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Entrevistas

Junior Beltrán, la voz de los pueblos

Opinión Caribe

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Desde el Sofá Naranja de OPINIÓN CARIBE se entrevista a una de las grandes figuras del periodismo magdalenense, cuya trayectoria se basa en la objetividad y en el bien colectivo, Junior Beltrán Rodríguez, quien es el mayor de nueve hermanos, de los cuales tres trabajan en la radio. Su padre fue el modelo a seguir, incansable, como pionero de la radio comunitaria. La familia Beltrán Rodríguez es oriunda de Magangué, Bolívar, pero todo el Caribe, hoy por hoy, conoce su innegable labor en los medios de comunicación.

Opinión Caribe: ¿Qué es lo que más recuerda de esos años con su papá?

Junior Beltrán: Ya todos sabíamos lo que debíamos hacer, nos dividíamos la parte técnica, mi papá dirigía la orquesta, él estaba detrás de las tarimas; yo estaba sobre ella y si me cansaba, entraba él. Eran jornadas largas, festivales de varios días, además, la información sobre los pueblos las traíamos para el noticiero. La unión de la familia es interesante, seguimos haciendo lo que mi papá nos enseñó a hacer, periodismo para el desarrollo con el objetivo de que la comunidad tenga una respuesta.

OC: ¿Eran los de antes mejores locutores?

JB: Había que prepararse más un locutor, se debían manejar muchísimas facetas, por ejemplo, la música colombiana, hoy cualquiera puede ser locutor, hasta un recreacionista hace un programa y ya es un locutor, además, se debía tener buena voz; se entiende que la radio son sonidos y entre más agradables, mejor, y a eso le apuntaban los directores artísticos de esa época, tener voces fuertes que leyeran bien, buena fonética y sintaxis, sobre todo, para leer noticias que fue en lo que me especialicé.

OC: ¿A qué edad comenzó?

JB: Comencé a hacer radio de 14 años en Ondas del Río en Magangué al lado de mi padre, de ahí me fui para Sincelejo a trabajar, tenía unos 17 años y trabajaba en comunicaciones del Incora, alternaba los fines de semana en radio Sincelejo, una emisora que aún existe; de ahí me voy a Cartagena y trabajo en La Voz De Las Antillas, una emisora especialista en baladas. Luego mi familia se vino para Barranquilla y mi papá empezó a trabajar en Radio Libertad a finales de los 70;Radio Libertad era una emisora que cubría a todo el Caribe, llegaba hasta Venezuela y Las Antillas Menores, era la emisora más potente del Caribe y tenía los mejores periodistas de la época.

La parte regional la manejaba mi papá con un programa que se llamaba Radioteatro, un programa musical de dos horas que se hacía los domingos y se financiaba con publicidad de toda la geografía Caribe; viajaban durante toda la semana, recogían los patrocinios, las entrevistas y los reportajes sobre problemas de las comunidades, las vías y los corregimientos que querían ser municipios, como es el caso de Bosconia,que realizó una campaña fuerte con mi padre.

OC: Cuéntenos sobre su trayectoria

JB: Me dediqué a leer noticias, me separé un poco de lo que hacía con mi papá en la parte de presentaciones en público. Se me dio la oportunidad, porque el lector de noticias se enfermó y me dijeron que si podía tomar su lugar, empecé a leer y cuando él se fue don Roberto Esper, dueño de la emisora, dijo: quiero hacer un noticiero a dos voces y trajo de Bogotá a Eduardo Hernández Vega, barranquillero que leía noticias en radio Continental de Bogotá. Entre los dos leíamos el noticiero. Fue un fenómeno diferente a lo que se hacía en ese momento, porque siempre había un solo locutor de noticias, además, lo hacíamos en jornada maratónica, noticieros que empezaban a las 4 a.m. y terminaban a las 9 de la mañana, era una radio informativa que empezó con un solo locutor que leía noticias y hacía las cuñas.

OC: ¿Cómo llega a Santa Marta?

JB: Estando en Radio Libertad sale el llamado para Santa Marta, no conocía esta ciudad, contaba solo con 18 años; Benjamín Cuello que trabajó conmigo en Radio Libertad y Julio Bolaños se vinieron para acá a trabajar en Radio Galeón, ese año inauguraban la emisora y ellos me llamaron y me recomendaron. Vine a Santa Marta y conocí a Rodrigo Ahumada, quien me pidió la Licencia y me hizo la prueba de lectura con una noticia sobre la inauguración de la emisora y otra de agencia. Eso fue hace 43 años, él me escuchó desde su oficina y dijo tú te quedas aquí en Santa Marta, vas a leer el noticiero cuando Joaquín Sierra esté de viaje cubriendo partidos en otras ciudades, comencé haciendo turnos y la voz comercial. Empecé ganándome $2.000 mensuales, vivía en la emisora y me daban el almuerzo y la cena, además, esos $2.000 eran mucha plata en esa época.

OC: Su recorrido

JB: A los dos años me fui para RCN como director artístico con Hugo Morales, después me desempeñé como gerente de RCN, tenía 22 año; de ahí me trasladaron para trabajar en radio sucesos RCN en Cúcuta, Norte de Santander: manejaba dos emisoras, Radio Internacional y Radio Progreso; a los 6 meses me aburrí y llamé a Rodrigo Ahumada, me vine nuevamente para Radio Galeón. Posteriormente volví a RCN y me fui para Barranquilla trasladado en el año 84, en ese año ya leía el noticiero con Osvaldo Sampayo a dos voces; en ese mismo periodo dirigí una emisora que se llamaba Barranquilla Estéreo, una emisora salsera que pusimos en el primer lugar. Fui presentador de Joe Arroyo, del ‘Checo’ Acosta y de la Orquesta de Pacho Galán por 20 años, me conocí toda Colombia con ellos y seguía haciendo mi ejercicio en la radio. Un día dije:¡ya no más! no quiero más ciudades ni orquestas, me fui a un pueblo donde comencé una vida nueva, porque tuve un fracaso sentimental; tomé un bus y me dije, donde pare este bus ahí me bajo y me bajé en un pueblo que se llama San Juan Nepomuceno, Bolívar.

OC: Su experiencia con las emisoras comunitarias en el Caribe

JB: Me gustó el pueblo, empecé a conocer gente y me quedé, me quedé 5 años, monté la primera emisora comunitaria. En la región Caribe aún no había emisoras comunitarias, porque el Estado no le daba paso a eso, apenas estaba en proceso de legalización durante el gobierno de Ernesto Samper y fuimos Pioneros, porque insistimos mucho y a veces transmitíamos por encima de las autoridades y la misma policía nos avisaba que venían los de la monitora, lo que hacíamos era apagar. En el caso de la emisora Innovación Estéreo en San Juan Nepomuceno, los domingos transmitíamos la misa del padre; el lunes con el comandante de la policía las campañas de prevención; el alcalde tenía un programa para hablar de sus obras de gobierno; las comunidades también tenían un espacio, se cumplía la verdadera función de la radio comunitaria no lo que hay ahora, que dicen emisoras comunitarias y son emisoras que están compitiendo con las comerciales. Las emisoras comunitarias tenían el sentido del servicio, de hacer periodismo para el desarrollo.

Montamos esa emisora en San Juan Nepomuceno y luego cinco emisoras más, aunque las montamos solamente para los pueblos contratados por los alcaldes. Monté la emisora en San Juan Nepomuceno y el alcalde nos ayudaba mucho con la publicidad, asimismo, traíamos publicidades de Cartagena, por ejemplo. Quisieron replicarlo muchos alcaldes en sus municipios.

OC: ¿Se han cumplido sus sueños?

JB: Uno de ellos, ser médico, no. Mi sueño se ha cumplido en uno de mis hijos, porque le dije que quise ser médico y no pude,¿tú quieres ser médico? me dijo que sí y está convirtiéndolo en realidad al final de mis años. Ver a mis hijos terminar sus carreras era otro de esos anhelos; la vida me dio la vuelta que no esperé, he vivido siempre de la radio y me considero afortunado. Aunque antes era más rentable, porque había menos competencia Así que trabajar, por ejemplo, con la emisora Radio Libertad era una prebenda tremenda, porque el emisor es escuchado en todos lados, porque se decía y se escuchaba en todo el Caribe era el Telecom de los pueblos, ahora la gente escucha lo que hablan de ellos por las emisoras locales, tienen mucha más fuerza y las emisoras comunitarias ya no cumplen su función y parece que el Ministerio quiere tomar cartas en el asunto, porque están olvidando a las comunidades.

OC: ¿Cómo surgió la idea de premiar a los mejores?

JB: No sé, una vez nos reunimos Osvaldo Sampayo y Belinda García, a quienes conocí cuando apenas estaba empezando; pensamos en hacer unos talleres que se les dictaran al gremio, además de otorgar una distinción entre nosotros, como un estímulo, en un escenario lleno de historia, de cultura, y escogimos a la Quinta de San Pedro Alejandrino, premiación que se ha extendido por todo el Caribe, en el Atlántico tiene una gran acogida. De cada municipio vienen los que deben ser premiados, por ejemplo, el año pasado se lo enviamos a un hombre que llegó a ser concejal de Santana, quien recogía basuras y trabajaba con gran dedicación la preservación del ambiente, ese es el espíritu, por eso existe este estímulo.

Me conozco todos los pueblos centímetro a centímetro, los del Magdalena, Atlántico, Córdoba, Sucre, pero La Guajira es el único que me hace falta conocer un poco más. Para los que inician este camino de la radio, les sugiero que deben capacitarse, porque este es un trabajo serio al que hay que ponerle pasión, esto es un deporte al que uno quiere ponerle la misma fuerza de siempre. Llego cada día con el mismo entusiasmo, como el primer día a leer las noticias y siempre hay que estar expectante y muy pendiente de todo lo que suceda.

OC: ¿Proyectos?

JB: Enfocarme en lo que trabajo en Telecaribe, porque tenemos una propuesta, hacer un programa regional que vaya a los pueblos, a las ciudades intermedias. A pesar de mis 65 años, tengo cosas por hacer. Mi papá trabajó hasta el final con voluntad inquebrantable, con mucha tenacidad, forjando jóvenes talentosos, dejándole un gran legado a la región Caribe.

Hoy, a pesar de los avances, la mayoría de los municipios del Caribe no han cambiado, parecen detenidos en el tiempo, mientras que las ciudades como Barranquilla, Cartagena y Riohacha han servido de empuje para algunos pueblos.

Todo el comercio se quedó en Barranquilla, no querían nada con el Magdalena; ahora es que medio se habla de mejorar aspectos como el acueducto en algunos municipios, los cuales deben tener un mejor vivir, por ejemplo, San Zenón, cuya muro de contención está roto, ahí es donde juegan un papel preponderante los medios de comunicación, esa es la responsabilidad con las comunidades y mostrarle a los de la ciudad que en los pueblos hay necesidades, existe una riqueza folclórica tremenda, gente valiosa, ávida de una educación de excelencia, de progreso.

 

 

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