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Análisis

Los flamencos y su santuario en La Guajira

Opinión Caribe

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En la península guajira el Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos fue erigido para la protección del flamenco rosado (Phoenicopterusruberruber) y en él se encuentran lagunas salobres.

Observar a los flamencos alimentarse en el Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos en Camarones, La Guajira, es algo extraordinario, inenarrable, después de hacer un recorrido de quince minutos al sur desde Riohacha. Allí, en 7.000 hectáreas, cientos de estas aves clavan sus picos en el estuario del río Camarones en busca de la artemia salina, que les da su color rosado. También comen larvas de camarón y otras especies.

Desde 1977 estas aves de plumaje rosado migran desde Aruba y la Isla de Bonaire y Curazao hasta las Costa de La Guajira donde los espera el Santuario de Fauna y Flora de los Flamencos. Es otro de los atractivos de Colombia donde más se disfruta el avistamiento de aves en todo el mundo, además de sus abundantes paisajes y variados climas, territorios indígenas y características novedosas.

La Guajira es ese escenario natural y autónomo para que las mentes y los corazones de los amantes de las aves queden atrapados en medio de un paraíso de colores y de cantos, en especial de los flamencos, sobre los cuales hay muchos rumoreos, porque hay quienes creen que son incapaces de volar, pero eso es un error. Si lo hacen, solo que, por las noches, por ello, la mayoría no puede apreciar este despliegue tan singular. También se caracterizan por ser grandes nadadores. Son una especie monógama que pone únicamente un huevo al año el cual no reponen en el caso de que se dañe o se destruya.

En su hábitat natural, un flamenco puede llegar a vivir entre 20 y 30 años. Estos nacen de color marrón claro, gris o blanco y les lleva unos 3 años alcanzar su madurez completamente, entonces, su plumaje se torna rosa, rojo o anaranjado. Esto tiene que ver con algo muy sencillo, su alimentación.

Los flamencos tienen el plumaje de estos tonos de acuerdo con su alimentación. Su plumaje toma color rosa, rojo o naranja porque se tiñen como resultado de los carotenoides que se encuentran en lo que los flamencos comen.

Ellos se alimentan especialmente de camarones, plancton, algas y crustáceos. Esto no quiere decir, que, porque el flamenco coma algo rosado quedará rosado, lo que ocurre es que la mayoría de lo que conforma la dieta de los flamencos está cargado de un compuesto químico conocido como cantaxantina.

Ese químico, un pigmento carotenoide presente en muchos otros elementos de la naturaleza, se descompone en el hígado del flamenco y luego se dispersa hacia las plumas, el pico y las patas del animal, tomando así su color característico.

UNA MUJER WAYÚU, AMANTE DE LAS AVES

Yerlis Pushaina Cotes, mujer perteneciente a la etnia wayúu, a quien le encanta observar a las aves señala, que “mi interés por las aves nació desde el momento en que vi la pasión en José Luís Pushaina, un ornitólogo wayúu de mi comunidad, la admiración por su trabajo y lo que hacía hizo que yo me volviera una apasionada por las aves”.

Las mujeres wayúu han sido defensoras de la naturaleza desde tiempos remotos, encarnadas al ritmo de la madre tierra; ellas han trabajado incansablemente por proteger y preservar la vida de las aves y las bellezas naturales que Maleiwa (Dios).

Yerlis Pushaina ha trabajado durante años con su padre y tío en el cuidado de las aves, es una pasión que va de generación en generación dentro de su comunidad. Actualmente es ella quien está a cargo del Santuario de los Flamencos en La Guajira, compartiendo su experiencia con estas aves formidables.

“Vivir con aves es contar cada día una historia diferente, porque son sorprendentes, asombrosas, exóticas, su plumaje rosado y sus patas largas engalanan a La Guajira”, comenta.

Los investigadores describen a los flamencos como aves de patas largas y cuello largo muy flexible, su pico se curva bruscamente hacia abajo, la mandíbula superior es estrecha y encaja en la mandíbula inferior como la tapa de una caja.

Además, sorprende su forma de alimentarse, debido a que hunde la cabeza en el agua y la desplazan hacia atrás en posición invertida, los bordes del pico tienen una estrecha placas transversales llamadas lamelas o cerdas. La lengua es grande y carnosa, apretada contra el inferior del pico, filtra el agua a través de las lamelas, extrayendo de ellas los pequeños invertebrados y la materia vegetal de los alimentos que consumen.

Su color es de un tono rosado con las puntas de las alas (primarias y secundarias) de color negro; esta pigmentación se debe al tipo de alimento que consume. En los dedos tienen unas membranas interdigitales que no permiten que se hundan en el cieno.

Su estatura media en posición levantada normal varía de 0.80 a 1.50 metros aproximadamente, los machos son mayores que las hembras, estos no se diferencian por el color del plumaje o por las patas.

EL SANTUARIO DE LOS FLAMENCOS

Los flamencos son exclusivos en el Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos, los guajiros se sienten orgullosos de preservar este tipo de aves en el departamento.

Uno de los espectáculos que puede disfrutar el visitante es la infinitud del cielo y despejado de la península de La Guajira, interrumpida por arreboles de un rosado intenso que se disuelven en espirales sobre las lagunas del Santuario.

Esa interrupción, de acuerdo con el Viceministerio de Turismo se presenta por la bandada de flamencos, aves esbeltas de plumaje rosa que le dan el nombre a esta área protegida. Los gráciles flamencos y el majestuoso colorido de su plumaje son el principal atractivo del Santuario, que, a pesar de su reducida extensión, es considerada una de las áreas protegidas más ricas en variedad de aves acuáticas residentes y migratorias.

La Guajira, la dama bañada por las aguas del Caribe inmenso se engalana con las aves de diferente tipo, en especial, por los flamencos rosados.

CARDENAL GUAJIRO O CARDINALIS PHONICEUS

Aparte de El Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos, el cardenal es otra de las especies de aves con distribución bastante restringida en La Guajira y Venezuela. Generalmente permanece en parejas y puede ser difícil de ver. Su nombre Cardinalis deriva del latín y significa cardenal. Su epíteto phoeniceus deriva del griego Phoinikeos que significa carmesí, rojo o púrpura.

Mide 19 centímetros, sus patas son color cuerno pálido y presenta pico robusto y agudo de color cuerno a gris azuloso pálido.

El macho presenta coronilla rojo brillante con cresta larga y aguda. Su rostro y cobertoras auriculares son de color rojo brillante con una banda negra y estrecha alrededor de la base del pico, generalmente más ancho en la barbilla. Sus partes altas son de color rojo más opaco volviéndose más brillante en la rabadilla.

Presenta cobertorassupracaudales de color café rojizo, primarias parduzcas y rectrices rojo pálido. Por debajo es rojo brillante.

La hembra tiene el pico blanco azuloso con la punta de la mandíbula superior de color negro. Su cabeza es gris con cresta larga y aguda de color rojo brillante; lados de la cabeza parduzcos con áreas blancuzcas en los lados de la frente y debajo de las mejillas, algunas veces también alrededor del ojo.

El área loreal es oscura volviéndose negruzca alrededor de la mandíbula inferior. Sus partes altas son de color café grisáceo el cual se torna más café en la rabadilla; tiene rémiges color café grisáceo con tinte rosa hacia la base de las primarias y en las márgenes internas de las secundarias y terciarias y sus rectrices son color café rojizo pálido. Por debajo es de color café ante. Los jóvenes son similares a la hembra, pero más cafés.

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