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Análisis

Se encogió ‘La Vía de la Prosperidad’

Opinión Caribe

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En principio, los estudios aportados por el Instituto Nacional de Vías señalaban que la carretera tenía 53.1 kilómetros, posteriormente, el Consorcio Ribera Este -contratista del proyecto- determinó que eran 46.5 kilómetros; y recientemente un análisis geomorfológico e hidráulico reduciría el proyecto a 26.5 kilómetros.

Los problemas de las obras de mejoramiento de la vía Palermo – Sitio Nuevo – Remolino – Guáimaro, más conocida como ‘La Vía de la Prosperidad’, no solo pasan por el hecho de que los recursos invertidos a la fecha no van a alcanzar para terminar su construcción, sino que ahora todo indica que la carretera se encogió.

El origen de este proyecto se remonta a los años 2007 – 2008, cuando el Instituto Nacional de Vías -Invías-, ordenó la realización de unos estudios y diseños que permitieran hacer factible el trazado. En aquel entonces, la valoración técnica estableció que la extensión de la calzada era de 52.6 kilómetros.

Dicha documentación fue aportada al proceso de licitación pública LP-DM-07-2012, por medio de la cual, la Gobernación del Magdalena escogió al mejor proponente para la realización de las obras de mejoramiento de la vía Palermo – Sitio Nuevo – Remolino – Guáimaro. El Consorcio Ribera Este fue la empresa que ganó esta puja.

Lo curioso es que el contrato 617 del 4 de octubre de 2013 (ver en la edición digital el contrato 617), suscrito entre el entonces gobernador del Magdalena, Luís Miguel Cotes Habeych y el representante legal del Consorcio Ribera Este, Gary Eberto Espitia Camargo, estableció en el cuadro de ítemes y cantidades, que el proyecto comprendía la mejora de 53.1 kilómetros y no los 52.6 del Invías.

EMPIEZA A ENCOGERSE LA VÍA

El 23 de diciembre de 2013, Germán Grajales Quintero, secretario General del Instituto Nacional de Vías y Andrea del Pilar Peña Sánchez, representante legal del Consorcio ICI, celebran el contrato 3795 (ver en la edición digital el contrato 3795) por medio del cual dicha sociedad se obliga para con Invías, a realizar la interventoría de las obras de mejoramiento de la vía Palermo – Sitio Nuevo – Remolino – Guáimaro.

Aunque no aparece consignado en el contrato, en el numeral cuatro del anexo técnico que sustentó el concurso de méritos CMA-SGT-SRN-127-2013, el Consorcio ICI estaba comprometido a realizar la inspección y vigilancia sobre 52.6 kilómetros, es decir, 3.1 kilómetros menos que lo consignado en el contrato adjudicado al Consorcio Ribera Este.

Como si fuera poco, en el apartado del anexo técnico donde se relacionó el alcance del proyecto, al referirse a la localización de la obra, el Instituto Nacional de Vías publicó una imagen satelital de ella que no correspondía al trazado de ‘La Vía de la Prosperidad’ (ver en la edición digital el anexo técnico). En el papel, la obra comenzaba a hacerse más pequeña.

Paradójicamente, el documento del anexo técnico de la interventoría para el mejoramiento de la carretera Palermo – Sitio Nuevo – Remolino – Guáimaro, fue elaborado y avalado por el actual director del Invías, Carlos Alberto García Montes, quien para ese entonces fungía como Subdirector de la Red Nacional de Carreteras.

LA SORPRESA DE RIBERA ESTE

Tiempo después de que se cumpliera el acto de perfeccionamiento del contrato y se suscribiera el acta de inicio, el Consorcio Ribera Este, integrado por Constructora FG, Consultores de Desarrollo (Condesa), Compañía de Servicios y Negocios y la filial colombiana de la española Assignia Infraestructuras, comenzó a trabajar sobre el terreno.

Con cierto asombro, el primer reto al que se enfrentó el contratista fue al hecho de que la demarcación original no tenía los 53.1 kilómetros que era su obligación intervenir, ni los 52.6 que el interventor iba a vigilar. Al hacer la medición mediante PR o parámetros de referencia, la vía midió 46.5 kilómetros.

Ya la diferencia no eran los 3.1 kilómetros palpables en el contrato entre la Gobernación del Magdalena y Ribera Este, y el que celebraron el Instituto Nacional de Vías y el Consorcio ICI; sino que ahora la distancia se redujo 6.6 kilómetros. La observación fue del conocimiento de todas los intervinientes, pero no se resolvió de forma sustancial.

En el ítem definido como mayores cantidades, obras y contratos adicionales que hace parte del parágrafo primero de la cláusula novena del contrato 617 del 4 de octubre de 2013, el Consorcio Ribera Este no puede apartarse de los planos y especificaciones sin previa autorización del Consorcio ICI, interventor de la obra.

EL LÍO DE LAS VARIANTES

‘La Vía de la Prosperidad’ fue concebida en los años treinta por el entonces gobernador del Magdalena, Pedro Castro Monsalvo, quien vislumbró la necesidad de que se construyera una calzada paralela al río Magdalena que interconectara y le diera salida a Santa Marta y Barranquilla, a todos los municipios ribereños del departamento.

El trazado original de lo que Castro Monsalvo concibió, comenzaba en el corregimiento de Palermo, avanzaba en sentido norte-sur hasta la cabecera municipal de Sitio Nuevo, pasaba por Remolino y llegaba a Salamina. Es decir, 67.1 kilómetros de un camino que llenaba de oportunidades a una región con vocación productiva agrícola, ganadera, pesquera y portuaria.

Los estudios realizados entre el 2007 y el 2008 por el Instituto Nacional de Vías, y que sustentan el contrato que ya sobrepasó los 900 días de ejecución, no solamente presentaron inconsistencias geomorfológicas, hidráulicas y en cuanto a la extensión, sino que dejaron por fuera la construcción de dos importantes variantes: la de Sitio Nuevo y la de Remolino.

La variante es un anillo periférico que circula alrededor de un centro poblacional. En este caso la ronda debía rodear el perímetro de Sitio Nuevo y Remolino dado que si ‘La Vía de la Prosperidad’ atravesaba los cascos urbanos iba a dividir, con consecuencias nefastas, a estos dos municipios. El Invías no vio este impasse que compromete 6,47 kilómetros.

14.4 KILÓMETROS MENOS

Como si fuera poco todo lo planteado en los escenarios anteriores, hace unas semanas, tras presidir una mesa técnica de trabajo con la Gobernadora del Magdalena, Carlos Alberto García Montes, director del Instituto Nacional de Vías, reconoció que el tramo entre el Caño Aguas Negras -límite entre Sitio Nuevo y Remolino-, y el corregimiento de Guáimaro, no se construirá.

Desde marzo de 2015 en este tramo fue verificada la posibilidad de éxito de su construcción, soportada en la aplicación de diversos estudios geomorfológicos, hidráulicos y geotécnicos; determinando que se debía retirar el carreteable existente a un nuevo eje, distante 800 metros del borde del río Magdalena.

Como la zona es altamente propensa a erosión por la intensa actividad hidráulica, se hizo necesario consultarle a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, cuál era el camino a seguir. La entidad respondió que se requería presentar un Diagnóstico de Alternativas Ambientales y solicitarle a Licencia Ambiental a la Corporación Autónoma Regional del Magdalena.

Este nuevo escenario comprometió 14.4 kilómetros más del mejoramiento de la carretera Palermo – Sitio Nuevo – Remolino – Guáimaro, pues para construirlos urge tener detalladas tres alternativas del entorno geográfico y sus características ambientales y sociales, análisis comparativo de los efectos y riesgos inherentes a la obra, y de las posibles soluciones y medidas de control y mitigación.

LA VÍA DE LAS DIFICULTADES

A pesar de que por medio del documento Conpes 3742 del 15 de abril de 2013, fue declarado como proyecto de importancia estratégica nacional, ‘La Vía de la Prosperidad’ ha sido factor generador de pugnas políticas, cuestionamientos legales y señalamientos de afectaciones ambientales.

Además de la evidente reducción de su extensión, la obra enfrentó la pérdida del respaldo del Gobierno Nacional, cuando semanas antes de su adjudicación, el Ministerio de Transporte, anunció que abandonaría el convenio interadministrativo en virtud del cual aportaba $266.9000 millones.

Posteriormente, La Contraloría General de la República, advirtió sobre los posibles riesgos y afectaciones ambientales que se podrían presentar en el Sistema Delta Estuarino Ciénaga Grande de Santa Marta, al pasar por alto los compromisos internacionales adquiridos por Colombia en materia de protección de la diversidad biológica y humedales de importancia universal.

Asimismo, la Procuraduría General de la Nación le exigió en su momento, a la Gobernación del Magdalena, informar si había girado $66.000 millones a Ribera Este por concepto de anticipo, dado que lo recursos no aparecían reportados en el portal del Sistema Electrónico para la Contratación Pública ni en la página Web del departamento.

La Vía de la Prosperidad, proyecto que dada su trascendencia y antecedentes, conviene la unión de voluntades para concertarlo con evidente finalidad social, económica y ambiental. El objetivo ahora es determinar nuevos derroteros a definir sobre la base de una obra vital para la competitividad de la región requiriendo de toda la atención del Estado en sus correspondientes competencias y corregir errores en la raíz del mismo destrabando los enredos distractores.

 

MULTA DE APREMIO

Al cierre de la presente edición de OPINIÓN CARIBE, el Jefe de la Oficina Jurídica de la Gobernación del Magdalena, Eduardo Rodríguez Orozco, se encontraba cerca de continuar la audiencia especial final del Procedimiento Administrativo de Imposición de Multa que la Administración Departamental adelantaba en contra del Consorcio Ribera Este, por incumplimiento del Contrato 617 de 2013, a instancias de lo preceptuado en la Ley 1474 de 2011, por la cual se dictan normas orientadas a fortalecer los mecanismos de prevención, investigación y sanción de actos de corrupción y la efectividad del control de la gestión pública.

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