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Editorial & Columnas

La democracia, siempre una valida respuesta

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Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez

No obstante decirse desde algunas tribunas de opinión, que la gente se encuentra agotada de procesos electorales, es ello mejor que ensayar canales o volver a otros que han demostrado su fracaso hasta la saciedad cuando de participación eleccionaria se trata. Democráticamente siempre importarán adelantar procesos electorales con el objetivo de colocar en el ánimo nacional a personas que puedan competir con personalidad dominante, que no con políticos grises ni simuladores de ínfima condición que en nada contribuyen a hacer mejores territorios ni coadyuvar a consolidar mejores administraciones, sino hacer circo, maroma y teatro, estrategias a las que acuden para convalidar todas y cada una de las irregularidades que acostumbran.

Tenemos que seguir avanzando en cultura democrática, hacer muy altas las expectativas de participación, motivarnos, hacernos valer con el voto popular, escoger bien, ayudar a potenciar nuestro sistema democrático, y mejorar definitiva y consecuentemente nuestra cultura democrática en contexto de estrategia de una sólida cultura Cívica que traduzca un todo sustancial en la vida política y social del país que ponga en el centro de las prioridades la calidad de la ciudadanía y en especial la cultura democrática y no sea más una materia pendiente, en el entendido que la participación ciudadana no se agota y no debe dejarse que lo cual suceda.

Debe ser la cultura democrática una política pública que minimice la brecha entre la ciudadanía y la toma de decisiones de la vida pública; combatir la desconfianza que nos contiene para cumplir las normas y combatir el desencanto con nuestro sistema democrático, y encarnar factores rectores tales como diálogo, verdad y exigencia, en el objetivo que los ciudadanos se apropien de los asuntos públicos, incentivar el dialogo entre los representantes y la ciudadanía, e incrementar nuestra cultura democrática.

Apropiarse del espacio público, es contar con información pública, la mayor cantidad de datos y de mejor calidad que permita conocer el estado que guardan los temas que nos interesan a todos. No es posible llegar al diálogo si no sabemos y no nos enteramos de los asuntos públicos, por eso, este primer paso resulta fundamental. La verdad tiene como finalidad promover y difundir información sobre los derechos y las prácticas sociales, se busca que la ciudadanía intercambie sus experiencias y conozca sus obligaciones y derechos, dado que una vez se cuente con información, es necesario abrir espacios para la deliberación y el intercambio de opiniones, para ello se realizarán convenios con diferentes actores que promuevan estos escenarios, ya que para forjar esta cultura es esencial una ciudadanía reflexiva y tolerante. La exigencia, tiene que ver con los resultados que se espera tengan las instituciones públicas y con el involucramiento en los procesos de decisión de las autoridades.

Apropiarnos de lo público, entenderlo, involucrarnos en lo cual, es tarea que implica vigilar los actos de autoridad y hacerlo a través de la deliberación, argumentar y discutir en marcos de respeto a las libertades y los derechos y soportarse en lo posible con la participación de especialistas externos que evalúen las acciones y resultados de la misma, en la comprensión que tener una estrategia de cultura cívica diseñada con base en un diagnóstico de dónde estamos y hacía donde queremos avanzar, con objetivos claros, con fechas precisas para realizar las actividades, son acciones que dan cuenta de la seriedad con que debe afrontarse, misma que para su avance requiere que las instituciones y actores como los partidos políticos colaboren para lograr fortalecer nuestra cultura democrática, lo que nos favorecerá como país y creará una democracia de mayor calidad para todos, lo que del mediano al largo plazo se traducirá en mayor participación política y más capital social.