Metrópolis
Centro de Salud de Gaira: 9 años de demoras, $5 mil millones y aún cerrado
Nueve años después de iniciada, la construcción del Centro de Salud de Gaira sigue sin entregarse. Sobrecostos, adiciones sin aval del Ministerio de Salud, ausencia de licencia de construcción y múltiples alertas de la Procuraduría convirtieron la obra en un símbolo del desgobierno y la improvisación que hoy reclama respuestas.
Por: Alexandra Martínez
El Centro de Salud de Gaira, cuya construcción comenzó en 2016 con un plazo inicial de 10 meses, se ha convertido en uno de los proyectos más cuestionados del distrito. Nueve años después, la obra sigue sin ser entregada, pese a que en enero de 2025 se prometió su inauguración en el primer semestre del año.
La historia de este proyecto se remonta a la demolición del antiguo centro asistencial, ubicado a pocos metros de donde se levanta la nueva estructura. Según explicó el edil Diego García Camargo, “el antiguo centro de salud fue demolido para dar paso a la ampliación de la Ruta del Sol, pero sin planificación. El Ministerio de Salud nunca recibió una propuesta seria y solo hasta 2019 la administración de entonces logró obtener la viabilidad técnica para construir uno nuevo”.
Inicialmente, la obra fue contratada por $3.500 millones, luego ascendió a $4.000 millones y hoy supera los $5.000 millones de pesos, financiados con recursos del Sistema General de Regalías.
El edil subrayó que la exalcaldesa Virna Johnson realizó adiciones por más de $1.500 millones, sin contar con los permisos exigidos por el Ministerio de Salud y Protección Social, lo que generó nuevas trabas jurídicas y administrativas.
A esto se suma que la obra fue ejecutada sin contar con la licencia de construcción, un requisito básico en cualquier proyecto de infraestructura. Incluso la procuradora general, Margarita Cabello, visitó el sitio y advirtió que las irregularidades podrían derivar en sanciones, e incluso en la demolición parcial de lo ya construido.
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En 2023 la obra alcanzaba un 85% de avance; hoy, según García, supera el 90%. El edificio cuenta con ascensor, aires acondicionados, sistemas de bombeo y adecuaciones hidráulicas que, incluso, benefician a barrios vecinos como Nueva Betel en temporada de lluvias.
Sin embargo, aún falta su dotación completa, la recepción oficial por parte del Distrito y la entrega a la E.S.E. Alejandro Próspero Reverend, entidad encargada de su administración y operación.
“El contrato fue liquidado y ahora la responsabilidad recae en la administración del alcalde Carlos Pinedo Cuello. Es necesario que el Distrito acelere los trámites ante el Ministerio de Salud para que finalmente este centro pueda abrir sus puertas. La demora ha costado vidas. La comunidad de Gaira merece respuestas y un servicio de salud digno”, enfatizó el edil Diego García Camargo.
El contrato fue liquidado y ahora la responsabilidad recae en la administración del alcalde Carlos Pinedo Cuello. Es necesario que el Distrito acelere los trámites ante el Ministerio de Salud para que finalmente este centro pueda abrir sus puertas. La demora ha costado vidas. La comunidad de Gaira merece respuestas y un servicio de salud digno”, enfatizó el edil Diego García Camargo.
Mientras tanto, el imponente edificio permanece cerrado, convertido en un símbolo de la falta de planeación y de la cadena de irregularidades que han retrasado un proyecto fundamental para la comunidad local y los miles de turistas que cada año visitan Gaira.
Lo más llamativo es que la exalcaldesa Virna Johnson, responsable de las adiciones irregulares y del atraso en la entrega, ha participado en manifestaciones para exigir que el centro de salud sea abierto. Una contradicción que genera indignación en la comunidad: protestar por la no apertura de una obra que ella misma dejó inconclusa y sumida en problemas jurídicos y administrativos.
Finalmente, se espera que el Centro de Salud de Gaira sea entregado y que los samarios, en especial la comunidad gairera, reciban por fin un servicio médico digno, oportuno y de calidad, evitando que esta obra termine convertida en un elefante blanco más de la ciudad.
