La Firma
Caicedo abandonó la atípica
Aunque sigue siendo el jefe nominal del movimiento, su prolongada ausencia en escenarios políticos y electorales, hacen pensar que se sabe ya un personaje en el ocaso de carrera sin el impulso y la acogida que lo convirtieron en un fenómeno político regional.
Por: Víctor Rodríguez Fajardo
La frase «los espacios vacíos se llenan» es un dicho popular que implica que cualquier ausencia o falta, ya sea física, social o emocional, eventualmente será ocupada por algo o alguien. Y en política, su peso es aún más fuerte, al igual que su sonido, pues, significa que, si una persona o grupo deja una posición de poder o influencia vacante, rápidamente otra persona o grupo tomará su lugar para llenar ese vacío, tal cual como está a punto de ocurrir en Fuerza Ciudadana o lo que queda de ella.
Carlos Caicedo lo experimenta al mostrar un vacío insaciable e insano que lo lleva a buscar extremos; quienes lo conocen y acompañan siempre, dicen que no está a gusto ni consigo mismo, por eso, últimamente, el desbordado uso de cirugías para tratar de retener la juventud que se fue.
Así también se fue lenta y dolorosamente para él, la injerencia política en el Magdalena como figura determinante: en su fuero interno sabe que vive la hojarasca del otoño patriarcal. Por eso, a toda costa busca nuevos horizontes como ser candidato presidencial solo para ocupar la mente traicionera que no lo deja dormir en paz y proyectar la imagen, no la real, sino la que aparenta con cirugías.
¡Y como tener paz! si la traición se volvió su incondicional compañera en la política y en la vida. Hoy día, duda hasta de su sombra, no sería extraño que entre quienes cree son leales, están los que esperan la oportunidad de pasar la hoja de Fuerza Ciudadana y cambiar de libro, ahora que, de manera decidida y firme busca ser el jefe del partido de las Farc.
A poco menos de 13 días de las elecciones, el próximo domingo (16 de noviembre) es el último día para realizar proselitismo en plaza publica y hasta el momento, después del día de la accidentada inscripción solo volvió a aparecer para ordenar la publicación de un boletín de prensa, donde una vez mas demuestra que es un violador de las normas constitucionales que amparan la libertad de prensa. Ese documento, dejó ver la angustia y la amargura al saber que en vida será olvidado.
Nunca entendió de empatía y simpatía, de amistad y de amores, de nobleza y perdón. Por eso ahora, sin séquito ni aduladores, llora en el baño rememorando el fatídico verso de aquel bolero: “hola soledad, no me extraña tu presencia”. Las filtraciones de los chats donde tira línea y da órdenes a los miembros del gabinete departamental, es la prueba irrefutable de que perdió el control, con el agravante de que la información fue a parar a la campaña de un excolaborador, quien decidió buscar otro liderazgo libertario y progresista en su esencia.
Aunque las encuestas cada vez reducen más el margen de victoria y maniobrabilidad de su movimiento en el Magdalena, esta semana tampoco acompaña a su candidata en giras proselitistas de cara a las atípicas, sino que se va para La Guajira buscando el oropel que no encuentra en casa. Abandonada a su suerte, Margarita, esa mujer valiente a la que ha manoseado diciendo que es “la de Caicedo”, le negó presencia en su inédito recorrido por el mercado público de Santa Marta.
Así las cosas, si Margarita gana, será por ella y Rafa, quienes eventualmente asumirían el mando y refundarán a Fuerza Ciudadana, porque usted la abandonó como lo hizo con Agudelo. Sin embargo, hay otra lectura, siempre la hay: realizar una manifestación masiva en esta campaña atípica requiere gente y tal vez hoy, más que en ningún otro tiempo, es consciente, que ya no lo acompañan ni para tirarle huevos.
