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Educación

Un mes por la vida: infancias, adolescencias y juventudes resilientes

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La Universidad Cooperativa de Colombia en el mes por la vida, quiere recordar el valor de los procesos, el valor de crecer. El inicio de múltiples sueños en la infancia, su evolución en la adolescencia y el deseo de verlos urgentemente realizados en la juventud. A lo largo del desarrollo humano, las necesidades interpersonales se transforman, pero las fuentes de apoyo pueden favorecer la integración social y el afrontamiento de la adversidad de múltiples formas. Las redes de amistad, redes familiares, redes laborales, redes interinstitucionales son esenciales para el soporte, la integración social, y pueden proteger a la diversidad de infancias, adolescencias y juventudes de situaciones extremas en salud mental. El estigma y discriminación hacia los problemas de salud mental constituyen barreras para el acceso a servicios de salud, e incluso para la búsqueda de apoyo sociofamiliar, por esta razón la salud mental es una construcción colectiva.

En el mes por la vida, no queremos insistir en la idea de generaciones de cristal, queremos reafirmar que las INFANCIAS, ADOLESCENCIAS Y JUVENTUDES son RESILIENTES, y que tal resiliencia es posible por su orientación a la búsqueda de ayuda y por la recepción de apoyo. La construcción de redes entre familias, amigos, compañeros de trabajo e institucionalidad son canales para el intercambio de recursos psicológicos, sociales, y económicos para tejer solidaridad.

La salud mental es una construcción colectiva, cuando a través de la solidaridad ofrecemos una perspectiva alterna a un niño, niña, adolescente o joven que no puede vislumbrar otras alternativas.

La salud mental es una construcción colectiva, cuando bajo la premisa de solidaridad educamos a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes a brindar apoyo si alguien lo necesita.

La salud mental es una construcción colectiva, cuando desde la solidaridad fomentamos la búsqueda de ayuda en un niño, niña, adolescentes o joven que no puede gestionar sus emociones sin ayuda.

La salud mental es una construcción colectiva, cuando por la solidaridad iniciamos y mantenemos comunicación basada en la confianza con un niño, niña, adolescentes o joven.

 

La salud mental es una construcción colectiva, cuando desde la solidaridad reconocemos en un niño, niña, adolescente y joven su valor y potencial contribución en la sociedad.

Sin duda, la salud mental inicia desde la solidaridad con un sentido profundo de convivencia y desarrollo humano – social.