Departamento
Ocho personas fueron asesinadas en el Magdalena
Los crímenes ocurrieron en Santa Marta, Ciénaga y la Zona Bananera, en medio de una escalada de violencia que mantiene en alerta a las autoridades y a la población del Magdalena.
El departamento del Magdalena vivió un nuevo episodio de violencia que dejó un saldo de ocho personas asesinadas entre la tarde del viernes y la madrugada del domingo. Así lo confirmaron reportes entregados por la Policía Metropolitana de Santa Marta y el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Los homicidios ocurrieron en Santa Marta, Ciénaga y municipios de la Zona Bananera, todos bajo circunstancias violentas que ya son materia de investigación por parte de las autoridades judiciales.
Los hechos violentos empezaron el viernes con el hallazgo de dos cuerpos sin vida en una trocha que conduce a la vereda Puerto Mosquito. Las víctimas fueron identificadas como Oswaldo José Hernández y Miguel Vita Daconte, ambos mototaxistas venezolanos.
Ese mismo día, en el sector de Gaira, Santa Marta, fue asesinado Orlando González. Se desplazaba en motocicleta cuando fue interceptado por sicarios que también iban en moto. El parrillero le disparó frente a una tienda, causándole la muerte en el acto.
El sábado fue ultimado otro mototaxista, que fue identificado como René Armando Martínez, en la calle 23B cerca de la avenida del Río. Según las autoridades, fue abordado por dos sujetos en moto y atacado a tiros. Aunque fue trasladado hasta un centro asistencial, murió por la gravedad de las heridas.
En el municipio de Ciénaga falleció José Luis Cantillo Rincón, de 32 años, quien había sido atacado a tiros el viernes en el barrio Carreño. Así mismo, en la madrugada del domingo, en el corregimiento de Sevilla, Zona Bananera, dos hombres —uno identificado como Camilo Hernández Ospino, de 21 años, y otro de nacionalidad venezolana— murieron en un ataque armado perpetrado por desconocidos en moto.
Por último, en el corregimiento de Tucurinca, fue asesinado Jonathan, un soldador que fue interceptado por sujetos en motocicleta. Recibió varios impactos de bala que acabaron con su vida en el sitio.
Los recientes hechos de sangre reflejan la crítica situación de orden público que atraviesa el Magdalena, donde el accionar de estructuras criminales continúa sembrando el miedo entre los habitantes. Mientras avanza la investigación, las comunidades exigen mayor presencia estatal y estrategias eficaces para frenar la ola de violencia que enluta al departamento.
