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Columnistas

El Magdalena gana votando por los nuestros

Opinión Caribe

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Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza

Revisando guarismos electorales, los más recientes para no ir muy lejos, observo y caigo en la cuenta que son alrededor de trescientos cincuenta mil votos los que impunemente se alzan los senadores de otros departamentos y regiones; la mayoría de los cuales apenas nos visitan en época de elecciones y otros ni siquiera se toman la molestia de hacerlo, dándonos tratamiento de borregos electorales y después tenemos el descaro de quejarnos cual plañideras vergonzantes porque no tenemos representación en el Senado de la República que permita legislar, ejercer control político y gestionar recursos para nuestro departamento.

Hasta antes de 1991 tuvimos una época de mayor representatividad en el senado. Los nuestros brillaban en mayor o menor medida por su labor, gestión, quehacer legislativo, y por qué no decirlo también, grandilocuencia, además de otra serie de atributos y virtudes que no vemos ni siquiera de lejos en quienes hoy ostentan esa dignidad, lo que es queja generalizada; además,  de afirmar que no hay peso específico, que son Figuras menores, sin conocimientos a profundidad del hacer político. Después de tal data, mucho varió. Empezamos a sentir con rigor gran falta de fuerza electoral en el alto gobierno a la hora de demandar recursos y proyectos de alto impacto para nuestro departamento y su gente.

Son más de trescientos cincuenta mil votos que se depositan por senadores que se procuran uno o más líderes en el departamento a quienes consienten con buena representación en cargos de alguna importancia departamental, regional o nacional; apoyos para sus propias pretensiones electorales; o simplemente, “bien aceitados” o “debidamente fletados” como se dice en el argot popular. Es vergonzosa circunstancia esta que bien podría responder a tener un electorado ahíto de promesas incumplidas; burgomaestres que aprovechan su cuarto de hora para que senadores de otro lares con llegada en el alto gobierno les impulsen sus iniciativas, cosa que no hacen los coterráneos; la falta de centros de liderazgo político de los partidos o movimientos que permitan la posibilidad de ascenso, lo que lleva irremediablemente al trasfuguismo, lo que hacen cual saltimbanquis de manera permanente; y la razón que se soporta en aquello que reza “poderoso caballero es don dinero”, por parte de personas que saben hacer proselitismo de esa manera, cuentan con recursos monetarios suficientes derivados de sus propias arcas, amigos de distinto origen y con distintos propósitos o del gobierno de turno interesado en mantener su fuerza política, todo ello sin que los partidos nada expresen, toda vez que éstos se encumbran como producto de su “trabajo” sin la directa participación de aquellos.

Importa votar por los nuestros, no podemos dar por hecho la democracia. Votar es una de nuestras libertades más importantes como persona. Necesitamos los magdalenenses con urgencia manifiesta volver al Capitolio Nacional con un importante cuerpo de senadores, plenos de demostrado sentido de pertenencia, que sientan las necesidades de la tierra y de los suyos, probados, de primera condición, demostradas calidades, cualidades y virtudes; sin que interese a qué partido, movimiento o grupo político pertenezcan. Importante y urgente votar por los nuestros. Que no se nos olvide.

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