Connect with us

Editorial & Columnas

La banda de Judas

Published

on

Por Víctor Rodríguez Fajardo

El deber periodístico nos enfrenta al choque con egos trogloditas que no aceptan que ventilemos a nuestros lectores con los desatinos de quienes manejan el poder político, sucede en todo el mundo, nuestra parroquia no escapa a esa situación.

Ya se hace paisaje urbano las amenazas al periodismo, no en vano Víctor Polo Rodríguez, Leopoldo Diaz Granados cada día denuncian el acoso e intimidación constante al punto que uno de ellos le toco exiliarse por preservar la vida. Todos estamos bajo esa sombra nefasta sin tener las garantías por quienes deben proteger la libertad de prensa y a quienes hemos decido hacer parte del periodismo.

Ayer volví al concejo, no es fácil llegar a un recinto donde el deber ser no existe en el comportamiento de sus transitorios ocupantes de curules, donde la feria de las vanidades se encarna sin limite y donde el comportamiento de corsarios, destroza las esperanzas de los gobernados en las instituciones.

“dale poder a un resentido y conocerás a un miserable”

Tal vez por eso, cuando son elegidos y se reúnen en manada sacan a relucir las pasiones mas bajas que podemos tener los seres humanos. Y no existe mayor detonante que el poder que genera el dinero. El llamado a sesiones extras de la Corporación Concejo de Santa Marta dio el detonante para florecer la traición entre socios, la intimidación, la violencia y el acoso.

Por alguna razón, Alejandro Palacio calificó a su sobrino e hijo adoptivo en un momento que la miseria tocaba la vida a Juan Carlos, como Judas, y como dicen “una vez, Judas, siempre Judas”, traicionó al grupo que lo escogió como presidente de la corporación ante la renuncia de Carlos Pinedo. Esa traición va más allá de sus colegas, fue presentado por el Grupo Daabon como candidato opositor a la administración de los gobiernos de Fuerza Ciudadana, miembro del partido Conservador con banderas filosóficas claras, entra al concejo después de haber jurado hasta por lo que no tiene que no volvería y hoy se convierte en adalid y primera línea de los intereses de Carlos Caicedo en la corporación. Si por el concejo llueve, en la asamblea cae un ciclón.

Sigamos con las extras, las que se convirtieron en el Florero de Llorente. La razón oculta que se comenta en Santa Marta es “mejor repartir entre 12 que entre 19”. No tengo prueba, tampoco duda sobre lo que advierten los rumores: se viene un Gran Corone en el Concejo y todos quieren hacer parte. Vendrán los manidos argumentos que es por beneficio de la ciudad, que el problema del agua hay que atenderlo, que no saben de odios ni pasiones sino de sacrificio por la ciudad y toda la verborrea que están acostumbrados a decir.

Ver la vehemencia conque se enfrentan, no para debatir los proyectos sino para que la ponencia pase por una u otra comisión y así tener acceso al beneficio de incentivos, manipular las normas establecidas de los protocolos y competencias para notificar, citar, repartir en comisiones, designar ponentes, están a la orden del día y es la razón de estos actos bochornosos que hemos estado publicando en Opinión Caribe. Nada tiene que ver la franquicia política que representan, aquí se encarna el dicho “señor, no te pido que me des, sino que me pongas donde hay… que yo me encargo de coger”. La información que tengo es dada por integrantes del Concejo que siempre piden reserva de la fuente, uno de ellos me contó: “Conociendo a Judas, lo grabaron no para denunciar si plan criminal sino para garantizar que no repita la costumbre de brincarlos”.

El botín, sí es que lo hay, no es por la gloria y el honor sino por ser la versión mas avezada de Judas, quien se hace acompañar de 12 y que no dudó en traicionar a los otros 7. Como reflexión de esta columna de opinión para mis lectores: ¿Sí entre concejales no hay bobos y son engañados y traicionados, se imaginan como manipulan a los crédulos electores para mantenerse en las Torres del Corone?

¡Quisiera poder contarles esta historia de otra forma que genere ilusión, esperanza, credibilidad, optimismo… dije quisiera, pero no puedo! La banda de Judas aterriza el realismo sin magia.