Connect with us

Análisis

Líderes transformacionales para el Caribe

Opinión Caribe

Published

on

Un líder no necesita ser jefe, en efecto, los líderes no siempre son las personas con mayor jerarquía dentro de las organizaciones, los líderes son quienes saben hacia donde quieren ir y transmiten esta seguridad a las personas que los rodean. El Caribe necesita de liderazgos transformacionales que estimulen el emerger de la conciencia de los ciudadanos logrando que se comprometan dejando de lado sus intereses personales, para enfocarse en los intereses del colectivo.

El término líder ‘esconde personalidades muy distintas y complejas’, la mayoría de los estudios tipifica a los líderes como carismático, democrático, autocrático, pero basados en quienes han ocupado cargos que ejercen liderazgo en Santa Marta y el Caribe, se puede demostrar la evolución que ha sufrido en esta región del país, por ello, OPINIÓN CARIBE consultó a expertos sobre el tema.

Las fuentes consultadas coinciden en afirmar que, en situaciones de crisis y descrédito generalizado, el estilo particular de liderazgo permite a los nuevos empoderamientos diferenciarse de la desprestigiada clase política tradicional.

El personalismo político en América Latina es un fenómeno ampliamente estudiado, que forma parte de la cultura política latinoamericana y se refleja en el diseño institucional de sus sistemas políticos presidencialistas. De hecho, en los momentos de crisis política o institucionales, generalmente se ha creído en “el ejercicio del poder ejecutivo con facultades extraordinarias” y es cuando el caudillo viene a ocupar el espacio dejado por el vacío institucional, de acuerdo con la afirmación de José Manuel Rivas Otero, estudioso del liderazgo en América Latina y cuyos planteamientos pueden aplicarse a la evolución que sufre hoy Colombia y el Caribe.

Con anterioridad, otros autores ya habían relacionado el liderazgo político con las crisis de gobernabilidad. Para el sociólogo Alemán Max Weber, “el origen del liderazgo es una situación objetiva de crisis”. Según Afirma Marvin Zonis, docente de economía política internacional, liderazgo, y comercio electrónico en Chicago,“los líderes son necesarios para sacar a la luz el descontento hacia cuestiones tangibles traducibles en exigencias que luego se van a plantear al sistema político; lo que hacen los líderes individuales dentro de la estructura política es, sencillamente, intentar movilizar ese descontento, de tal forma, que su potencial se transmite en apoyo hacia ellos en su lucha con los rivales políticos”.

Los cambios en Colombia y el Caribe en lo que se refiere a estilos de liderazgo en el poder han sido denominados como fenómenos, por el contexto y el momento histórico en que se dan. Moisés Pineda Salazar Especialista en Sociedad y Cultura del Caribe de la Universidad ‘Simón Bolívar’ señala que se ha tratado precisamente de un descontento colectivo y el descuido de la clase tradicional, representadas sus afirmaciones en la llegada al poder de personas como Antanas Mockus, Bernardo Hoyos y Carlos Caicedo en Santa Marta, con especial énfasis en Antanas Mockus, de quien asegura es la mejor muestra en Colombia de un verdadero liderazgo transformador replicable y quien marcó una tendencia.

CONTEXTO CARIBE

En el Caribe se han conocido expresiones de liderazgo que han estremecido la opinión pública, actualmente el Magdalena cuenta con liderazgos políticos que rompen los esquemas tradicionales, Rafael Martínez, alcalde de Santa Marta sin ningún respaldo de tradición familiar y Rosa Cotes, la primera mujer gobernadora del Magdalena con amplio carisma y respaldo social.

Sin embargo, fue en Barranquilla donde durante los últimos veinte años se dio primero un fenómeno parecido con Bernardo Hoyos, quien aún despierta opiniones encontradas, pero representó en su momento una revolución en los estilos de liderazgo.

Para analizar la génesis de los cambios en el Caribe se consultó a Moisés Pineda Salazar, Especialista en Sociedad y Cultura del Caribe de la Universidad ‘Simón Bolívar’ quien narró: “en el caso de Barranquilla el asunto se remonta a los tiempos en que José Name Terán, quien sacó prácticamente a las familias aristocráticas del manejo de la ciudad de Barranquilla, cuando habló acerca de las posibilidades de la gente de clases media y baja de ascender al poder político de la ciudad”.

Pineda Salazar relaciona este momento con una crisis en la aristocracia barranquillera, que, durante un periodo anterior, presentó una fractura interna que permitió un movimiento de protesta en contra de un estilo de gobernar bastante aristocrático y muy centrado en los apellidos.

“En esa dinámica el Partido Liberal saca una cantidad de gente de clases media y media baja, profesionales de la Universidad del Atlántico y de la Universidad Libre de sectores populares y los empuja hacia puestos de control, los cuales en un periodo de 16 a 20 años llegaron a controlarlo todo, el poder judicial, los órganos de control y en la Gobernación o los municipios que pudiéramos afirmar sin temor a equivocarse, que no había nada en el Atlántico que no pasará por el escritorio de José David Name Terán”.

“Este fue un ejercicio que generó una reacción en los sectores de clase alta que habían sido sacados a zapatazos del poder político, el cual genera un escenario en el cual aparece la desmovilización del M-19 que arrastra desmovilizaciones del EPL y del PRT y con toda la conexión que tiene Barranquilla con los Montes de María y la subregión, esa desmovilización comenzó aglutinar unos nuevos sectores que encontraron en Name el trompo del poder”.

Posteriormente y con el liderazgo surgido con Bernardo Hoyos como un liderazgo más comunitario, se cumplió un ciclo que finalizó después dieciséis años, tiempo que duró la corriente impulsada por Hoyos.

Santa Marta y los gobiernos de continuidad actuales tienen en esta vivencia un ejemplo de lo que se vive y una muestra de lo que se debe tener en cuenta para avanzar y para no replicar.

Según declaraciones de Moisés Pineda, los liderazgos en el Caribe de derecha o izquierda son un fenómeno cíclico, que por lo general duran 16 o 20 años, después de los cuales hacen crisis.

Aunque, aclara que algunos sectores populares se dejan alinear por la dirigencia y se unen a través de matrimonios de conveniencia con los antiguos sectores aristocráticos de la ciudad, lo que genera una nueva mezcla que permite a los sectores tradicionales seguir con el manejo de la administración pública.

Al interrogar a Moisés Pineda sobre la importancia de estos ciclos y la conveniencia de su trascendencia en el tiempo manifiesta, que los ciclos políticos de 20 años son un ciclo normal en la historia de la democracia en cualquier parte del mundo, algo más amplio no existe, porque se hablaría, entonces, de un único partido o de dictadura, “en el caso local no superan los cuatro periodos y me parece que es saludable porque eso permite mejorar el manejo del poder, lógicamente, lo que vemos es que se repite el caudillismo, la utilización unipersonal de las cosas y con ello la corrupción que sigue presente”, enfatizó.

La exposición del docente Pineda Salazar explica como los líderes han comprendido que se necesitan movimientos y redes de liderazgo y el sentimiento se ha despertado en toda la región, obedeciendo a la lógica económica de este sector del país en el que actualmente hay un pensamiento común en la clase política y es que el Caribe necesita un presidente.

“Nos han tenido siempre con el cuento del vicepresidente, nos buscan porque somos los que ponemos los votos, si el plebiscito se hundió fue porque la Costa no votó, pero si la Costa genera un movimiento y un proyecto económico de alcance nacional y logra consolidar un liderazgo capaz de darle garantías a la nación, es posible que surja un presidente costeño, pero nuestros líderes pensando en lo nacional han descuidado lo local”, indicó.

“Hoy las naciones no funcionan iguales, lo funcional son las redes de ciudades y ahí es donde está el poder, pero el pensamiento de izquierda y de los caudillos es adquirir alcance nacional y terminan desperdiciándose, porque para alcanzar ese poder van perdiendo los liderazgos locales y le abren las puertas a otras corrientes, también pensando en que para unas elecciones nacionales se requiere billete, empiezan a hacer ‘jugadas’ qué les van restando confianza en la comunidad y los van poniendo al mismo nivel de los otros a quienes les hicieron oposición”.

Lo curioso es que, en palabras de Moisés Pineda Salazar, aunque se etiqueten de izquierda o derecha, lo diferente no está en la etiqueta que se ponen, sino la manera cómo se comportan, “al final, todos van para el mismo lado”.

Pineda Salazar le adjudica a Antanas Mockus un liderazgo transformacional al considerar que fue quien realmente cambió la manera de hacer política y de abordar el ejercicio del poder del Estado; manifiesta que, en el Caribe, sin embargo, han surgido liderazgos contestatarios en el que se lleva a la gente de la izquierda a cargos públicos; una de las fallas, de acuerdo con su opinión, es que se convierten en líderes sin equipo para gobernar.

LIDERAZGO DESDE LA PSICOLOGÍA

Ante la disyuntiva expuesta sobre si los líderes nacen o se hacen y en búsqueda de encontrar los estímulos que contribuyen a que se formen, OPINIÓN CARIBE consultó a Alejandro Zuluaga, psicólogo de la Universidad de Los Andes con doctorado otorgado por la Universidad Estatal de San Petesburgo en Psicología del Desarrollo, docente de la Universidad del Atlántico actualmente, quien afirmó que todas las características de la personalidad se forman con cualidades genéticas y otras aprendidas.

“Ese es un gran interrogante y tema de discusión de la psicología, si el comportamiento es heredado o es aprendido, hablando del comportamiento en general, no sólo del líder; la verdad es que las dos cosas influyen, uno trae una carga genética que viene dada por los padres, pero en gran medida lo que somos es aprendido, sin negar que se trae una influencia genética”.

Al hablar de aprendizaje se hace referencia a las experiencias, la influencia de la familia y los grupos con los que se interactúa.

“Hablando específicamente de un líder, el traer una carga genética que no solo le da características físicas sino también psicológicas, suponiendo que el padre y la madre sean personas equilibradas y partiendo que son un buen modelo, porque su actuar o comportamiento son ejemplares, eso hace pensar que el chico tiene buena influencia”.

“Además, si el padre es líder de la comunidad, el niño va viendo un modelo de líder, además de sus iniciativas y la forma de tomar decisiones”, añadió.

Zuluaga hace énfasis en el amor que debe tener un líder hacia sí mismo y su comunidad para querer y luchar por su beneficio. “Amor en el sentido de querer que los demás estén bien, si yo amo a alguien trato de que esté bien y doy todo por esa persona o por esa comunidad y eso me hace sentir bien, el amor es la base del desarrollo del ser humano y en el caso de ser humano, un líder es una persona con un profundo amor con su prójimo porque se entrega y da todo sin importarle el dinero o el reconocimiento”.

Sin embargo, hay quienes rompen paradigmas al consolidar liderazgos sin haber tenido una infancia con bases sólidas como las expuestas por Zuluaga, al respecto el especialista explica, que cada persona es diferente, de forma general hay niños que han tenido malas influencias familiares pero reemplazan estas falencias por otro tipo de experiencias positivas como las adquiridas en la escuela, donde pueden encontrar una buena orientación, un maestro dedicado o hay personas que tienen cambios radicales de vida a través de experiencias personales como quien se encuentra con un gran maestro espiritual y eso transforma su vida y lo puede convertir en un gran líder.

Desde la psicología, Zuluaga asegura que lo que se debe estimular para que los niños sean líderes son los valores y la moral, “un líder debe ser honrado, trabajador, ético, respetuoso, tolerante y compasivo, pero eso sí, tener mucha generosidad, porque vivimos el antiliderazgo, prima lo particular sobre lo colectivo”.

“La honradez tiene que ver mucho con el amor que exponía antes, porque si amamos al pueblo cómo le vamos a robar, si los amo quiero darles más, el antilíder solo llega a saquear los fondos públicos y a armar artimañas para lucrarse y robar, la educación que brindan las escuelas y las universidades es crucial, porque el saber es el que te da las herramientas para tomar las mejores decisiones en beneficio de la comunidad desde tus valores y convicciones”, puntualizó.

De esta manera, Zuluaga descarta que las condiciones socioeconómicas hagan mejores o peores líderes, puesto que tanto estratos altos o bajos pueden brindar a sus hijos modelos de personas justas y ejemplares con generosidad, con amor al prójimo ya que desde esta perspectiva un líder positivo debe crecer con valores morales.

DESDE LO ACADÉMICO

Gonzalo Molina, especialista en Filosofía y en Gerencia Pública, docente universitario y de media vocacional, aclara, “hoy hay muchas formas de liderazgo, no hay unas clases específicas de liderazgo, pero si hay unas tipologías generales, por ejemplo, se conocen líderes transformadores que van abriendo espacios, abriendo caminos; también hay líderes organizadores. Los líderes transformadores no tienen la capacidad de recoger todo lo que van conduciendo, necesitan gente que esté al lado de ellos y que organice, que coordinen y apoyen; también hay líderes que realmente no aportan, sino que son negativos de alguna manera y sería una tercera tipología que podríamos caracterizar”.

El docente Molina enfatiza, que actualmente se están proyectando liderazgos colectivos, proyectando que se necesitan más de una persona, enrolarse, ser complementario y tener buenos equipos y esos equipos de liderazgo son mucho mejores en cuanto a que pueden cubrir muchos más espacios y pueden extenderse de una mejor manera hacia su trabajo y en el caso juvenil, hay múltiples expresiones que se vienen impulsando hoy.

Gonzalo Molina lidera el proyecto Ecoatmósferas: filosofía para pensar y actuar, biodiversidad, saberes y recreación, que promueve el liderazgo ambiental en el Caribe, cuya base es el trabajo comunitario o de liderazgo en redes.

“Creo, que se debe enseñar a la gente a identificar dos tipos de personas o dos tipos de liderazgo, los que son rieles y permiten que los trenes anden y los que son obstáculos para los rieles; los jóvenes deben enfocarse en buscar gente que les complemente, que les aporte, que los incentive y motive, no convertirse en obstáculos para que otros desarrollen su trabajo

Los mejores escenarios para la formación de líderes son las necesidades mismas, el caldo de cultivo propicio para que se genere un líder es que haya necesidad, de ahí surgen muchas veces espontáneamente, personas conscientes y con necesidades”, indicó.

Gonzalo Molina, exmilitante de grupos de izquierda, se atreve a mencionar que en el terreno comunitario político social, los partidos políticos tradicionales seleccionan líderes, pero los coopta de acuerdo con los intereses y a los perfiles que se vayan necesitando.

“Hoy existe tanta corrupción en el país y tantas condiciones negativas de liderazgo político, que normalmente las comunidades apoyan a uno u otro líder sobre la base de que les llena cierto perfil, por ejemplo, tuvimos un zapatero de concejal en Bogotá, hemos tenido líderes indígenas que han sobresalido con cierto nivel de prestigio y de conocimiento social, soy defensor de lo académico y puedo afirmar que las universidades públicas están pariendo lideres de nivel con prestigio y reconocimiento social, sobre todo porque hay muchos estudiantes que se han dado cuenta que pueden ser una fuerza contundente a la hora de desarrollar, un trabajo porque tienen posibilidades reales, sin duda, lo académico debe vincularse hoy más a lo político y lo social, pero sin perder la identidad”, señaló Molina Arrieta.

Pero hace hincapié en que los docentes deben lograr que los jóvenes sean gestores de conocimiento, que aprendan a aprender y con eso se garantiza un cambio de mentalidad en los jóvenes bachilleres y universitarios.

Al consultarle qué ha pasado con la izquierda y por qué se ha debilitado, expresa, que “el estado ha alineado a muchos y no se mantienen en grupos de izquierda, sino que se acomodan en la estructura estatal y no mantienen el perfil de militancia política, pero la mayoría de la gente que estuvo en la izquierda está en los centros de poder del Estado”.

TIPOS DE LÍDERES

Basado en Carlos Matus, ingeniero comercial en la Universidad de Chile, del año 1955, obtuvo un MPA en la Harvard University, especializado en Alta Dirección y Planificación Estratégica, el docente Gonzalo Molina Arrieta escribe un ensayo sobre las características personales comunes a los líderes, una gran variedad de combinaciones y dosificaciones, en la conformación de la personalidad real de los líderes. El líder transformador planteado por Matus es sin duda el modelo a seguir.

El líder sin proyecto lo define como: un gran individualista, se orienta por un proyecto personal, quiere el poder porque ama el poder, él piensa en su proyecto personal y delega en otros la elaboración del proyecto de gobierno necesario para crearle viabilidad a su proyecto personal, es experto en micro-política, un buen conocedor de las debilidades humanas y un eficiente utilizador del clientelismo político, vive de formalidades y lugares comunes, su capital intelectual es generalmente pobre, pero esta deficiencia la compensa con astucia, viveza, agilidad mental y sentido de la oportunidad.

El líder Administrador: es pragmático, gradualista y desconfiado de las ideologías, es como tractor con rieles, una locomotora más lenta pero de increíble perseverancia, no es creador de direccionalidad, no se siente llamado a hacer historia, sino a administrar las situaciones, a seguir por los mismos rieles ya probados y seguros, no se pregunta por las reglas del juego sino por el buen desarrollo del mismo, aborrece el caos y el desorden en la medida en que valora la eficiencia, no intenta grandes cosas solo quiere que la situación se mejore o en el peor de las cosas que no se deterioren, tienden a tener una responsabilidad más partidista que nacional… en un extremo puede ser un conductor hábil del cambio gradual, sobrio, seguro, serio, perseverante y cauteloso, capaz de producir progreso social. En otro extremo puede ser un gobernante fuera de tiempo y arrastrado por las circunstancias, pero en ambos casos no busca las grandes decisiones críticas y aborrece las decisiones trágicas.

El líder Transformador: Según las características planteadas por el profesor Matus, es un luchador dominante, agresivo e inagotable, rechaza tajantemente el pasado y no distingue claramente entre audacia estratégica y aventura. Afirma que estos líderes transformadores son hombres de inteligencia superior y carismáticas, pero están sujetos a una alta ceguera situacional; por lo general tienen un ego muy desarrollado que a veces llega a estados enfermizos. Padecen de una inclinación al triunfalismo, a la centralización burocrática y a un ideologismo exagerado. Concentran, no delegan y no se dejan asesorar. Son personalidades fuertes y dominantes, soberbias y algo sordas, que no admiten errores ni demandan consejos, pueden justificar todo por la acción de los oponentes o los errores de sus colaboradores. Tienen una gran capacidad para crearse los enemigos y amigos que necesitan para gobernar en cada momento.

Normalmente quedan atrapados, en el dilema de elegir entre la confianza política, para fortalecer el avance del proceso de cambio y la capacidad tecno-política necesaria, para que el proceso de transformación sea menos costoso y desorganizado. Son locomotoras fuera de rieles, que hacen nuevas vías y arrastran el cambio situacional a una velocidad que difícilmente puede alcanzar el sistema de planificación más moderno, por ello son grandes desorganizadores-organizadores. Con sus decisiones centralizadas desorganizan, al menos en una primera etapa, a mayor velocidad que lo que pueden organizar. En este proceso no delegan nada, pero tampoco asumen sus errores y tienen poca capacidad de corrección. Muchas veces son mejores estrategas que el mejor de sus asesores, lo que refuerza su autonomía y práctica del cálculo solitario. Se trata de hombres que crean o abrazan con gran fuerza las ideologías y son conducidos por ella a un exceso de voluntarismo, de manera que en sus reflexiones dominan ampliamente las consideraciones normativas (valores, creencias, dogmas religiosos etc. sobre las prescriptivas ciencias) por la misma razón de su fe, intentan imponer sus creencias, sienten la necesidad de hacerle bien a la fuerza, a las mayorías postergadas del proceso, pero también desposeídas, según ellos, de la capacidad para comprender el proyecto del líder; el líder transformador quiere pasar a la historia y se siente con la fuerza necesaria para tomar decisiones críticas y trágicas.

Tiene la capacidad fría de disponer de la vida y el sacrificio de otros hombres o de toda la sociedad, porque se sienten llamados a cumplir una tarea histórica y porque ellos mismos comparten todos los riesgos… en contrapartida a sus aciertos, este líder transformador es capaz de cometer errores de magnitud histórica, proporcionales a la grandeza de sus ilusiones, lo paradójico de estas personalidades transformadoras, es que pierden la noción del tiempo y envejecen conservadoramente, por su incapacidad para acompañar la evolución del proceso social.

***LIDERAZGO Y SOCIOLOGÍA

En el texto Economía y Sociedad, del sociólogo alemán Max Weber, se define detalladamente las formas de asirse al poder y lograr una estabilidad en el ejercicio de la autoridad. Por dominación debe entenderse como la probabilidad de encontrar obediencia a un mandato determinado, contenido entre personas; al poder, como la probabilidad de imponer la propia voluntad dentro de una relación social, aún contra toda resistencia y cualquiera que sea, el fundamento de esa probabilidad.

Toda dominación sobre una pluralidad de hombres requiere un cuadro administrativo… (hombres que obedecen, hacen cumplir). Este cuadro administrativo puede obedecer, por la costumbre, por intereses materiales o por motivos ideales (con arreglo a valores). La naturaleza de cada uno de estos motivos determina en gran medida el tipo de dominación.

Para Weber existen tres tipos puros de dominación legítima, con una dinámica y características propias, la legal o racional, la tradicional y la carismática.

En cuanto a la Dominación legal o racional: «se obedecen las órdenes impersonales, objetivas, legalmente estatuidas y personas por ellas designados en méritos», esta se fundamenta en la racionalidad, en el respeto a la autoridad legal, a las instituciones.

Dominación Tradicional: «descansa en las creencias cotidianas, en la santidad de las religiones que rigieron desde tiempos lejanos y en la legitimidad, de los señalados por esta tradición, para ejercer la autoridad».

Dominación Carismática: «se entiende por carisma, la cualidad que pasa por extraordinaria, (condicionada mágicamente en su origen, lo mismo si se trata de profetas que de hechiceros, árbitros, Jefes de cacería o caudillos militares). De una personalidad por cuya virtud se la considera en posición de fuerzas sobrenaturales o sobrehumanas, o por lo menos específicamente extra-cotidianas y no como ejemplar y en consecuencia como jefe o caudillo guía o líder».

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *