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Análisis

Éxodo bolivariano parte II

Opinión Caribe

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A 70 venezolanos les han sido expedidas cédulas de extranjería en Santa Marta

Entre los migrantes provenientes de Venezuela han llegado a la ciudad técnicos, comerciantes y profesionales que no dudan en ocupar plaza en oficios varios con el fin de ser remunerados a como dé lugar. ¿Se les está brindando una mano a los hermanos bolivarianos o nos estamos aprovechando de su situación? Migración Santa Marta se pronuncia, y OPINIÓN CARIBE contextualiza los movimientos migratorios entre Venezuela – Colombia y viceversa. Mientras los samarios se quejan de que estos se ocupen de labores que pueden ser de ellos.

Por Fanny Medina Ariza

Los hermanos Reverol forman parte de ese grupo de venezolanos que ha llegado a la ciudad para mejorar sus condiciones de vida desde hace dos meses, huyendo de la crisis económica por la cual atraviesa su país.

Los gemelos, quienes son familiares del actual Comandante General de la Guardia Nacional Bolivariana, no reciben ningún beneficio por ese vínculo. Sufren la crueldad de la crisis económica de Venezuela y la de una corrupción, que, según Pablo Segundo, que en una oportunidad fue funcionario, toca todos los aspectos del país.

Llegaron por trocha hasta Santa Marta, pero recuerda que él y Pablo José, técnico superior en producción industrial y estudió química a través de cursos, conformaron una empresa de productos de limpieza, que durante muchos años les permitió llevar una vida cómoda.

En la ciudad se encontraron con un paisa que les ha tendido la mano desde el primer día, y quien ha apoyado la proyección de estos gemelos para montar en Colombia la empresa que habían creado en el estado de Zulia. Hoy, producen cloro, jabón líquido, desengrasantes, ambientadores, entre otros, que son comercializados entre algunos clientes.

El proyecto lo lideran los dos hermanos junto a un amigo en común, también venezolano, además del colombiano que hoy busca el reconocimiento de la marca para hacer la distribución respectiva.

Los gemelos durante el último año de crisis económica, decidieron trasladarse a Colombia porque la situación empeoraba, “de un año para acá es insoportable, uno no se puede ni sostener”, asegura Pablo José, quien dejó a sus padres e hijos en el país vecino.

Luego de recorrer trocha por más de 18 horas desde Maracaibo hasta Mamatoco, lograron instalarse en tierra colombiana. Paralelo a la venta de los productos de limpieza, trabajan en un lavadero de automóviles, en el cual ganan por día, lo que en Venezuela representa el sueldo de cuatro semanas.

“Un peso equivale a 40 bolívares, 100 mil pesos en bolívares, si la situación estuviera bien allá, fuera un ‘platero’, mucho dinero, pero el sueldo mínimo semanal allá son 3 mil ‘bolos’; con ese billete, hoy, se compran dos harinas pan, y se acaba el sueldo de la semana. Una libra de arroz cuesta 4 mil, más de lo que se gana una persona durante la semana, y sigue siendo el mismo sueldo”, explica Pablo José.

Señala que la situación es tétrica, no hay qué comprar, los atracos a mano armada para obtener alimentos en las afueras de los mercados se volvieron una constante. “Sí, me gustaría volver a Venezuela, cuando la situación mejore, porque hacerlo ahora es un suicidio, la gente parece calavera con peluca, se está muriendo de hambre”. Narra que están haciendo arepa con la pepa del mamón, la tuestan, la muelen y con eso la preparan, ante la escasez de harina.

Aunque para ellos no es una deshonra lavar carros después de ser dueños de una empresa, sí es difícil ver que después de tanto esfuerzo, todo se vino abajo, de acuerdo con lo expresado por Pablo. Mencionó a una compatriota suya, ingeniero de petróleo que trabaja en un asadero de pollos, quien gana más de lo que puede recibir en estos momentos en su país.

Como Pablo y ella, hay un sinnúmero de ciudadanos venezolanos que ha llegado a Santa Marta, que ocupan vacantes de oficios varios, hecho que para algunos samarios es controversial, porque ante la tasa de desempleo que ha aumentado a nivel nacional, la ciudad no está exenta de esos índices y esos trabajos deben ser para los samarios.

En Colombia el desempleo aumentó de 8.2% a 8.9% en relación con año anterior, en Santa Marta la tasa se ubica en el 10.3%.

Otro de los mercados explotado por los chamos tiene que ver con la delicada actividad sexual. En las calles del Centro Histórico abundan las prepagos venezolanas, quienes por pírricos precios les arrebatan los clientes a las trabajadoras sexuales reconocidas del sector.

La inconformidad por la ocupación de oficios varios por parte de los migrantes venezolanos causa más escozor en el sector de la construcción. En la actualidad se concretan diversos proyectos en los que la mano de obra es fundamental. Trabajadores samarios se quejan porque los chamos cobran menos, de acuerdo con lo expresado por ellos, por esta razón, los contratistas prefieren emplearlos.

Pablo Reverol cree que quienes los contratan se aprovechan de las circunstancias del venezolano para ahorrar dinero, “no creo que el venezolano cobre menos, lo que sucede es que llega aquí con una mano adelante y otra atrás, son ocho horas laborales y le dicen a uno que son 12; esa persona debe pagar un arriendo, no tiene como alimentarse, necesita el dinero, por tanto, debe aceptar las condiciones, además, los contratan sin papeles. Cómo se puede llevar a una persona de esas a una inspectoría de trabajo, si no tenemos papeles, no podemos acusarlos. Un samario no lo acepta, porque es una explotación”.

En Venezuela, ser albañil es uno de los oficios mejor pagados en buenas épocas, gran parte de los migrantes que ha llegado es de chamos jóvenes, que busca un empleo para ayudar a sus familias, llevarles comida o para que ellos compren lo que puedan.

INFRACCIONES A LA NORMA MIGRATORIA

El departamento de Migración Santa Marta explica, que un ciudadano extranjero no es ilegal, según sus términos, “Migración Colombia tiene una política de derechos humanos y la política institucional está orientada y nos permite entender que el migrante no es un delincuente, por eso nosotros no hablamos de ilegales, hablamos eventualmente de infractores o de irregulares en lo que se refiere a la norma migratoria”.

Sandro Murcia, director de la seccional, afirma, que el ciudadano puede regularizar su estado migratorio y salir de esa condición; se habla de irregular cuando de alguna forma contraviene la norma migratoria, por ejemplo, que al ciudadano se le autorizó un permiso de permanencia inicial por 90 días, la ley lo ordena, esos ciudadanos que no necesitan visa para venir al país deben y pueden ingresar hasta por 90 días en un primer ingreso. Si aparece el día 91 a pedir una prórroga o extensión de permanencia, entraría en una condición migratoria llamada permanencia irregular, es decir, sobrepasó el tiempo autorizado, debió venir unos días antes.

Con respecto a la llegada de venezolanos por trocha a Santa Marta, Murcia manifiesta, que pronunciarse frente a este tema sería atrevido, porque la forma en la que lleguen es individual, la persona puede llegar por el medio que quiera, lo que le interesa al Estado es que cada persona haga su proceso migratorio; para este caso, la frontera colombiana no está cerrada, por lo cual no hay impedimento para hacer el registro, “este año en Santa Marta se han registrado y expedido la cédula de extranjería a 70 ciudadanos venezolanos”.

En cuanto a las personas que trabajan en la ciudad sin documentación en estos momentos, Murcia menciona que es difícil demostrar que desempeñan estos oficios. Pero en lo que compete a las personas que realicen la contratación, si están infringiendo la normatividad migratoria.

“Hoy, adelantamos actuaciones administrativas contra personas jurídicas de todos los objetos sociales por controvertir la norma migratoria, en algunos casos – muy pocos- por no pedirles la documentación, la mayoría es por no reportar la vinculación de estos ciudadanos a la actividad laboral. Si las personas conocen esos sitios, haremos las verificaciones pertinentes, porque es importante resaltar, que los extranjeros tienen los mismos derechos civiles que los colombianos, la Constitución en el artículo 100 lo consagra así”, asegura el director de Migración Santa Marta.

LA MIGRACIÓN, UN FENÓMENO CONSTANTE

El antropólogo Julio Barragán analiza el proceso migratorio como parte de la misma historia de la humanidad, “es la manera a través de la cual la cultura se va conformando y transformando, en el sentido de que el intercambio forma parte esencial de la naturaleza humana. En estos momentos, la migración es un proceso mucho más fuerte, el fenómeno de la globalización, sobre todo la económica, que lleva sus consecuencias en la globalización cultural, hace que en esa medida hoy sea más fácil migrar”.

Ejemplos claros son los producidos en Europa, el sueño americano, además de la llegada de cubanos a Turbo- Antioquia y los venezolanos a diversas regiones del país, entre otros. Barragán plantea que estos movimientos migratorios obligan a que los Estados hagan replanteamientos de sus políticas, “la Unión Europea está intentando ver de qué manera se logra recibir a los migrantes que llegan de manera masiva; mientras que la respuesta en otros países es contraria. Estados Unidos decidió cerrar fronteras, colocar muros y perseguir a todo aquel que intente entrar de manera ilegal. Las consecuencias en los países que traen migrantes como los que reciben, amerita un replanteamiento de las mismas políticas”.

Es contradictorio que en tiempos de globalización la respuesta sea negativa ante la llegada de personas de un país vecino, siendo la globalización un proceso de evolución e intercambio, por tanto, el antropólogo manifiesta, que una característica misma de la globalización es que es contradictoria, la aldea global en términos de tecnología transmite cultura, el fenómeno de la Internet y las redes sociales en la parte positiva de la misma globalización concibe poder intercambiar cultura, pero en el fenómeno migratorio genera nacionalismo, ejemplo de ello son los caballitos de batalla de campañas políticas como el cierre de fronteras.

El mismo nacionalismo que se genera crea rechazo hacia el empleo de personas extranjeras, con respecto a esa actitud Desde el punto de vista de Barragán, es necesario mejorar las políticas laborales. Los migrantes que trabajan de manera ilegal no tienen prestaciones sociales, un buen salario; el empresario contrata al que le sale más barato que el nacional. A las multinacionales se le abren las puertas para controlar la economía colombiana, pero a quienes buscan trabajo se le ponen trabas. Deben replantearse las medidas de impuestos para que aquellos que vienen con capital extranjero tengan exenciones, lo mismo que el capital humano que enriquece al país en profesiones y oficios en los que hay falencias.

EN RETROSPECTIVA, LA HISTORIA SE REPITE

A mediados del siglo XX cuando en Venezuela se dio un proceso de urbanización, los colombianos decidieron migrar al vecino país. En los años 70, cuando se produjo la bonanza petrolera, Venezuela demandó mano de obra extranjera. En ese entonces, cientos de colombianos se instalaron en ese país con el objeto de mejorar sus condiciones de vida, sin dejar de lado que la mayoría era gente campesina, sin formación profesional, solo trabajadores de la tierra.

Hoy el fenómeno es a la inversa, como lo evidencia OPINIÓN CARIBE, los migrantes venezolanos radicados en Santa Marta, son profesionales, que en su país llevaban un estilo de vida cómodo, pero por el debilitamiento de las instituciones se ven obligados a buscar otros derroteros para solventar las necesidades familiares.

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