Los departamentos de Sucre, Córdoba y Bolívar son regiones en las que la mayoría de sus municipios celebran la tradición.

Las prácticas taurinas siguen en la mira de los animalistas porque aun cuando la ley las ampara y regula lo consideran un maltrato a los toros y caballos utilizados en la actividad.

OPINIÓN CARIBE consultó la historia de la tradicional fiesta de toro en Colombia, la posición que tienen los ambientalistas y una visión antropológica de esta práctica taurina tan controversial.

CORRALEJAS EN LA SABANA

El historiador sucreño Inis Amador comentó que el origen de las corralejas se remonta a la hacienda ganadera, en las épocas de fuerte verano en la sabana alta donde los vaqueros arriaban los ganados de Caimito, San Marcos, San Benito Abad, y Ayapel a las ciénagas del San Jorge, donde había abundante agua y podían espaciarlos. Por medio de embalses se cruzaba entre doscientas a quinientas reses mientras entonaban cantos como el porro, bullerengue, fandango, y décimas.

“Esta legendaria expresión donde el vaquero aprende esas lides connaturales y su estilo de vida es manejar el ganado, arriarlo e incluso enfrentarse a toros ariscos propició que en algún momento dado, el vaquero hacia lo que llamaban el juego de los toros, capeándolos con un manto, citar al animal, burlarlo, mejor aún torearlo, entonces ahí nace el toreo en las fincas ganaderas y también espontáneamente nace el garrochero”, explicó el historiador.

Por otra parte relata que este ritual se hacía en celebraciones sencillas como un matrimonios o nacimientos, es decir, cada vez que se realizaban el aspecto religioso estaba de por medio, y era una especie de corrida que hacían en un corral de las haciendas como medio de distracción.

En la fiesta brava el historiador Inis Amador asegura que el epicentro es el toro y de ahí viene el ritual, “una vez que el toro sale, salta la arena como dice Lucho Bermúdez, se despliegan las muletas y empieza lo que se llama la torería, el garrochero se le mide al bovino acabado de salir con ese ímpetu,y empieza la carrera tendida, el toro va por delante y los garrocheros atrás”.

SUSPENSIÓN DE CORRALEJAS EN SINCELEJO

Desde el 2014 en Sincelejo fue suspendida la realización de las fiestas de corraleja por el decreto 812 del 13 de diciembre de 2012 expedido por el ex alcalde Jairo Fernández Quessep. En ese momento unas trabas por el Concejo bajo el argumento de suspender las fiestas hasta que existiera una reglamentación que equilibrara la protección del animal y las tradiciones culturales, también las pretensiones de cobros de incentivos dinerarios por parte de entidades como Sayco y Acinpro e Indeportes, en palabras de Amador Paternina “ha habido el cobro de peajes ocultos que vienen de la Alcaldía y del Consejo, eso se volvió insostenible”, puntualizó el líder de esta actividad taurina en el Departamento.

Los alcaldes no tienen la facultad de prohibir la festividad porque su autoridad no es superior a la de la legislación que respalda su realización; la suspensión que se dio fue en coadyuvancia entre los ganaderos, organizadores y el alcalde en vista del panorama que rodeaba esta actividad. Por esto, cabe aclarar que las corralejas en Sincelejo no están prohibidas, fueron suspendidas, no hay entidad diferente al Consejo de Estado que pueda oponerse a que se siga desarrollando como una manifestación de la cultura del país.

El historiador resalta que en una fiesta de toros es importante contar con el apoyo del alcalde quien es la primera autoridad policial y administrativa de cada municipio, para llevar a cabo el evento es necesario que la Secretaría de Planeación expida los permisos en los que conste que los maderos están en buen estado, el andamiaje soporta la capacidad de 4 mil o más personas y contar con el apoyo de la Policía para salvaguardar a los ciudadanos, por dicha razón aceptaron la suspensión de la fiesta de toros en Sincelejo.

ANIMALISTAS SE OPONEN

Para los animalistas las diferentes actividades taurinas también son consideradas maltrato animal y deben estar penalizadas, se oponen rotundamente a que sea una manifestación de la cultura. Marina Amaya, presidenta del Comité de Veeduría Ciudadana para la Protección de los Animales de Santa Marta asegura que “nosotros estamos en contra de todo acto de crueldad y maldad hacia los animales, siempre nos oponemos a estos tipos de eventos como las corralejas, los toros, el coleo, las peleas de gallos; estamos en desacuerdo porque se ve mucho maltrato, el año pasado se dio un caso en el que un toro embistió un caballo, y una banda de personas inhumanas descuartizaron al caballo vivo eso, no está en nuestras mentes de permitir estos actos de barbarie en contra de los animales, porque ellos también son seres sintientes”.

Los ganaderos implicados en la fiesta brava cuando se presentan hechos como los mencionados en sus pronunciamientos los señalan como hechos aislados a la actividad que satanizan la fiesta brava.

En todo el país hay quienes rechazan la tauromaquia, Andrea Padilla, vocera en Colombia de Anima Naturalis en Bogotá comentó “el año pasado estuvimos en el Tribunal Internacional de los derechos de la naturaleza que se reúne en cada cumbre del cambio climático, presentamos las corralejas como un caso de violación a los animales y el tribunal aceptó estudiarlo, presentamos las dos masacres que se dieron el año pasado en enero, la de Turbaco (Bolívar) y la de Buenavista (Sucre), la del caballo que fue descuartizado, el tribunal aceptó el caso y viene un ejercicio interesante de personalidades del mundo científico y académico que van a estar estudiando el caso de las corralejas como violación de los derechos de los animales”.

A causa de los debates que han emprendido los ambientalistas en los últimos tres años de realización de las corralejas en las Fiestas del 20 de enero hasta el 2013, los organizadores tomaron medidas que redujeran el maltrato y dolor ocasionado al animal, “hubo una reducción ostensible de banderillas, eso lo prohibí, incluso como tengo un sentir de amistad y de protección por los muchachos que se rebuscan con ese peligro inminente de una cornada, les pagábamos lo que se ganaban en las tardes de toro para que no entraran banderillas, el número de garrocheros se redujo, se disminuyó la largura de las puntas de las garrochas”, aseveró Inis Amador, organizador de la fiesta brava en Sincelejo.

En las corralejas a diferencia de las corridas el toro no muere, al animal luego del espectáculo se le realiza una curación, se le brinda la atención para sanar las heridas causadas y pueda ser devuelto a la hacienda procedente.

CASO BOGOTÁ

En esta ciudad el ex alcalde Gustavo Petro prohibió el uso de la Plaza de Toros para que la Corporación Taurina de Bogotá siguiera realizando las corridas dentro del recinto. La petición del burgomaestre de eliminar la muerte del toro dentro de la corrida, como condición para continuar con el contrato que autorizaba la realización, no fue aceptada por la Corporación por lo cual la Plaza cerró sus puertas.

Si bien no tiene la potestad para prohibir la manifestación taurina, su argumento para tomar esta instancia fue que la ley sí permite al Estado decidir si dar patrocinio o no a la fiesta de toros.

En el caso puntual de Bogotá la prohibición es solo del uso del lugar para hacer el espectáculo taurino, desde la resolución 280 de 2012 que revoca el contrato de la Corporación Taurina en Bogotá, no se han vuelto a realizar corridas de toros.

VISIÓN ANTROPOLÓGICA

El antropólogo Julio Barragán, explica el trasfondo religioso que ve en esta actividad, puntualiza en que esa lucha entre hombre y naturaleza donde no es un dominio sino la imposición de uno sobre otro, está asociado a la religiosidad católica, donde la concepción de hijos de Dios hace sentir mando sobre los otros seres con lo que se habitan, los animales.

“Un evento como la corraleja nos ayuda a entender lo que nos está pasando como país, la ganadería desde el siglo XVIII se impone como modelo económico dominante, hay analogías entre formas económicas y poder político, son los jefes políticos los mismos ganaderos que ofrecen el ganado, si lo analizamos lo que nos ha pasado en los últimos 20 años vemos que últimamente las corralejas llegan a un alto nivel de violencia, vemos una insensibilidad ante la vida y ante la muerte que el conflicto armado nos ha dejado en nuestra sociedad”, compara el antropólogo.

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