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Región Caribe

Ancizar Gutiérrez: Barranquillero de corazón. Por Sergio García

Opinión Caribe

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Por: Sergio García

El reconocido empresario y fundador de la importante cadena de restaurantes Hot Pizza, libra en este momento la batalla más difícil de su vida. Cabe recordar, que ‘Don Ancizar’, a lo largo de 50 años de productividad, ha logrado superar innumerables adversidades, nunca ha sido inferior a cualquier reto, por lo que unimos nuestras fuerzas y oraciones para que una vez más salga victorioso.

En medio de la pandemia, don Ancizar Gutiérrez, pionero y responsable de elevar a un alto nivel la industria gastronómica de las pizzerías en Colombia, le contó a Impacto News los detalles de su carrera empresarial y por qué escogió a Barranquilla como su ciudad de adopción.

‘Don Ancizar’ nació en una pequeña población llamada Salamina, en el departamento de Caldas, más conocida como la ‘ciudad luz’. Allí han nacido numerosos poetas, músicos, actores y escritores.

En su infancia fue desplazado por la violencia; su padre era ganadero, maderero y cafetero, tenía ncas en Tolima, Huila y Caldas y era seguidor del partido liberal. “Una noche, mientras se abastecía de alimentos en un pueblo cercano, llegaron varios hombres conservadores, arrasaron con la población y mataron a mi padre; mi madre tuvo que huir, nos llevó para Bogotá cuando yo apenas tenía 3 añitos. Mi madre era una campesina hermosa, inteligente, que nos enseñó a trabajar y a sobrevivir en la vida. Murió hace unos 4 años y tengo la satisfacción de ser lo que ella me enseñó”, expresó.

Su primera llegada a Barranquilla

“Llegué a esta hermosa ciudad hace más de 46 años, vine a raíz de una fábrica de confección que teníamos, ‘Camisetas Blacky’ y establecí en Barranquilla un primer almacén porque vine a crear una fábrica para exportación. Vine muy bien recomendado de Bogotá, gracias a un gran señor de nombre: Julio Gerlein Comelín, quien manejaba la Zona Franca de Barranquilla. No pudimos crear la fábrica porque había muy poca mano de obra, nosotros veníamos de utilizar una tecnología de punta y aquí era muy incipiente, la única fábrica que existía era la de unos chinos. Por esa razón, monté el almacén de venta de camisetas”, añadió.

“Para esa época, año 1974, no fue fácil conseguir un local, había un centro comercial en la calle 72 con carrera 53 construido por los hermanos Antonio y Alberto Atique, les pedí que me arrendaran un local y me mandaron para donde Salomón Sales quien me dijo que si no era de Barranquilla no me podían arrendar porque los adores debían ser de aquí, le propuse unos de Bogotá y no aceptó”. Don Ancizar recuerda que gracias a su perseverancia logró que le arrendaran el local. “Le insistí al señor Antonio Atique, era un hombre muy trabajador, tenía un almacén en el Paseo Bolívar y abría todos los días, incluso, los domingos. Hasta que al n lo convencí, le dije que llamara a Salomón Sales y que respondiera por mí, que no le iba a quedar mal, y eso hizo. “Arriéndele el local que yo respondo, él es un buen muchacho”, dijo el señor Atique y en ese local monté ‘Camisetas Blacky’, negocio que fue una novedad, pero al poco tiempo me enfermé de apendicitis y me tocó irme de Barranquilla ya que estaba solo y no tenía familia aquí”, expresó.

“Decidí liquidar el almacén, le vendí todo al señor Víctor Henao, propietario de Almacenes Víctor, quien para entonces era un importante vendedor de varias fábricas de confecciones, le vendí los aires acondicionados, las estanterías y llegamos a un acuerdo con Salomon Sales. Viajé hacia Armenia con el ánimo de descansar y poder recuperarme porque los médicos de aquí me decían que como era cachaco, sufría de amebas; me compliqué hasta el punto que me dio peritonitis”. ‘Don Ancizar’, el gurú de las pizzerías Antes de montar el negocio de las camisetas, Don Ancízar había trabajado en grandes discotecas en Colombia, como Mamut Rosa, que fue la primera discoteca de Bogotá y La Píldora, que fue la segunda, inauguradas en los tiempos en que se inventó la pastilla anticonceptiva. Luego trabajó en las discotecas Los Vagones y La Paranodia.

Revisando la historia, encontramos que la primera pizzería que hubo en Bogotá se llamó Little Jhons Pizza, “era de un par de muchachos llamados Juan Pablo y Antonio Hernández quienes vivían en San Francisco, California, y allí aprendieron a hacer pizzas y decidieron montar el negocio en Colombia”, recuerda el empresario. “Antes de ese primer restaurante de pizzerías, en el año 1973, había un sitio en Bogotá, en la 24 con 7a, llamado El Cisne, eran los únicos que hacían un remedo de pizza, pero antes de eso no se vendía pizza en Colombia”. Los ojos de Don Ancizar se iluminan al recordar aquellos años maravillosos de los inicios de las pizzerías en Colombia. “De tanto estar metido en Little Jhon’s Pizza aprendí la pizzería. En esa época me hice muy amigo de Hernando Soto Bernal, él me llamó estando en Armenia y me dijo que había comprado unos parqueaderos y que quería montar unas pizzerías. Esto no me ha funcionado y me dicen que usted es el único que me puede ayudar en el tema, me dijo. Él había comprado 3 locales donde lavaban carros y vendían hamburguesas, ubicados uno, en la esquina de la Santo Tomás, otro, en la 26 con 13 y otro, en la 77 con 15, en el Lago.

Arrancamos, acepté trabajar para Hernando Soto y montamos la pizzería. Por mi experiencia en el mercadeo para la venta de camisetas, trabajábamos con muchas modelos, reinas y artistas. Montamos la pizzería con chimeneas y los hornos hacia la calle, invitamos a nuestras amigas modelos; a los 2 meses de haber inaugurado teníamos eso totalmente lleno y fue un éxito. Allí nació la marca Jeno´s Pizza. Luego montamos sede en Unicentro y eso fue la locura”, recuerda. Años después, Jeno´s Pizza se convertiría en la primera cadena de pizzerías de Colombia con más de 38 puntos de venta en las principales ciudades del país, con una planta de producción y un novedoso concepto para la recreación infantil. “Luego me contactó Óscar Pérez Gutiérrez, presidente de la Feria Internacional de Bogotá, él tuvo la idea de montar estantes de pizzerías en la feria, y me pidió licitar, presenté mi propuesta y gané la licitación. En ese momento abrimos la pizzería con mi marca, ‘Pizza Hot’.

Lo interrumpo y le pregunto si el nombre de Hot Pizza era por la marca norteamericana de pizzas, a lo que responde: “La verdad no conocía la marca Pizza Hut, no teníamos referencia de esa cadena en Colombia, ni siquiera existía en el país McDonalds y yo no había salido aún del país”.

Le pregunto: ¿la pizza le gana a la hamburguesa? Me responde: mi orden de importancia en la venta de comidas rápidas en Colombia es: primero, la pizza, en segundo lugar, la hamburguesa, y tercero, los perros calientes; luego los demás.

 

Gracias a una decepción amorosa, Don Ancizar es un barranquillero por adopción

“Luego del negocio de ‘Camisetas Blacky’ me fui de la ciudad, pero quedé gratamente impresionado, aquí hice muy buenos amigos; en esa época conocí a Paul Tarud, a René Ayub y a una cantidad de personas importantes que me hicieron enamorar de Barranquilla, así que me fui con la intención de volver y dije: “algún día regresaré a Barranquilla“.

Cuando salgo de Jeno´s Pizza, después de montar 4 sucursales y dejar una empresa exitosa, gracias al liderazgo y habilidad de su propietario, Hernando Soto Bernal, decidí echar raíces en otro lugar.

En esos años, tenía una novia que era hija de un Almirante de la Armada, me gané el cariño de mi suegra y de mis cuñados, pero el suegro no me podía ver. Mi novia me dijo que el papá la iba a mandar a vivir a Londres; en esa época, a las niñas de buena familia de Colombia las enviaban a educarse en internados en Europa. Me tocó dejarla ir, entonces todo en Bogotá me la recordaba, creo que me pegaba como unas 10 lloradas al día, y decidí un dia arrancar de vacaciones para El Rodadero, que era el veraneadero de la élite del país, eso fue un 2 de diciembre de 1976”, expresó.

En ese momento, inicia la maravillosa etapa de Hot Pizza en el Caribe colombiano. “Allí arranqué la pizzería, tomé un local en arriendo y como nadie me conocía, cancelé 6 meses de arriendo por adelantado y le pignoré al arrendador todo lo que había en el local. Si le quedo mal se quedan con todo, le dije.

Conseguí un maestro de obra, hice los diseños, viajé a Bogotá para traerme a 3 pizzeros, cosa que en entonces era algo extraordinario, muy difícil de encontrar en Colombia. Abrí el negocio y al poco tiempo montaron la pizzería  ‘Mamma Mía’, de propiedad de un muchacho de Santa Marta y otro de Cali. Fuimos muy exitosos, a pesar de las dicultades, ya que la salsamentaria y las carnes frías tocaba traerlas de Bogotá; el queso lo traíamos del Guamo, Tolima: era una empresa titánica, nuestras ganas de triunfar y de montar un buen negocio nos ayudó a salir adelante.

Recuerdo que los pizzeros eran cachacos y no conocían el mar, entonces se me perdían y a las 11:00 de la mañana me tocaba ir a buscarlos, en medio de unas 50 mil personas, y los encontraba. Eran unos personajes, a veces me dejaban el trabajo tirado. Entonces me tocó aprender a preparar pizza, me levantaba a las 3:00 de la mañana para practicar y no vararme. Con ese primer de local de Hot Pizza nos fue muy bien, la gente hacia la para poder comer, pero siempre estaba pensando en Barranquilla, porque sabía que era la capital de la costa, la ciudad de mayor crecimiento y de mejor futuro, por eso tomé la decisión de montar otras sedes en esta ciudad”, añadió.

A finales de 1978, Don Ancizar montó la primera pizzería en Barranquilla, en la carrera 50 entre calles 75 y 76, frente a Hanky Panky. Luego montó Hot Pizza de la carrera 53 con calle 70 y otra en el centro que ya desapareció.

“En el año 1981, monto el Punto Múltiple del Sabor, en la calle 84, luego otra sede en el Parque Washington, abrimos en Cartagena, en Santa Marta y siempre innovando. Empezamos con pizzas, luego incluimos las pastas y lasañas. En el Punto Múltiple metí todas mis marcas, con carnes, pollos, pescados y comida mexicana. Fue el primer negocio elegante de la calle 84, eran Pizza Hot, Tacos Olé, El Torito, Papa Loca y un bar, todo en un solo local.

En la 84 construimos las estructuras con ladrillos rústicos, un diseño bastante novedoso, con unos arcos que la gente no se explicaba cómo se sostenían. Agregué otros platos al menú, la idea surgió porque me casé, tuve a mis hijos y cuando salíamos a comer yo quería comerme una carne y ellos querían hamburguesa; fue cuando pensé que a la gente había que darle otras alternativas de productos y servicios e innovar.

Somos pioneros en la creación de parques infantiles para que los niños tengan diversión; por ejemplo, en Plaza del Parque tenemos un Playground con aire acondicionado. Somos el único sitio en Colombia donde cuidamos gratis a los niños mientras los adultos conversan, comen y toman cocteles”.

El pleito con Pizza Hut

Por primera vez, ‘Don Ancizar’ accede a hablar públicamente sobre el debate jurídico con Pizza Hut, a raíz de un presunto uso indebido de la marca Hot Pizza.

“Eso fue un proceso legal largo, lento, demorado y muy costoso; estaba trabajando normalmente, habíamos montado el local de la 84 que era muy exitoso. De pronto llegaron 3 abogados y me dijeron que tenían poder para demandarme por hacer uso indebido de la marca y atentar contra Hut Pizza de los Estados Unidos, me mostraron un mamotreto de documentos, les dije que yo no había hecho nada malo, que la marca Hot Pizza había nacido en la Feria Internacional de Bogotá, que allí hacía mucho frío e ideé ofrecer pizza caliente a los visitantes, que un amigo diseñador gráco, muy creativo, me había hecho ese logotipo. Ellos me respondieron: tiene que quitar la marca porque si no lo demandaremos por 5 mil millones de pesos”.

Don Ancízar viajó a Bogotá y contrató los servicios de un abogado especialista en el tema, el Dr. Hermes Zuluaga Vargas, extraordinario profesional del Derecho y gran ser humano quien junto a un bufete de abogados de EE.UU prepararon la defensa.

“Ese caso fue uno de los grades errores que he cometido en mi vida, porque en ese momento yo era el hombre que más sabia de pizzas en Colombia, y si hubiese puesto otra marca, de seguro habría salido adelante y habría montado hasta 500 sucursales.

Ese pleito duró 18 años, gané en primera instancia; siguió el proceso, había ganado en segunda instancia pero nosotros no lo sabíamos; ellos anticipadamente se enteraron, vinieron como 5 abogados de los EE.UU, me llamaron, hicieron una reunión en un gran hotel, nos dijeron que no querían pelear más, que hiciéramos un arreglo, y como estaba cansado de ese debate terminé arreglando, digamos que hice un mal arreglo, hicimos un pacto de convivencia en el mercado, me dieron unos cuantos pesitos, pagaron mis abogados y resolvimos el tema”.

La crisis de la gastronomía por la pandemia

 

“Esta situación me duele profundamente, ha sido muy difícil para mí y todos mis colegas. En Bogotá, personas como los hermanos Raush, conocidos internacionalmente, tuvieron que cerrar sus 5 restaurantes; una persona como Harry Sasson, que para mí es el chef más importante que tiene Colombia, a quien admiramos y respetamos profundamente, tuvo que cerrar su emblemático restaurante francés en la zona T, frente al Centro Andino. Andrés Jaramillo tuvo que cerrar por 5 meses su restaurante Andrés Carne de Res y liquidó a más de 3 mil empleados”.

Según cifras de Acodres y Fenalco, en el 2020, el 18% de empresarios de restaurantes se dedicó solo a la venta por domicilios, el 30% cerró sus puertas definitivamente, y un 52% no supo qué hacer, ni siquiera han podido entregar sus locales.

“En el 2021, existe un porcentaje del 50 o 60% de restauranteros que cerraron para no abrir más. Eso es algo muy preocupante para la economía del país por la generación de empleo. En nuestro sector somos unos 120.000 empresarios que generamos 1.500.000 empleos directos y unos 3.000.000 indirectos. Estamos hablando de unos 5 millones de empleos que Colombia no se puede dar el lujo de perder”, añade.

Le hemos pedido ayuda a todos los gremios, al alcalde, a la gobernadora. Esto se ha vuelto un problema de todos, este es un virus que nos enferma y nos mata a todos en el mundo”.

Don Ancizar sube el tono de voz, se nota molesto y expresa indignado: Necesitamos que el Gobierno entienda lo difícil que es para una empresa sobrevivir en esta pandemia, entiendo que el Estado está haciendo un esfuerzo, pero no es suficiente porque somos un país pobre. El Gobierno debió sacar en un momento inicial unos 30 mil millones de dólares a través de un crédito internacional, o haber apelado a nuestras reservas, que algún dia las volveríamos a producir y si no se logra, pues, se gastaron el recurso en una buena causa. Ese dinero se hubiese invertido en la economía de las empresas, para tener la tranquilidad de 1 año, por lo menos, de salarios para los empleados, garantizar que estén en sus casas, guardados; así se hubiese manejado mejor la pandemia.

El Gobierno tiene que exibilizar los impuestos y las leyes laborales para lograr acuerdos con los empleados, para poder pagar de forma periódica las primas. ¿Cómo es posible que las empresas de servicios públicos incrementen las tarifas en plena pandemia y que los arrendadores pretendan que se les pague el 100% de los arriendos en medio de esta crisis?

En ese momento, una trabajadora nos interrumpe y nos sirve una pizza XLarge, mitad sabor hawaiana, para mí, y la otra mitad de verduras para Don Ancízar, acompañadas de 2 Coca Colas con hielo. Decido culminar la entrevista, apagar la cámara y las luces para disfrutar de la apetecida pizza y de la excelente compañía del pionero del negocio de las pizzas en Colombia.

Texto tomado de impactonews.co: https://impactonews.co/ancizar-gutierrez-barranquillero-de-corazon/

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