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Virna Jonhson, a tiempo de construir un legado

Opinión Caribe

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Por: Edgar Jafet Hernández

El caso de Santa Marta y su actual alcaldesa, Virna Jonhson, es un caso particular y de especial mención, Virna es, la primera mujer electa para el mencionado cargo en la historia del distrito desde que, en virtud del Acto Legislativo 01 de 1986 se autorizara la elección popular de alcaldes en Colombia. Para Santa Marta, La primera de estas justas electorales, tuvo lugar en el año 1988 con la elección de Alfonso vives, todo esto para significar que, Virna, es la primera mujer en ocupar el más importante cargo político de la ciudad en 32 años.

Ese hecho por si solo, merece ser destacado especialmente cuando, según un informe de 2019 del Programa de las Naciones Unidas-ONU Mujeres, para el caso de Colombia y específicamente para el cargo de alcalde, los resultados mostraban que, de 965 alcaldes, solo 134 son mujeres, conformando el 12.2% de los mandatarios locales en el País, cifra que es a todas luces desalentadora, adicionalmente en un entorno socio cultural como el de la región caribe, con un arraigado machismo, la elección de Virna Jonhson es aún más meritoria.

El reto de Virna al frente de la administración Distrital, va mas allá de demostrar como lo ha hecho en gran parte de su carrera como servidora pública que, las mujeres son capaces de dirigir y administrar eficazmente. Debo decir que, su reto también transita por el hecho de ser quien representa la continuidad de un modelo de gobierno que dirige los destinos de la ciudad desde el 01 de enero del año 2012, vale recordar en este momento que voceros autorizados de dicho grupo político, han afirmado a lo largo de los años que, los gobiernos de 2012 y 2016, fueron administraciones de planificación a corto y mediano plazo, de estructuración y en palabras coloquiales de “poner la casa en orden”.

En ese entendido, la responsabilidad de la alcaldesa será la de hacer realidad las transformaciones estructurales y definitivas que la ciudad necesita, cuando marcha aceleradamente al quinto centenario de su fundación.

Este gobierno, el de Virna, tiene la obligación de ser el gobierno que entregue en funcionamiento la solución definitiva al problema de abastecimiento de agua en la ciudad, el que brinde soluciones definitivas al insuficiente sistema de acueducto y alcantarillado de Santa Marta y termine con ese bochornoso y oloroso espectáculo de aguas residuales acumuladas en los activos turísticos de la ciudad tales como; la bahía, el centro histórico, el rodadero, entre otros.

Este gobierno tiene que ser el que finalice las obras de infraestructura vial y ponga en marcha el verdadero sistema estratégico de transporte publico que la ciudad merece, no uno con busetas remodeladas, operando bajo un esquema asociativo que además de ineficiente e ineficaz profundiza métodos de explotación laboral de sus conductores. El Gobierno de Virna tiene que ser el que entregue las obras que por cuenta de “poner la casa en orden” se encuentran en la ciudad aun sin terminar.

El Gobierno de Virna tiene que ser el Gobierno que, responda eficazmente la confianza depositada de manera continua por decenas de miles de samarios en las Urnas entre 2011 y 2019 y entregue las soluciones definitivas que una ciudad con 500 años de historia merece. Lo bueno es que, para lograr eso, Virna y su equipo de trabajo aun tienen tiempo suficiente, pero deberán tomar decisiones con costos políticos, especialmente al interior de su movimiento.

La alcaldesa debe entonces tomar la decisión de distanciarse estratégicamente de todo y todos aquellos que tengan una agenda distinta a lo que específicamente se refiere a la administración de la ciudad, Virna debe, necesariamente distinguir entre la agenda macro que el movimiento quiere imponer y la agenda de lo que la ciudad necesita, Virna y su equipo de trabajo deben entender que el concepto de colaboración armónica interinstitucional, es un ideal, pero no es una excusa para legitimar una “subordinación armónica”.

Virna debe Gobernar para los samarios, sus decisiones y las políticas públicas que su administración impulse, no pueden estar condicionadas a una suerte de alineación interinstitucional. Las alianzas que busque para aumentar su gobernabilidad y lograr la aprobación de proyectos beneficiosos para la ciudad, no pueden depender de la conveniencia de las mismas, con proyectos políticos de terceros.

Virna debe recuperar la esencia que la ha acompañado durante su experiencia pública, el de la funcionaria técnica que asume proyectos complejos y los lleva a buen puerto, como, por ejemplo, lo que logro con el SETP, que después de estar estancado varios años por antagonismos estériles, empezó a marchar como se esperaba en el 2016, con ella como directora.

La alcaldesa debe tener presente, que su gobierno es ahora, la alcaldesa es ella, nadie más y las decisiones que tome en los 3 años que le restan de mandato, marcaran la diferencia entre la construcción de un memorable legado, o el de un periodo constitucional digno de olvidar. Aun esta a tiempo.

 

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