Connect with us

Edición impresa

La involución de un discurso

Opinión Caribe

Published

on

Tanto en la política como en las demás esferas de la vida resulta precoz erigirse con una dignidad independentista, cuando al final las vueltas y jugadas que se hacen llevan al hombre a contradecirse, tan así, que el discurso comienza a mostrar otros rasgos intrínsecos que a simple vista no son expósitos.

 Unidad investigativa

En el argot popular existen distintas frases que expresan la forma como lo seres humanos del común enfrentan la vida y cómo aprenden a sortearla, partiendo que en las relaciones sociales todo es cambiante y dinámico. Una de esas máximas de la sabiduría cotidiana reza, “nunca digas nunca” y otra, un poco más rústica, dice “al que escupe para arriba, le puede caer la saliva encima”.

En la política pasa igual que en otros espacios sociales, porque se ha observado que líderes de antagonismo ideológico terminan sentados firmando un pacto motivados por supuestos intereses comunes. Un caso reciente en la retina colectiva es la coalición de los expresidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, quienes desde orillas distintas y con un discurso ‘inamovible’ se enfrentaron por las políticas de negociación que ambos implementaron con grupos subversivos diferentes en épocas distintas, pero después de 19 años de cruce de críticas y cuestionamientos, se unieron para ir detrás del poder en las elecciones presidenciales de 2018.

El escenario político del Magdalena no es ajeno a esos brincos o saltos en el discurso, pues, quienes parecen tener una línea ideológica de supuesta independencia terminan con sus acciones, reestructurando las líneas que motivaron a la opinión pública a creer en sus propuestas independentistas.

Verbi gratia Carlos Eduardo Caicedo Omar, líder de la izquierda magdalenense, el cual en sus discursos proselitistas lanza expresiones direccionadas a un “clan político de familias tradicionales” que pretenden “saquear la ciudad y el departamento”, tan así, que dentro de su jerga apareció la especificación para hablar de los que han precedido el gobierno en la ciudad y el Magdalena, catalogándolos como “los de antes” que buscan atornillarse en el poder.

Hoy, a Caicedo le pesan sobre sus hombros indagaciones judiciales por presunta vinculación al caso de los asesinatos en la Universidad del Magdalena; investigaciones de los entes de control por supuestas irregularidades durante su instancia como alcalde de Santa Marta y las obras inconclusas que dentro de su modelo de gobierno no han sido terminadas; escándalos por el audio que se filtró, en el que al parecer, estaba hablando con el alcalde Rafael Martínez para fraguar un favorecimiento político a su campaña a la presidencia. Además de todo lo anterior, se le suma el brinco suicida para su discurso, que dio al aliarse con Roberto Herrera Díaz y Jorge Caballero, antiguos monopolizadores de la política en la provincia del río.

El trasegar de la cara de Fuerza Ciudadana ha estado marcado por ires y venires políticos, navegando de orilla a orilla en aguas distintas. Caicedo dio sus pueriles pasos de liderazgo dentro de las instalaciones de una universidad que se convertiría en la pecera que lo prepararía para el océano electoral.

EL CAICEDO DE LA DERECHA

Aunque en Colombia las luchas políticas han dejado de tener marcados rasgos de ideología, se puede decir que, ha existido desde siempre un sector parlamentario conservador y opositor a nuevas posturas y visiones de gobierno. Pues, para sorpresa del electorado neoliberal que sigue a Caicedo, el lanzamiento al estrellato de este personaje se lo debe a la orilla que hoy señala y persigue, la extrema derecha.

Consultada una fuente técnica que vivió de cerca la transición de poderes tanto en el Departamento como en la Universidad del Magdalena, relata cómo el nombre de Carlos Caicedo comenzó a sonar gracias al apoyo de Jorge Caballero, quien para la época fungió como gobernador. “Luego que Caicedo abandonara las filas del ELN ocupó algunos puestos administrativos, hasta que a finales de 1996 Caballero lo nombró rector encargado del plantel educativo. A partir de ese momento empezó la vida pública de este personaje. Lo que marca un hito histórico es que fue nombrado sin tener el título de profesional”.

Después de la desmovilización sobrevino sobre Caicedo un cordón umbilical que lo unirá con Caballero. Previo al nombramiento como rector de la Alma Mater, el exalcalde ocupó puestos significativos en el gabinete del gobernador condenado como parapolítico, estuvo como Consejero para el Desarrollo Social, después de ser el jefe de la Oficina de Atención de Desastres y de la oficina Social de la Gobernación. En 1997 el lazo que lo uniría con su mentor apenas se configuraba. Ocho años estuvo como rector en propiedad hasta que en 2006 se reabriera el caso de los asesinatos de los líderes universitarios y dictaran medida de aseguramiento en su contra.

“El nombramiento de Caicedo como rector antes de graduarse de derecho fue denunciado por el finado Hugo Maduro, quien logró que la Secretaría General de la Universidad Nacional expidiera una certificación en la cual se probara que, para la fecha de posesión de rector no tenía el título. La sanción que recibió fue una suspensión por cinco días. Esta sería una de las pruebas que los familiares de Maduro utilizan para vincularlo con su homicidio”, explicó la fuente técnica en mención.

Caicedo Omar no solo fue cercano a la derecha representada en Jorge Luís Caballero Caballero, pues, cinco años más tarde de su captura recibió un significativo apoyo de los sectores empresariales para llegar a la Alcaldía de Santa Marta. “Aunque nunca se subió a la tarima con ellos, Carlos gozaba del respaldo de la derecha samaria, representada en empresarios como los Dávila Abondano, dueños de Daabon”, continuó la fuente.

El discurso “anti-los de antes” queda en entredicho al conocer estos apoyos que recibe la presente campaña de Carlos Caicedo a la Gobernación, como también los apadrinamientos que recibió antes de ser alcalde de la ciudad. A continuación, los recientes espaldarazos de Roberto Herrera y Jorge Caballero.

ROBERTO HERRERA (RH) Y SUS LÍOS JURÍDICOS

Este polémico personaje nació y creció en el municipio de Pivijay, de quien sus amigos muy cercanos indican que mostró habilidades de liderazgo y gusto por la política, tanto así, que a sus 33 años fue elegido como Concejal de su municipio en octubre de 2003, tiempo del furor paramilitar en esta zona, donde el poderío e injerencia en la política de los grupos ilegales habrían manipulado las decisiones para las elecciones de la época. Se acababan de firmar los pactos de Chibolo en 2000 y el de Pivijay en 2001, acuerdos entre candidatos y ‘paras’, que diera las líneas claras de quién ganaría en las elecciones, involucrando a más de 400 personas por pacto.

Roberto Herrera no fue un extraño dentro de este contexto parapolítico, pues coincidió en su labor como concejal con el gobierno de Carlos Severini Llinás, pariente de Saúl Severini, quien realizó “estrechas alianzas con ‘Jorge 40’; todo esto para llevar a cabo un plan de despojo que causaría grandes daños a sus coterráneos de Pivijay y Chibolo” tal como lo expresa Nicolás Hernández Polo, en su investigación, la cual, además, señala, que Ramón ‘Moncho’ Prieto Jure, amigo entrañable de Herrera, y el mismo Severini Llinás fueron, “candidatos únicos del proceso electoral manipulado, tuvieron todas las garantías para que los paramilitares y sus colaboradores perpetuaran su poder”.

La cercanía de Herrera con la parapolítica del Magdalena no acabaría ahí, debido a que para su campaña para la Cámara de Representantes en 2010 estuvo acompañado por Hernando Asmar Amador, presunto paramilitar del bloque Pivijay, quien en medio de sus correrías tras el apoyo de RH lanzaba fajos de billetes en municipios como Salamina, donde para la época, su hermano Pedro Pablo Asmar era Alcalde local.

Herrera y Asmar volvieron a aparecer juntos bajo la misma dinámica proselitista que incluía, entre otras cosas, la compra de votos en 2015, esta vez para lanzar a su hija, Valentina Herrera Serrano, a la Asamblea del departamento, quien alcanzó 22.034 votos, convirtiéndose en la votación más alta de los comicios, incluso superando a su padre que en sus aspiraciones al Congreso obtuvo 21.920. ‘El loco’, como le dicen a Roberto, hizo lo que tanto ha criticado Carlos Caicedo de quienes se quieren “perpetuar en el poder”.

Los líos de RH no acaban ahí, su decaimiento en el ajedrez político del Magdalena obedece al escándalo que las recientes investigaciones judiciales lo vinculan con el desfalco de las finanzas, delito definido por Julián Martínez como “una gigantesca red de corrupción que creció exponencialmente mientras fabricaban pagarés falsos y letras de personas ficticias, deudas irreales que se vendían a inversionistas con la promesa de pagar hasta 21 % de interés efectivo anual. Así estafaron a más de 10.000 personas que calculan sus pérdidas en 1.5 billones de pesos”.

Las principales personas involucradas en este caso de supuesta estafa son las señoras Delvis Sugey Medina, esposa de Herrera, y Ana Milena Aguirre, socia del negocio; pero el excongresista, al ser el representante legal de la empresa intervenida por el descalabro financiero y además, quien firmó siete planes de desmonte para reparar económicamente a las víctimas, sigue en libertad aun cuando mostró plena disposición de colaborar con la justicia.

Hoy, solo quedan recuerdos del poderío político de Herrera, sin embargo, están vivos los escándalos que rodean su vida, al que se le puede sumar también el apoyo a la campaña a la Alcaldía de Pivijay de Eduardo Villa Mozo, quien fue señalado de presunto abuso sexual contra una menor de edad, lo cual obligó a su detención por el delito que tiempo después fue aclarado, quedando así en libertad. Este sería el último cartucho de Roberto, quien hoy está confinado a la esperanza de que Carlos Caicedo gane en las elecciones.

La parapolítica le sigue a la espalda a Herrera Díaz, quien previo a las elecciones de 2015 reconoció públicamente que tres de sus grandes amigos habían sido paramilitares confesos, pero que ya habían reorganizado sus vidas, refiriéndose a ‘Moncho’ Prieto, jefe político paramilitar, entre otros.

Una fuente dijo para OPINION CARIBE que, “no existe un acuerdo pactado entre Herrera y Caicedo, no se han sentado a hablar, pero el apoyo a su campaña obedece a una rebeldía política porque a su hija no le dieron el aval para la alcaldía de Pivijay. Entre otras cosas, este es una manera de mantenerse vivo políticamente”.

JORGE CABALLERO Y SU APOYO ‘CAICEDISTA’

Otro de los pilares de la campaña en la subregión del río para Carlos Caicedo es la presencia del investigado y condenado, Jorge Caballero, el cual debió comparecer ante la justicia por el delito de concierto para delinquir agravado y constreñimiento al electorado dentro del proceso de la parapolítica.

El piñonero fue sentenciado en 2008 a pagar una pena de 39 meses de prisión y una multa de mil salarios mínimos legales, equivalentes a 461 millones 500 mil pesos. Caballero fue involucrado dentro del proceso investigativo que inició en 2007, cuando la Corte Suprema de Justicia ordenó su captura a la cual, de acuerdo con el informe del diario El Tiempo, el exparlamentario burlaría estando prófugo en Alemania.

La carrera política de este ribereño empezó al ser elegido Concejal del municipio de El Piñón para el período constitucional de 1988 – 1990. Después, pasó a ocupar un escaño en la Duma departamental. En 1995 y hasta 1997 fue elegido como Gobernador del Magdalena, pero su ascenso político no se detuvo hasta lograr en 2002 una curul en el Congreso de la República al acaparar la votación más alta de los elegidos con 65.170 sufragios por el partido Liberal. En 2006 fue relegido para el cargo con el aval de Apertura Liberal, pero suspendido un año más tarde por parapolítica.

Todo este disparado récord político fue gracias al favorecimiento de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), de acuerdo con la investigación iniciada por la Fiscalía 10 Delegada ante la Corte Suprema de Justicia, quien concluyó que el político magdalenense habría llegado a unos acuerdos con los paramilitares que operaban en sitios estratégicos del Departamento. Este mismo acuerdo sería la esencia de todos los pactos de la región Caribe entre las AUC y los candidatos. La consigna era organizar el mapa político de la región otorgando beneficios al grupo ilegal.

En la imputación de cargos en contra de Caballero se cuentan cuatro testimonios contundentes para la investigación. El primero de los testigos sería el mismo jefe paramilitar Rodrigo Tovar, alias ‘Jorge 40’, quien aseguró conocerlo en el pacto de Santa Fe de Ralito. Judith Salas Vallejo, funcionaria de la Registraduría, aseguró que su traslado en 2002 de Sitionuevo hacia Salamina por presión de las AUC, fue para favorecer a Caballero. El tercer testimonio es el de Rafael García, el cual aseguró, que ‘Jorge 40’ mandó a la distribución de los subversivos en 21 municipios para favorecer a Jorge Luís a la Cámara y Salomón Saade al Senado.

El cuarto testimonio compilado para la investigación vincula un asesinato atribuido a las AUC. Aura Salas Gómez, esposa del concejal de Sitionuevo Edgardo Gómez, denunció a Caballero y relató cómo en 2002 las órdenes expresas eran que se debía acompañar al electorado para que votaran masivamente por él, pero por un error no se dieron los votos esperados, por lo que, de acuerdo con el expediente, el parapolítico los declaró como traidores y amenazó al concejal con un revólver. Todo indica que la falla le costaría la vida a Gómez, a quien tres días después lo hallaron muerto.

Jorge Luís Caballero Caballero en 2012 fue cobijado por el beneficio de libertad condicional por su buen comportamiento dentro del centro penitencial El Bosque en Barranquilla. Hoy el excongresista, después de cumplir la pena por la que fue endilgado, pretende no morir políticamente, ya que por sí solo no podría lograr nada, pues, en 2009 la Procuraduría lo destituyó y lo inhabilitó por 20 años. Esta sería una manera de buscar la resurrección a través de los nuevos movimientos de la política local como Carlos Caicedo.

Las líneas del ocaso del discurso “libre de señalamientos jurídicos” de Carlos Caicedo, son cuestionadas por estas dos alianzas con personajes polémicos. Este recorrido por la hoja de vida de los aliados del líder de Fuerza Ciudadana, reúne en un mismo escenario el dinamismo político y lo débil que son los aparentes discursos férreos e inamovibles, que después se ven desmontados por su propio proceder.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *