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Se prepara zarpazo al Pacto Histórico en el Magdalena
Por Jennifer Del Toro
Invito a los congresistas y a la dirigencia nacional del Pacto Histórico a reaccionar para que en nuestro territorio el cambio no sea burlado por fuerzas oscuras disfrazadas de progresismo. He radicado formalmente una comunicación solicitando garantías efectivas y reglas de juego oportunas y transparentes, que resulten pertinentes a la realidad del Magdalena.
Caicedo no es Petro. Fuerza Ciudadana no es el Pacto Histórico. Y el programa de cambios profundos de Petro, que necesita dar sus frutos en el Magdalena, no equivale a perpetuar la “década Pérdida” con un modelo de gobierno corrupto y antidemocrático, de obras inconclusas, imputaciones y juicios penales por cuestionadas contrataciones de miles de millones de pesos; que ha menospreciado las necesidades de bienestar y desarrollo de los magdalenenses. Ni equivale a validar a la organización naranja, que es una máquina misógina de generación de mujeres víctimas y de promoción de corruptelas y agresiones.
El Pacto Histórico debe garantizarle a los samarios y magdalenenses que se cumplirá con la orientación del Presidente Petro de alcanzar la paz total, el hambre cero. Devolverles la esperanza a los jóvenes y mujeres, y darles garantías para crear riqueza a empresarios del turismo, agroindustriales y a decenas de miles de personas que viven de la economía popular. Todo en un clima de democracia, libertades y derechos.
En Santa Marta, 125 mil samarios, y en todo el Magdalena 302 mil personas votaron por Petro y el programa Colombia Potencia Mundial de la Vida. Sería una anomalía estadística que Gustavo Petro no hubiera sacado la votación en este departamento que correspondía a la tendencia nacional. Es un error que Caicedo ahora reclame esa votación como suya, cuando lo que ha hecho es aprovecharse del proceso de consolidación de ciudadanías libres que se ha configurado también en esta región durante años, y defraudarla en esta “Década Pérdida” con un modelo de gobierno corrupto y antidemocrático que ha menospreciado las necesidades de bienestar y desarrollo de los magdalenenses.
Los congresistas y la dirección nacional del Pacto Histórico deberán plantearse la pregunta, en el caso de Santa Marta y el Magdalena, ¿cuáles son las líneas rojas para construir reglas de juego y consensos para las elecciones 2023 que conduzcan a que nuestro territorio sea parte de una potencia mundial de la vida?
En febrero están previstas las asambleas municipales de Colombia Humana y del Pacto Histórico para definir los avales de candidatos a alcaldías y Gobernación, y listas a asamblea y concejos.
Mediante el otorgamiento de puestos burocráticos y contratos en las administraciones territoriales a algunos de los voceros de los partidos que componen la coalición del Pacto Histórico, se alista la estrategia, que combina el clientelismo con las presiones y los abusos de poder, para tomar el control de las asambleas de Colombia Humana y del Pacto Histórico en el departamento, y convertirlos en un apéndice de Fuerza Ciudadana para la escogencia de la candidata a la alcaldía de Santa Marta y conformar listas a corporaciones.
El mismo día que Carlos Caicedo promocionó un audiovisual con la pretensión de comunicarle al país que era dueño de la personería jurídica del partido Fuerza Ciudadana, y que prácticamente la elección de Petro se le debía a él, su exsecretario de gobierno, y conocido maltratador y homofóbico, Adolfo Bula, calificó al Pacto Histórico como montoneras anárquicas, aliadas de los narcopolíticos en los territorios.

Ahora, a través de la bien financiada operación de propaganda y manipulación en redes sociales, no cesa de producir lacrimosos audiovisuales de tintes mesiánicos, anunciando que será candidato presidencial.
Los 125 mil samarios y samarias que votaron por Petro en este Distrito en la segunda vuelta para contribuir a elegirlo Presidente de Colombia, deben saber sin ninguna duda que Petro no es Caicedo; que mientras en el gobierno de la Colombia humana se crearon los Institutos Para La Economía Social encargados de otorgar alternativas productivas a la población de la economía informal, en Santa Marta, Carlos Caicedo creó la Unidad de Espacio Público, una entidad investigada y sancionada por perseguir, abusar y maltratar a las personas que trabajan en la informalidad; la Colombia Humana como expresión de gobierno logró en Bogotá reducir el rezago educativo, disminuyó las brechas de calidad entre colegios públicos y privados, aseguró conectividad en todos las instituciones educativas, y alcanzó el 100% de cobertura en transporte escolar; por otro lado, en la década perdida de Caicedo, Santa Marta sigue reportando vergonzosos resultados en calidad educativa que la ubican como la tercera ciudad del país con peor desempeño en las pruebas ICFES, y con escuelas en el ojo del huracán por denuncias de acoso sexual en contra de las niñas y las adolescentes.
Los samarios tienen derecho a superar el falso progresismo que ha gobernado con los mismos vicios de las viejas fuerzas retardatarias de antes, tengo confianza que la participación burocrática en la alcaldía de Santa Marta y en la Gobernación del Magdalena no afectará el ánimo y la disposición de algunos voceros y líderes de los partidos que componen la coalición Pacto Histórico a la hora de decidir sobre reglas de juego y garantías a los líderes y lideresas que llevan años oponiéndose al caicedismo y a Fuerza Ciudadana esgrimiendo diferencias políticas y éticas de fondo.
Las ciudadanías libres les cerrarán el paso a las fuerzas políticas aliadas en el pasado al paramilitarismo y también derrotarán a los candidatos de Fuerza Ciudadana, responsables del desastre de esta década perdida.
