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‘Nómadas’ urbanos

Opinión Caribe

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Según las caracterizaciones realizadas por la Secretaría de Gobierno y demás organismos acerca de habitantes de la calle asentados en Santa Marta, el 63 % proviene de distintas regiones del país; el 30 % son locales; del Departamento ha llegado un 7 por ciento; del Atlántico, un 10 por ciento y de Antioquia, un 8 %.

Por Marisol Ramírez Rivera

A mediados del año 2013, la orden que dio el presidente Juan Manuel Santos, fue la de acabar con 24 ollas de microtráfico, identificadas en 20 ciudades del país.

En Bogotá se intervino a la ‘fabrica del crimen’, en el sector conocido como ‘el Bronx’, mientras que en Santa Marta el objetivo fue la calle 10 entre carreras cuarta y quinta conocido como ‘El Boro’.

El plan de recuperación en la capital del Magdalena se hizo efectivo, los habitantes fueron desalojados, y según las autoridades, por la vía se podía transitar.

Lo anterior, dio paso a que en la edición No. 34 de OPINIÓN CARIBE, se tratara el tema, sin embargo, se evidenció que los habitantes después de ser desalojados, se expandieron por el Centro Histórico de la ciudad, siendo común verlos acostados en cualquier esquina o en cualquiera de los parques. Cuatro años después, el aumento de esta población es alarmante para la comunidad samaria.

En abril de 2013, el entonces secretario de Gobierno, Carlos Payares, mencionó, que se realizaría una caracterización de esa población y se crearían propuestas estratégicas para tal situación.

La administración de entonces, señaló, que ‘El Boro’ iba a ser recuperado con el propósito de convertir el lugar en un sitio lúdico, de eventos culturales y como espacio de recreación para niños.

La población habitante haría parte de un proceso de caracterización que abarcaría datos sociodemográficos, sistema de salud, identificación, entre otros, con el fin de recibir el respectivo restablecimiento de sus derechos y la asistencia humanitaria que requerían.

Sin embargo, los habitantes cada día más se apoderan del Centro Histórico de la ciudad, y hoy, cuatro años después, todavía no se ha construido el espacio lúdico para los niños.

LA NORMA

La Ley 1641 de 2013 establece los lineamientos para la formulación de la política pública social para habitantes de la calle, la cual tiene como objeto garantizar, rehabilitar, proteger e incluir nuevamente a estas personas en la sociedad.

¿QUÉ HA PASADO EN SANTA MARTA?

Juan Manuel Laborde, director de la Fundación Tous Tous, quien ha trabajado con personas de la calle en enlace con la Alcaldía Distrital, dice que el problema no está en la ejecución de las políticas públicas, el problema radica en que el habitante de la calle le gusta estar moviéndose de un lado para otro y la mayoría de veces no aceptan las ayudas que ofrece el Distrito.

“Es una situación disfuncional, porque la ley sí se quiere aplicar, y en muchos se está aplicando ya, pero no podemos obligar a quienes no quieren recibir la ayuda de su rehabilitación e inclusión como debe ser a la sociedad”, expresa Laborde.

En la actualidad hay aproximadamente 10 organizaciones religiosas, entidades y voluntarios que ofrecen ayudas humanitarias en Santa Marta, aunque la ciudad no cuente con un centro de rehabilitación determinado.

Según Carlos Payares, ex secretario de Gobierno y ahora coordinador de Política Social, se trazaron unos lineamientos y estrategias que se han venido cumpliendo por parte del Distrito, otra vez se está caracterizando a la población, para completar el censo que inició a finales del año 2013, calculándose alrededor de unos 120 habitantes de calle en la ciudad.

DE BOGOTÁ PARA SANTA MARTA

OPINIÓN CARIBE conoció por parte del director regional de la Defensa Civil, Eduardo Vélez, que, efectivamente, a la ciudad han llegado en la última semana 15 habitantes provenientes de Bogotá y parte del Norte de Santander.

“La mayoría son mujeres, hay menores de edad y adultos, ya se recibieron en la Casa de los Espejos, que es un proyecto que la Defensa Civil lidera desde hace muchos años. En este lugar le brindamos asistencia diaria a 80 habitantes de la calle y ahora a estos 15 que llegaron hace unos días a la ciudad, se les está haciendo el proceso de caracterización y brindándoles asistencia en salud, psicología, odontología y de alimentación”, señaló Vélez.

LO QUE ELLOS DICEN

Juliana Martínez tiene 19 años, es habitante de calle desde hace tres meses, llegó a Santa Marta hace unos días proveniente de Medellín, en donde vivía con sus padres, pero su adicción a las drogas la indujo a huir de casa.

“No me gusta lo que vivo, pero no sé por qué no puedo dejar la calle, yo me vine para acá porque allá en Medellín a mis papás no le gustaba mi comportamiento. Puedo dejar las drogas, sé que puedo hacerlo y regresar con mi familia, pero, a la vez, no sé, no puedo”, expresa, secando sus lágrimas la joven.

Consciente de lo que respondía, ante la pregunta ¿quisieras entrar en un proceso de rehabilitación? Mencionó: “yo de ir, voy, escucho lo que me toca escuchar, pero no quiero que me encierren y me dejen allá, porque quiero regresar a la calle”.

César Augusto Galvis Gaviria, ya es famoso en la carrera cuarta, entre las calles 7 y 8, vive en la calle hace 17 años, hoy tiene 29 años. Tomó esta decisión por problemas familiares, “me he sentido mal, me han pasado unos casos fuertes, el más fuerte fue lo que me pasó hace poco, me atropelló un carro”, expresa mientras se baña con una manguera al lado de un acantilado rodeado de monte, cerca de la Zona Franca.

El accidente le afectó la pierna, uno de sus ojos y parte del brazo izquierdo, recibió atención inmediata y todo lo referente para su recuperación. Mantiene en el sector de la bahía cuidando los carros de noche para ganar algo de dinero.

Según las estadísticas y las caracterizaciones realizadas a personas de la calle, se determinó que el 37 % de la población de habitantes de calle provienen del Magdalena, dividido en 30 % de Santa Marta y un 7 % del resto del Departamento. Un 8 % ha llegado desde la región antioqueña y del vecino departamento del Atlántico, específicamente, de la ciudad de Barranquilla ha arribado un 10 %.

Mientras el 63 % de los habitantes de calle establecidos en Santa Marta proviene de otros lugares del país, “por lo pronto, se llevará a cabo un nuevo censo o caracterización para determinar qué porcentaje ha aumentado y qué porcentaje ha disminuido”, menciona Carlos Payares, coordinador de Política Social.

A diferencia de las ‘fábricas del crimen’, como las denominó el presidente Juan Manuel Santos, según las autoridades de Santa Marta, la mayoría de habitantes de la calle en la capital del Magdalena, no está asociada con algún grupo delincuencial, no son clanes organizados para cometer actos ilícitos. Simplemente son personas en condiciones de adicción, desarraigo, desplazamiento, entre otras circunstancias, que decidieron alejarse definitivamente de la familia y adoptan la calle como su hogar.

Héctor Mauricio Rojas, sociólogo de la Universidad Industrial de Santander, en Bucaramanga, explica, que la sociedad en muchas ocasiones solo ve el problema cuando se visualiza de manera ‘caótica’ o varios entes empiezan a hacer alusión del mismo, “en cuanto al comportamiento de personas que residen en las calles, son iguales que todos los ciudadanos, porque ellos también son reproductores de hábitos y de rutinas, creando una trayectoria que los moviliza hacia unos estilos de vida específicos: el desarraigo, el desplazamiento, la violencia y la injusticia social no se supera con ayudas ofrecidas de vez en cuando, o registrándolos en un papel, o con viviendas gratis”.

Añade que, esta población, al vivir en la calle, son personas estigmatizadas, que aprenden socialmente a vivir de esa forma porque no conocen otra, porque esa fue su decisión, porque en muchas ocasiones no se les ofrece alternativas de vida digna y porque el modelo de estado paternalista a medias, solo reproduce en otras escalas los enormes problemas sociales”.

LA CASA DE LOS ESPEJOS REFLEJA LA PROBLEMÁTICA

El día, en la Casa de los Espejos, comienza a las 9:00 a.m. cuando llega Ramona Alejo, junto con tres colaboradores más, a preparar el almuerzo para aproximadamente 80 habitantes de calle, “algunos almuerzan aquí; otros se los llevan. Terminamos jornada a la 1 p.m. pero verificamos en la planilla quiénes vinieron, quiénes faltaron y sí hay nuevos, pero siempre es así, llegan de todas partes”, dice la voluntaria de la Defensa Civil.

La Casa de los Espejos es el único sitio con que cuenta esta comunidad para la atención humanitaria, en ella se realizan varias intervenciones preventivas sobre enfermedades de transmisión sexual.

Gloria Gómez, referente de la Dimensión Sexualidad, Derechos Sexuales y Reproductivos, estuvo presente en la jornada y mencionó que, a través de la Secretaría de Salud, realizan acompañamiento a la Defensa Civil en actividades lúdicas, recreativas, actividades de prevención y promoción de las enfermedades que se están presentando actualmente. “Capacitamos sobre las enfermedades de transmisión sexual, con mayor importancia, a habitantes de calle porque están en mayor riesgo”, menciona Gómez.

Lo cierto es que Santa Marta está en el mismo círculo vicioso de aplicar las mismas políticas públicas sin adentrarse en la solución a este problema social, que, aunque es difícil, con constancia, permanencia y continuidad se pueden ver cambios positivos en este aspecto.

QUÉ IMPLEMENTA EL DISTRITO

La Alcaldía Distrital, actualmente, desarrolla un proyecto llamado ‘Ferias de la Equidad y el Buen Vivir’, es una oferta institucional que incluye a todos los programas sociales con los que cuenta y tiene el Distrito para las poblaciones vulnerables, entre estas, los habitantes de calle.

“Consiste en implementar políticas públicas a través de la oferta institucional, en cuanto a habitantes de la calle, también se hace el acompañamiento a una estrategia que se llama ‘Plan Retorno’ para los que quieran regresar a sus lugares de origen, los cuales reciben la ayuda necesaria para que esto se dé. Mientras están en la ciudad se les apoya en los procesos de recuperación y rehabilitación voluntaria en caso de ser adicto a las drogas, de sisbenización, salud, restitución de derechos”, expresa Luis Martínez, líder enlace habitante de Calle con la Alcaldía.

Es pertinente encontrar la manera de llegar a ellos convenciéndolos de cambiar su estilo de vida, por eso es importante la permanencia de psicólogos y sociólogos en estos procesos y el seguimiento constante de los mismos.

Por tanto, las políticas públicas están, pero estas deben tener un proceso constante, generar confianza en el beneficiario y con políticas integrales, en la que los ciudadanos, la población de la calle, el gobierno y las organizaciones sin ánimo de lucro, trabajen mancomunadamente por la plena ejecución de las mismas.

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